DISARTRIAS
Genéricamente, las disartrias
son errores de la articulación de las palabras, que no coinciden con las normas
socioculturales impuestas por el ambiente, que dificultan la inteligibilidad
del discurso y que se presentan a una edad en que ya se debiera tener una
articulación correcta.
Si la causa que produce
dichos errores se encuentra a nivel del SNC, se denominan
"disartrias" en sentido estricto, y si se encuentra a nivel periferico,
se denominan "dislasias". Siendo esta la única diferencia entre las
disartrias y las dislasias, y puesto que sus características clínicas son las
mismas, las estudiaremos conjuntamente, centrándonos en las de origen
funcional, por ser las que entran dentro de los Trastornos del Desarrollo
Psicológico y, por tanto, de la competencia específica del psiquiatra.
Disartrias
funcionales
Son disartrias producidas
por una función anómala del SNC o de los órganos periféricos, sin que existan
trastornos, lesiones o modificaciones orgánicas.
La denominación de los
distintos errores que se dan, se hace con la raíz griega del fonema afectado (rota=r,
sigma=s, lambda=l, etc) y el sufijo "tismo" o "cismo"
cuando el fonema no se articula correctamente (sigmatismo o sigmacismo =
dificultad para articular la s) y con la misma raiz y el prefijo
"para" cuando el fonema es sustituido por otro (pararrotacismo o pararrotatismo
= cuando se sustituye el fonema r por otro, generalmente g, d ó l).
Etiología
Aunque vamos a enumerar
las causas posibles de disartrias funcionales, en la mayoría de los casos no
actúa una sola, sino que son combinaciones de varias de ellas las que actúan
sobre el niño.
Baja habilidad
psicomotora. Entre lenguaje y psicomotricidad, sobre todo a nivel del
desarrollo de la psicomotriz fina, hay una estrechísima relación. La mayoría de
los niños disártricos son torpes respecto a la coordinación psicomotora general
y, en particular, con respecto a la motilidad de los órganos fonatorios. Esto
es tan importante que su reeducación deberá pasar por una reorganización de su
esquema corporal y una armonización de todos sus movimientos (aunque no
influyan en la articulación de las palabras), junto con la enseñanza más
específica de los movimientos articulares fonatorios.
Desorientación temporo-espacial.
El lenguaje se aprende por imitación de gestos, movimientos y sonidos, y se va
afectando si el niño no es capaz de percibirlos y organizarlos desde su
integración en el espacio y en el tiempo. Así, el niño disártrico vería un
movimiento pero no lo percibiría tal y como es y no lo diferenciaría de otro al
no lograr captar matices de situación y ritmo.
Dificultad de
comprensión o discriminación auditiva. El niño tendrá dificultad de repetir
fonemas diferentes porque no los distingue como tales. Oye bien, pero analiza
mal los fonemas que oye y al no distinguir intensidades y/o duraciones y/o
ritmos y/o intervalos, confunde algunos fonemas. "La condición de una
pronunciación correcta es la elaboración de una buena audición fonemática. Así
en la corrección de la disartria es preciso, ante todo, ejercer una percepción
auditiva correcta, por una educación sistemática del oído" (11).
Factores psicológicos. "El
lenguaje es una capacidad compleja en la que intervienen múltiples factores,
entre los cuales lo de origen psicológico influyen en su desarrollo y ulterior
desenvolvimiento" (12). Un niño muy egocéntrico puede persitir en sus
fallos de articulación como cuando era pequeño, para lograr que se le mime y
proteja. Múltiples causas afectivas como, separaciones, inadaptaciones
familiares, rivalidades, celos, fallecimientos, rechazos, sobreprotección,
etc., pueden ocasionar trastornos que se reflejan en la expresión del lenguaje
que se podrá ver retrasado y/o perturbado. "Responden también a un
mecanismo psicógeno y a motivaciones ambientales, aquellos casos en que, luego
de haberse alcanzado un nivel linguístico acorde con la edad, reaparecen en el
lenguaje formas y modalidades expresivas propias de edades anteriores. El niño
de 5 y 6 años vuelve a hablar como lo hacia a los tres o como lo hace el
hermanito menor, por quien se siente desplazado en el cariño y la atención se
sus padres. Con la vuelta a un lenguaje más infantil, pretende fortalecer sus
vínculos afectivos y recuperar su supremacía en el grupo familiar".
Factores ambientales. Carencias familiares,
trato en determinadas instituciones, niveles socioeconómicos muy deteriorados, etc,
influyen muy negativamente en el nivel de desarrollo y, en muchos casos, en la
expresión del lenguaje. Una situación especial es el bilingüismo que, en
algunos casos, puede crear dificultades en la etapa de fijación del lenguaje.
Factores hereditarios: dada la
evidencia de casos en una misma familia, en muchas ocasiones es prudente
considerar la existencia de factores hereditarios, fundamentalmente de tipo predisponente.
Sintomatología
Los síntomas específicos
son la sustitución, omisión, inserción y distorsión de los fonemas.
Además, suelen ser niños
de aspecto distraído, desinteresados, tímidos, agresivos y con escaso
rendimiento escolar que, en muchas ocasiones, creen hablar bien, sin darse
cuenta de sus errores, y en otras, aunque sean conscientes de ellos, son
incapaces por sí solos de superarlos.
