EL MALTRATO INFANTIL
Es una enfermedad social,
internacional, presente en todos los sectores y clases sociales; producida por
factores multicausales, interactuantes y de diversas intensidades y tiempos que
afectan el desarrollo armónico, integro y adecuado de un menor, comprometiendo
su educación y consecuentemente su desenvolvimiento escolar con disturbios que
ponen en riesgo su socialbilización y por lo tanto, su conformación personal y
posteriormente social y profesional.
Por lo tanto; es un problema de interés
comunitario, por lo que la sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad
legal, moral y ética de asumir un protagonismo activo en todas sus formas, con
el objeto de organizarse y hacer frente a este problema. No obstante, la
responsabilidad primaria de responder al maltrato infantil radica en los
organismos oficiales a nivel local de cada comunidad y en forma complementaria
en otro tipo de respuestas que cada comunidad, a través de agrupaciones no
gubernamentales hayan sabido organizar para hacer frente a este problema.
En la cotidiana realidad y en la mayoría de los casos, las víctimas no
encuentran una respuesta adecuada en las instituciones oficiales que
paradójicamente deberían brindar contención y ayuda para cortar con el ciclo de
la violencia.
Todos aquellos que de un modo u otro tienen o han tenido participación en
esta problemática saben de la existencia de una enorme desproporción entre las
necesidades para un eficaz abordaje a esta problemática y los limitados recursos
que el Estado (municipio, provincia o nación) destina a tal fin. También suele
angustiar la asimetría entre la urgencia de acciones que demanda un caso y el
tiempo que el Estado suele tomarse para "encontrar" la respuesta. Es
habitual entonces que, ante la falta de una solución acorde a la urgencia o
necesidad planteada, la ayuda llegue de parte de organizaciones no
gubernamentales, de fundaciones, de profesionales independientes y aún
dependientes de organismos oficiales pero que intervienen en forma particular,
o peor aún, que esta ayuda no llegue nunca.
Para hacer frente a un problema tan complejo como el maltrato infantil se
requiere de un compromiso presupuestario nacional, provincial y municipal
acorde con la magnitud y gravedad del tema que aquí tratamos.
Un niño es maltratado o sufre abusos cuando su
salud física y su seguridad o su bienestar psicológico se hallan en peligro por
las acciones infligidas por sus padres o por las personas que tienen
encomendado su cuidado. Puede producirse maltrato tanto por acción como por
omisión y por negligencia. Se considera que hay cuatro tipos de maltrato.
Maltrato físico es cualquier lesión causada al niño como consecuencia de
golpes, tirones de pelo, patadas, pinchazos propinados de manera intencional
por parte de un adulto. También están los daños causados por castigos
inapropiados o desmesurados. Es difícil distinguir cuándo termina la imposición
de la disciplina mediante castigos físicos "razonables" y cuándo
comienza el abuso. Quien utiliza el castigo físico argumenta que lo hace como
último recurso, cuando otras alternativas correctoras menos expeditivas (y que
entrañan mayor esfuerzo por parte de los padres), como las explicaciones y
otros castigos o amenazas menores han demostrado su ineficacia. No tiene
intención de lesionar, sólo pretende corregir una conducta inadecuada. Pero,
con la excepción del "pequeño azote a tiempo"(considerado por muchos
padres como necesario, aunque pervive el debate social al respecto), que es
disculpable sólo cuando el niño se muestra refractario a cualquier otra forma
de corrección, el castigo físico es un atentado contra la dignidad y la
autoestima del niño, y puede causarle graves daños emocionales.
PERSPECTIVA HISTÓRICA DEL MALTRATO
INFANTIL
Diversos historiadores coinciden en señalar
que durante siglos los niños fueron criaturas muy susceptibles al abuso
parental e incluso medidas más drásticas aún. Durante siglos los niños eran
vistos como propiedad de los padres o del estado, por ejemplo la ley romana le
adjudicaba pleno poder al padre sobre el destino de su hijo: este podía
matarlos, venderlos u ofrecerlos en sacrificios.
El infanticidio era materia muy común y
rutinaria en países tales como Egipto, Grecia, Roma, Arabia y China. En la edad
media la situación no era mucho mejor, en muchas ciudades de Europa la pobreza
era tal que los niños se convertían en un gasto oneroso para los padres, lo que
motivaba a muchos de estos a abandonarlos o mutilarlos. Durante la revolución
industrial, los niños de padres que provenían de estratos bajos de la sociedad,
solían ser obligados a trabajar en tareas pesadas. Frecuentemente estos eran
golpeados, no se les daba de comer o se les sumergía en barriles de agua fría
como castigo de no trabajar con más rapidez y afán.
