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Estimulación temprana

por Natalia Calderón Astorga.

Estimulación Oportuna = Niños exitosos.

La estimulación oportuna (temprana), conocida también como estimulación temprana; busca estimular al niño (a), de una forma oportuna como su nombre lo indica, no pretende hacerlo en forma temprana (antes de tiempo). El objetivo no es desarrollar niños precoces, ni adelantarlos en su desarrollo natural, sino ofrecerles una amplia gama de experiencias que sirvan como  base para futuros aprendizajes.

Recordando que todo aprendizaje   se basa en experiencias previas, entonces, mediante la estimulación se le proporcionarán situaciones  que le inviten al aprendizaje. La idea es abrir canales sensoriales para que el niño (a)  adquiera mayor información del mundo que le rodea. Es sumamente importante conocer al niño (a)  y hacerle una valoración observación focalizada,  para saber por dónde empezar a ofrecerle las experiencias, dando énfasis en sus áreas de desarrollo y al mismo tiempo ir estimulando la atención,  la memoria y el lenguaje.

La estimulación oportuna, debe enmarcarse en dos corrientes o teorías: apoyar el desarrollo madurativo del niño (a) y la que señala que el desarrollo es un producto de experiencias y aprendizajes.  La idea es lograr cruzar ambas corrientes o teorías,  por un lado respetando el nivel de madurez de cada individuo, así como sus características personales y, por el otro, proporcionar experiencias enriquecedoras en las áreas por desarrollar.

Estudios genéticos  dicen que la inteligencia está determinada en un 80% por la herencia y en un 20% por el medio ambiente, por lo tanto, lo que se puede hacer por los niños es sorprendente, los investigadores han informado a los educadores que el cerebro tiene una evolución desmedida en los primeros años de vida por lo tanto es el momento justo donde el aprendizaje tendrá una fuerza impresionante, de ahí la necesidad de una “Estimulación oportuna”.  

Es fundamental que los padres  y madres de familia, y más adelante los educadores, le brinden al niño (a) un ambiente rico para poder despertar sus energías ocultas. Con esto lograremos en un futuro niños(a)  más investigadores, seguros, audaces, y capaces de ir en busca de la satisfacción de sus propias necesidades teniendo con esto aprendizajes significativos, lo cual quiere decir que el aprendizaje tenga un sentido real para el niño (a), dejando atrás el aprendizaje mecánico y vacío, que posteriormente llevará a muchos al fracaso escolar.

Desde antes de nacer, en el cerebro del niño comienza a presentarse la sinapsis, que consiste en las conexiones entre neuronas. Este proceso se prolonga hasta los seis o siete años, momento en el cual no se crean más circuitos. Durante éste tiempo algunos circuitos se atrofian y otros se regeneran, por esto, nuestra misión dentro de la estimulación es conseguir el mayor número de conexiones para que no se pierdan. La estimulación hace que un circuito se regenere y siga funcionando y mantenga viva a la célula. 

Consideramos importante que el bebé participe en un programa de estimulación oportuna  a partir de los 3 meses, ya que antes de esto el niño se está adaptando a su nuevo mundo,   su nuevo hogar, sus padres y a su ambiente. Además  durante las primeras semanas de vida la cantidad de estímulos es inmensa. Hay que dar tiempo a que el bebé se adapte para después llevarlo a una asimilación gradual de un mundo más amplio y con estímulos de mayor magnitud y muy diferentes entre sí.

La estimulación debe iniciarse de manera espontánea en casa. Desde que el niño nace ya nos encontramos con sus respuestas y aunque éstas sean de una manera automática a los estímulos exteriores, son los reflejos con los que viene dotado todo ser humano.

Los reflejos van desapareciendo en la medida que el sistema nervioso vaya madurando, por lo tanto, es recomendable darle masaje al bebé, acariciarlo, hablarle mucho, por ejemplo; a la hora del baño irle nombrando las partes de su cuerpo,  hacer movimientos ligeros de piernas y brazos; trabajar su sentido visual estimulando primeramente la fijación de un objeto y posteriormente el seguimiento del mismo, por ejemplo con móviles; su sentido olfativo se estimula con diferentes aromas; su sentido auditivo se estimula favoreciendo la capacidad de atención a los sonidos, lo cual es todo un proceso sin fin, pero maravilloso.