Sustitución: es el error de articulación
por el cual un sonido es reemplazado por otro. El niño no puede realizar una
articulación y la suple por otra más fácil o, de entrada, percibe mal el sonido
y lo reproduce tal como el lo discrimina (como lo emite). Es el error más
frecuente dentro de las disartrias funcionales y el que presenta más dificultades
para su corrección. Las formas más frecuentes son la sustitución de r por d o
por g, de s por z y del sonido K pot t.
Omisión: se omite el fonema (p. ej. "iño"
por niño) o toda la sílaba en que se encuentra dicho fonema (p. ej. "loj"
por reloj).
Insercción: se intercala un sonido que no
corresponde a esa palabra para apoyar y resolver la articulación del
dificultoso (por ej. "Enerique" por Enrique).
Distorsión: Se articula
el sonido de forma incorrecta pero aproximada a la adecuada y sin llegar a ser
una sustitución.
Formas y
variedades
X
Rotacismo, disartria del fonema r
(vibrante múltiple).
X
Lambdacismo, disartria del
fonema l.
X
Gammacismo, disartria del los
fonemas guturales g, x y k.
X
Deltacismo, disartria de los
fonemas t y d.
X
Rinoartria, disartria de los
fonemas nasales m, n y ñ.
X
Pararrotacismo, sustitución del
fonema r por otro como g, t, d, l, etc.
X
Parasigmatismo, sustitución del
fonema s por otro como t, z, etc.
X
Paralambdacismo, sustitución del
fonema l por otro.
X
Paragammacismo, sustitución de
los fonemas guturales por otros.
X
Paradeltacismo, sustitución de
los fonemas dentales por otros (15).
Diagnóstico diferencial
Disartria
evolutiva. Corresponde a la fase del
desarrollo en la que el niño no es capaz de reproducir los fonemas
correctamente. Dentro de una evolución normal desaparece y solo si persiste más
allá de los 4 ó 5 años se puede pensar en un trastorno. Aunque no precisa
tratamiento es preciso tener una adecuada actitud con el niño y su familia para
evitar angustias, fijaciones del defecto e incluso, influencias yatrógenas. Es
una forma a tener en cuenta, como recomendación a las familias que no acepten
las deformaciones articulares como gracias y se le hable a los niños de forma
clara y "adulta", sin imitar sus deformaciones.
Disartria audiógena. Al no oir con
suficiente claridad, el niño comete errores de articulación. El niño que no oye
nada, no hablará nada y el niño que oye poco hablará como oye hablar, es decir,
con defectos. Generalmente, junto a la disartria se presentarán también
alteraciones de la voz y del ritmo que modificarán la cadencia normal del
habla. En la mayoría de los casos, estos síntomas son las señales de alerta
para una sordera.
Disartria por deficiencia mental. En el
débil mental, su baja atención, la deficiencia de sus funciones intelectivas y
de su coordinación psicomotriz, junto al hecho de que sus sensopercepciones son
lentas, incompletas, difíciles y mal diferenciadas, ocasionan que, aunque su
audición sea normal, su articulación sea normal, su articulación fonética suele
ser marcadamente deficiente. La adecuada valoración de la capacidad
intelectual, a través de una exploración psicométrica, nos dará la posibilidad
de detectar estos cuadros.
Disartria de origen orgánico. Pueden ser
causadas por procesos lesionales, infecciosos, tóxico, metabólicos, vasculares,
endocrinos..., que actúen sobre el Sistema Nervioso tanto a nivel central como
periférico. Deben ser diagnosticadas y tratados por el neurólogo. "Las
alteraciones neurológicas de la fonación, tienen interés logopédico cuando
constituyen "situaciones secuela", es decir, una vez que ha
desaparecido la acción del morbo etiopatogénico que causó la enfermedad
neurológica. Son pues las situaciones secuela de la neurología las que
constituyen el campo de la acción clínica y la terapéutica foniátrica"
(16).
Disglosias: Son los trastornos del
lenguaje producidos por la alteración específica de los órganos del habla. En
su mayor parte son consecuencia de malformaciones congénitas (labio leporino,
fisura del paladar, paladar ojival, etc.), pero también pueden ser secuelas de
parálisis periféricas, traumatismos, tumores, infecciones, etc., que afecten a
labios, dientes, lengua, paladar, fosas nasales... Son diagnosticados y
tratados por el ORL.
Tratamiento
Debe ser precoz e
integral.
Precoz,
sin confundir la disartria funcional con la evolutiva. Si pasados los 4 ó 5
años, el defecto no se atiende debidamente, "el defecto se afianza, los órganos
fonatorios pierden plasticidad y su corrección se hará cada vez más costosa.
Por otra parte, dejar que persista la incorrecta pronunciación supone
entorpecer el desarrollo psíquico del niño, con los consiguientes problemas que
esto le puede traer y el retraso del proceso escolar" (14).
Integral,
en el sentido de que trasciende la mera rehabilitación logopédica de la
dificultad de expresión tratando de conseguir un desarrollo neurológico y
psíquicos completo. "El trastorno linguistíco, en especial si es severo,
repercute en las características y reacciones psicológicas del niño, pudiendo
llegar a motivar serios problemas de personalidad y adaptación, como a la
inversa, estos problemas, en algunos casos, pueden dar origen a trastornos del
lenguaje. Tanto en una como en otra situación, es preciso, junto al tratamiento
general encaminado a la ordenación y reeducación del lenguaje, llevar a cabo un
tratamiento de psicoterapia, cuando esto se vea necesario, para así, con una
labor conjunta y pluridimensional, lograr la integración total de la
persona" (14).