A finales del siglo XVIII comienzan a notarse
ligeros cambios que conducen al reconocimiento de los daños psicológicos de
este tipo de abuso. En 1959 se establece la declaración de los derechos del
niño, y en 1989 la convención de los derechos del niño, dichas normas recogen
los principios mínimos que deben ser garantizados a las personas menores de 18
años. Así la preocupación por los derechos del niño transciende la preocupación
local e interno y se ha convertido en los últimos años en una preocupación
internacional. En 1962 la temática del maltrato infantil comenzó a ser
estudiado de una manera sistemática, en este año Kempe y colaboradores
delinearon las características clínicas y las repercusiones de lo que ellos
llamaron "el síndrome del niño maltratado". Es aquí cuando realmente
se inicia la investigación rigurosa de uno de los tipos de abuso más repulsivos
y frecuentes que se da dentro del seno del hogar.
En nuestro país el maltrato infantil
constituye un tema de interés creciente, lo que ha motivado el surgimiento de
diversas iniciativas en ámbitos diversos, que incluyen aspectos legales,
sociales, médicos - asistenciales y psicológicos entre otros. Actualmente es
muy difícil tener datos de la prevalecía del maltrato infantil, ya que solo se
llegan a conocer datos parciales de casos que llegan a los hospitales y al
juzgado de menores, los cuales por lo general, son de extremo gravedad.
Dimensión del Problema
El maltrato infantil es un problema escondido
en muchos países, debido a que no se cuenta con datos ya que el tema está
cargado de vergüenza y negación. No obstante, el maltrato infantil es un
problema en los países tanto desarrollados como en desarrollo.
Son muchas las razones que inducen a creer que
el maltrato y descuido de menores se tornará todavía más común a medida que los
países hacen la transición de economías reglamentadas a economías de mercado
más abiertas y con menos estructuras para el bienestar social. Debido a que el
crecimiento urbano recarga los servicios médicos y sociales ; debido a que las
mujeres ingresan al mercado de trabajo cada vez en mayor número ; y debido a
que por diversas causas más familias se ven desplazadas se sus hogares y su
entorno cultural.
Este problema se presenta a lo ancho y largo
de nuestro país, cualquier niño sin discriminación de edad, sexo o condición
socioeconómica puede ser víctima de maltrato infantil en cualquiera de sus
formas.
En nuestro país no se registran estadísticas ni estimaciones confiables sobre
las diversas formas de violencia doméstica hacia los niños y adolescentes, por
lo que nuestra realidad actual no nos permite manejar datos cuantitativos
representativos sobre el maltrato físico o el abuso sexual.
Las estadísticas mundiales revelan que más del
60% de los niños que sufren maltrato pertenecen a la edad escolar, a pesar de
ello sólo entre el 5 y el 15% de los casos denunciados provienen de maestros,
profesores o docentes del sistema educativo en general.
En el ámbito escolar en particular los obstáculos que impiden la denuncia
incluyen entre otros: falta de información suficiente para saber como detectar
y denunciar casos de maltrato; temor a las posibles ramificaciones legales que
pueda traer aparejada la denuncia o a las consecuencias.
Caracterizaciones del Maltrato
infantil
Un grupo importante de padres que maltrata o abusa de sus hijos han
padecido en su infancia falta de afecto y maltrato. Esto suele asociarse a una
insuficiente maduración psicológica para asumir el rol de crianza, inseguridad
y perspectivas o expectativas que no se ajustan a lo que es de esperar en cada
etapa evolutiva de sus hijos. Como señala Kempe, estas características
psicológicas en sus padres, son un importante potencial de maltrato. De tal forma
que cualquier pequeño hecho de la vida cotidiana, todo comportamiento del niño
que se considere irritante, si encuentra a su progenitor en situación de
crisis, con escasas defensas anímicas y con dificultades para requerir apoyo
externo, pueden desatar la violencia.
Resumiendo, los factores que estos autores relacionan con el
maltrato son:
1. La
repetición de una generación a otra de una pauta de hechos violentos,
negligencia o privación física o emocional por parte de sus padres.
2. El
niño es considerado indigno de ser amado o es desagradable, en tanto las
percepciones que los padres tienen de sus hijos no se adecuan a la realidad que
los niños son, además, consideran que el castigo físico es un método apropiado
para "corregirlos" y llevarlos a un punto mas cercano a sus
expectativas.