Iremos viendo grandes progresos en el segundo y el tercer mes, pues se logra mayor tono muscular y con esto más control de los movimientos, mostrará mayor actividad; ya se ha adaptado a su primer ambiente, su entorno inmediato.   Es muy importante que durante el primer año, el niño (a) tengan amplias y agradables  experiencias que le permitan ir conformando su mundo y su SER.

En este momento podemos pensar en proseguir la estimulación fuera de casa, en un lugar donde se ofrezcan objetivos claros de acuerdo al nivel de madurez del niño, o,  por el contrario, seguir en la  casa pero con un plan más estructurado para despertar en el bebé todo su potencial.

Los niños llegan al mundo con una asombrosa capacidad para hacernos conocer qué es lo que ellos ven, lo que oyen, lo que tocan y qué es lo que sienten, ellos se están preparando para conocer su ambiente, han nacido para aprender.

Es un tiempo mágico en el que el bebé responde a su entorno a través de la reflexión de sus acciones y poco a poco va tomando conciencia y decisiones sobre cómo debe reaccionar, el bebé va recopilando información de sus experiencias y luego las revierte a la realidad. El niño es un participante activo e interactúa con su mundo.

El bebé descubre las cosas examinando cómo su mundo afecta su cuerpo. Aquí podemos ver la importancia de las sensaciones en su aprendizaje, cuando el pequeño es capaz de tomar las cosas en sus manos, comienza a explorar y a entender la relación entre causa y efecto. Lo podemos ver también cuando suelta un objeto y lo vuelve hacer repetidamente, está observando y descubriendo qué es lo que sucede, posteriormente lo lanzará desde su silla.  Un bebé adquiere nuevas habilidades constantemente.

Todo el pensamiento es inseparable de la acción y depende de ella, en la acción podemos ver procesos de adaptación, es decir, de adaptación a las relaciones que establece el niño con su medio. A través de estos intercambios y con base en la experiencia, el bebé va construyendo su conocimiento.

El niño viene dotado de ciertas habilidades innatas y es responsabilidad de quienes están en su entorno lograr que esas habilidades sigan su desarrollo al máximo. La forma en que el niño procesa información tiene cambios muy fuertes durante el primer año de vida: la procesa cada vez más rápido; esto da lugar a los cambios que se suscitan en el cerebro. Los genes son los que proporcionan el potencial, pero es el medio ambiente el que determinará cuánto de ese potencial se utilizará.  Por tanto la herencia y el ambiente se cruzan entre sí una vez más.

El niño, desde el nacimiento hasta aproximadamente los dos años y medio, se encuentra en la etapa sensorio-motriz. Como su nombre lo dice es una etapa motora en que el niño experimenta un progreso de todo su cuerpo para lograr erguirse y caminar. También en esta etapa el niño conoce su mundo a través de los sentidos (chupando, palpando, viendo, oyendo, sintiendo, etc.).

Por esto, resulta muy sano que a un niño se le lea y se le ponga en contacto con las letras (lenguaje).  Es más importante llenarle su mundo de cosas concretas que de abstractas, por tanto es necesario que saquemos los libros a la vida real, permitiéndoles que los toquen, manipule, chupen y huelan, que utilicen material que se encuentra plasmado en los libros en la vida real. Por ejemplo, si el cuento habla de una gallina y sus pollitos,  deberíamos  tener a la mano (en forma concreta) una gallina y unos pollitos; para así  dejar que los manipule y vaya estableciendo sus propias relaciones cognitivas. La gallina y los pollitos pueden ser    de peluche, de plástico con sonido, etc., así, le estaremos dando más significado y por lo tanto tendrá mayor interés y se enriquecerá con las experiencias, partiendo siempre de experiencias para aprender, lo que se conoce como Aprendizaje significativo.

Un niño no sabe más por el simple hecho de leer o caminar antes que otros, un niño (a)  sabrá más en relación a la estimulación que se le proporcione y al lograr despertar en él el interés por el conocimiento y la investigación.

Es recomendable  que se les lean cuentos todos los días y, en la medida de lo posible, de acuerdo a su edad, se debe iniciar con preguntas acerca de qué creen que sigue o de qué piensan que se tratará el cuento por el título del libro (lo que se conoce en lectura como anticipación).  Es bueno seguir la lectura con el dedo ya que los niños comienzan a darse cuenta de la direccionalidad así como de que en las letras dicen algo y comienzan a darle significado a las mismas. Si bien es cierto que hay niños que a los dos años y medio ya leen algunos letreros, también lo es que se trata de una forma memorística – mecánica (como leen la mayoría de los niños (a) y adolescentes),  ya que para iniciar con este aprendizaje se necesita de cierta madurez para la comprensión de aspectos arbitrarios como lo son las letras. El niño debe haber adquirido una lateralización espacial, discriminación visual, discriminación auditiva, coordinación viso-motriz y buena articulación en su lenguaje. Si todo esto anda bien junto con su aspecto emocional y la motivación que se le da al acto de leer, el niño aprenderá a hacerlo de manera gustosa y placentera. Así estaremos seguros de que será un gran lector y, lo que es más importante, que será en el momento en que su nivel de madurez se lo permita y cuando realmente le encuentre un gusto y una utilidad.

Además si el niño (a), adquiere ese gusto natural por la lectura, será un beneficio interminable a lo largo de su vida;  donde realmente  se trabajó un proceso analítico, que respetó su proceso psicológico o de análisis y que puso al niño frente a la palabra o frase con un significado para él, dejando atrás signos, sonidos o letras sueltas o muertas, pues no significan nada  por sí solas.

Demos a los niños tiempo sin la presión de querer que forzosamente aprendan algo antes que los demás, pues esto únicamente es por la necesidad de satisfacer un ego. Regalemos estímulos y armas suficientes en las que basen sus futuros aprendizajes y sobre mucho afecto, cariño, atención; esto sí es realmente importante en su primera infancia, con esta fortaleza los niños aprenderán lo que necesiten aprender o lo que deseen aprender, es más importante formar personas felices que personas intelectualmente desarrolladas pero inadaptadas socialmente.

Finalizo recordándoles la importancia del gateo para el niño (a), por lo cual no debemos permitir que se salten esta etapa. Para que un niño(a)  logre gatear tendrá primero que arrastrarse, para lo cual debemos estimularlo. El gateo se presenta entre los 8 meses y el año de edad, en algunos casos se puede dar unos meses antes,  de acuerdo con la fortaleza y a la motivación que se le dé, pero todo este tiempo es considerado normal.

Aproximadamente a los 5 meses es bueno dejar al niño por ciertos períodos en el suelo, boca abajo, con algunos objetos frente a él para que se sienta incitado a tomarlos, mientras nosotros con nuestras ejercemos cierta presión en las plantas de sus pies para ayudarlo a empujarse. También podemos colocarlo sobre nuestros muslos de manera transversal y poner cerca un objeto que pueda llamar su atención, él intentará alcanzarlo y con la inclinación que presentará al estar en esta postura se empujara. Ponerle objetos hacia el frente ligeramente dirigidos hacia algún lado (derecha o izquierda) al tratar de alcanzarlos tenderá a irse de lado y necesitará hacer fuerza con sus antebrazos para mantenerse en su lugar. De esta forma estamos dando fortaleza para el gateo en brazos y el niño estará estableciendo estructuras para una adecuada posición de acuerdo con sus movimientos, al tiempo que estimularemos el manejo de su eje de gravedad.

El hablar de la importancia del gateo se debe a que se logra establecer el patrón cruzado, ayudando con esto a lograr una mayor coordinación así como a comprender conceptos de distancias (cerca-lejos) y a resolver problemas de espacialidad, con lo que será capaz librar obstáculos o para pasar sobre ellos. De igual manera, la gama de experiencias táctiles se incrementa profundamente y se realiza en forma más óptima el desarrollo del lenguaje, el cual va unido al desarrollo motor.  La mayoría de niños (as), que sufren de retraso en su desarrollo motor,  les sucede lo mismo con su lenguaje.

Adelante con estos niños y niñas, que de acuerdo a la estimulación y apoyo recibido, serán individuos exitosos.

Licda. Natalia Calderón Astorga. MS.c.

cela40@hotmail.com

Especialista Dificultades del Aprendizaje.

Terapeuta de Lenguaje.

Licenciada en  Educación.






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Autor: Natalia Calderón Astorga.
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