3. Es más
probable que los malos tratos tengan lugar en momentos de crisis. Esto se
asocia con el hecho de que muchos padres maltratantes tienen escasa capacidad
de adaptarse a la vida adulta.
4. En el
momento conflictivo no hay líneas de comunicación con las fuentes externas de
las que podrían recibir apoyo. En general estos padres tienen dificultades para
pedir ayuda a otras personas. Tienden a aislarse y carecen de amigos o personas
de confianza
Causas y Efectos del Menor Maltratado
Causas
1. Se
presenta cuando el agresor en su infancia fue agredido por sus padres o
tutores, de la misma forma que lo hace ahora con sus hijos, en donde estos
pueden llegar a convertirse en adultos sin afecto.
2. Incapacidad
materna y/o paterna para asumir la educación y responsabilidad de los hijos.
3. Por
problemas de salud en los primeros años de vida del menor.
4. Por
alcoholismo y/o drogadicción en los padres.
5. Por
desempleo.
6. Desintegración
familiar y falta de comunicación.
7. Familias
extensas o numerosas.
8. Por lo
general la agresión hacia los menores es por parte de la madre debido a que
pasa mayor tiempo con estos.
9. Embarazos
no deseados.
Efectos
1. Además
de lesiones, cicatrices de diferentes épocas que han tornado al niño temeroso y
suspicaz, encontramos una dificultad para establecer relaciones interpersonales
profundas y estables.
2. Los
sentimientos de estima personal no se desarrollan adecuadamente toda vez que se
acepta el maltrato como algo que se merece por sus incapacidades.
3. Ante
el maltrato los niños pueden responder con un comportamiento pasivos de
aceptación, se les observa tristes y sumisos, o con un comportamiento rebelde y
agresivo, esta agresividad suele dirigirse a otros niños.
4. A
nivel intelectual estos niños suelen presentar un retardo en su desarrollo y
dificultades en el aprendizaje, esto es resultado de una pobre estimulación o
desinterés de los padres en la educación de su hijo y, en parte, por temor del
niño maltratado frente a las consecuencias de un nuevo posible error o fracaso.
TIPOS DE MALTRATO
Existen diferentes tipos de maltrato,
definidos de múltiples formas, nosotros hemos seleccionado los siguientes:
Maltrato físico
Se
define como maltrato físico a cualquier lesión física infringida al niño/a
(hematomas, quemaduras, fracturas, u otras lesiones) mediante pinchazos,
mordeduras, golpes, tirones de pelo, torceduras, quemaduras, puntapiés u otros
medios con que se lastime el niño.
En la definición del maltrato infantil es necesario recalcar el carácter
intencional, nunca accidental, del daño o de los actos de omisión llevadas a
cabo por los responsables del cuidado del niño/a, con el propósito de
lastimarlo o injuriarlo.
Aunque el padre o adulto a cargo puede no
tener la intención de lastimar al niño, también se interpreta como maltrato a
la aparición de cualquier lesión física arriba señalada que se produzca por el
empleo de algún tipo de castigo inapropiado para la edad del niño/a.
A diferencia del maltrato físico el castigo
físico se define como el empleo de la fuerza física con intención de causar
dolor, sin lesionar, con el propósito de corregir o controlar una conducta. No
siempre es sencillo saber cuando termina el "disciplinamiento" y
comienza el abuso. En contraposición con el maltrato físico, el castigo
corporal es una práctica muy difundida y socialmente aceptada. A pesar de ello,
constituye una violación de los derechos fundamentales como personas, es un
atentado contra su dignidad y autoestima, es una práctica peligrosa porque
puede causar daños graves a los niños y constituye siempre una forma de abuso
psicológico que puede generar estrés y depresiones. Los niños que sufren este
tipo de castigo tienden a reproducir comportamientos antisociales y a
convertirse en adultos violentos.
Las estadísticas acerca del maltrato físico de
los niños son alarmantes. Se estima que cientos de miles de niños han recibido
abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes. Miles mueren. Los que
sobreviven el abuso, viven marcados por el trauma emocional, que perdura mucho
después de que los moretones físicos hayan desaparecido. Las comunidades y las
cortes de justicia reconocen que estas Adheridas emocionales ocultas pueden ser
tratadas. El reconocer y dar tratamiento inmediato es importante para minimizar
los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico.