1dcad
2.1.- DÉFICIT.
El termino
“déficit” implica ausencia o carencia de aquello que se juzgue como necesario
(Diccionario de la lengua española, 1988).
En Psicología el
“déficit” denota carencia o ausencia de habilidades, destrezas y capacidades,
relacionadas a un área determinada del funcionamiento del individuo.
En el plano
aplicativo el término “déficit” suele estar comúnmente relacionado con palabras como: deficiencia,
insuficiencia, limitaciones y discapacidades.
Al respecto la
Organización Mundial de la Salud (1992) señala que la deficiencia es toda
pérdida o anormalidad de una estructura o función, mientras que discapacidad es
la ausencia o restricción de la
capacidad de realizar una actividad dentro del rango que se considera normal
para el ser humano, esto es consecuencia de la deficiencia.
Sin embargo, se
hace necesario diferenciarlo de “dificultades” o “defectos”, pues estos
términos son populares y muy generales y no se limitan a señalar solo las
carencias, sino también los excesos, mientras que el “déficit” designa
únicamente ausencias, carencias e insuficiencias de algo considerado como
necesario para su funcionamiento adecuado.
Cabe resaltar
que en la mayoría de diccionarios psicológicos y pedagógicos no se hace mención
al “déficit”, generalmente este término es asociado a otros constructos o
funciones para explicar deficiencias, carencias y ausencias de las mismas.
2.2.- DÉFICIT DE
ATENCIÓN.
Operacionalmente
el déficit de atención es la ausencia, carencia o insuficiencia de las
actividades de orientación, selección y mantenimiento de la atención, así como
la deficiencia del control y de su participación con otros procesos
psicológicos, con sus consecuencias específicas.
Desde el punto
de vista neurológico, se asume que el Déficit de atención es un trastorno de la
función cerebral en niños, adolescentes y adultos, caracterizados por la
presencia persistente de síntomas
comportamentales y cognoscitivos como la deficiencia atencional, la
hiperactividad y la impulsividad (Pineda, Henao, Puerta, Mejía, Gómez, Miranda,
Rossellí, Ardila, Retrespo, Murillo, y el grupo de Investigación de la
Fundación Universidad de Manizales,1999).
La Sociedad
Española de Neurología (1989) señala que el Déficit de Atención se caracteriza
por los mismos síntomas del Síndrome Hipercinético, con exclusión de síntomas
derivados de la hiperactividad; es decir son síntomas derivados de la falta de
atención, no debidos a retraso mental grave, trastornos afectivos ni
esquizofrenia.
Ardila y Rosselli
(1992) mencionan al déficit de atención como defectos atencionales, y proponen
que estos son provocados por lesiones cerebrales, es esencial encontrar:
insuficiencias en el nivel de alerta, fluctuaciones de la atención, defectos de
la concentración e impersistencia motriz, tales defectos son especialmente
evidentes en caso de patologías de los lóbulos frontales y es usual encontrarlos en pacientes que
hayan sufrido trastornos craneoencefálicos.
Cabe resaltar
que en los manuales de diagnostico de trastornos mentales y del comportamiento:
CIE-10 y DSM-IV, el Déficit de atención no es definido operacionalmente. En el
CIE-10 el déficit de atención es considerado como síntoma de un trastorno
hipercinético; mientras que el DSM IV considera al déficit de atención como un
síntoma del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
La Organización
Mundial de la salud (1992) señala que los déficits de atención se ponen de
manifiesto cuando los chicos cambian
frecuentemente de una actividad a otra dando la impresión que pierden la
atención en una tarea porque pasan a entretenerse en otra.
La Asociación de
Psiquiatría Americana (1995) a través del manual diagnostico de trastornos
mentales y del comportamiento (DSM-IV) indica que las personas con déficit de
atención o desatención se caracterizan por:
- No prestar suficiente
atención a los detalles, por lo que se incurre en errores en tareas escolares o
laborales.
- Presentar dificultades
en mantener la atención en tareas y actividades lúdicas.
- Dar la impresión de no
escuchar cuando se le habla directamente.
- No seguir instrucciones
y no finalizar tareas y obligaciones.
- Presentar dificultades
en organizar tareas y actividades.
- Evitar actividades que
requieran de un esfuerzo mental sostenido.
- Extraviar objetos de
importancia para tareas o actividades.
- Ser susceptibles a la
distracción por estímulos irrelevantes.
- Ser descuidado en las
actividades diarias.
2.3.- MEDICIÓN DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN.
Como ha sido
señalado anteriormente, diversos autores consideran que el déficit de atención
presenta características
comportamentales y/o cognoscitivas, aunque difieren en algunos aspectos.
Dado que la
atención tiene una serie de manifestaciones tanto fisiológicas, motoras, cognitivas,
y que el déficit atencional desfavorece el buen rendimiento del individuo en contextos como la familia, escuela y la
comunidad, es que se han desarrollado instrumentos que contribuyen a su
detección y medición en el área psicológica, neurológica y pedagógica.
2.3.1.-MEDICIÓN
PSICOLÓGICA.
La labor del
Psicólogo consiste en determinar las áreas que se encuentren en déficit en el
individuo a fin de contribuir con su
desarrollo. De esta manera, en casos de personas que presenten déficit
en la atención, el profesional deberá realizar un examen psicológico completo e
indagar sobre los factores ambientales y personales intervinientes con la
finalidad de considerar el apoyo de otros profesionales.
A la actualidad
no contamos con un instrumento exclusivo para medir aisladamente la capacidad
de atención, motivo por el cual es indispensable el uso de sub-escalas de
pruebas que midan otras funciones y que nos otorguen elementos necesarios y
suficientes para determinar la actuación de algún componente atencional en
dichos instrumentos.
Respecto a la
evaluación con pruebas neuropsicológicas, Ardila et al.(1997) afirma que los
problemas de atención pueden interferir en el adecuado desempeño del sujeto en
estas pruebas, por lo que se debe evitar las sesiones prolongadas superior a 45
minutos, siendo necesario incluir recesos, pues la fatiga incrementa los
defectos atencionales en personas que ya la tienen. Así mismo se considera que
el grado de atención de un individuo es estudiado desde el momento que comienza
la entrevista, durante su desarrollo y a través de un interrogatorio
directamente dirigido a este objetivo (Celada y Cairo, 1990).
La observación
conductual de la atención se hace necesaria, y consiste en analizar sus
manifestaciones conductuales, aunque la observación de conductas de falta de
atención puede ser insuficiente, esta se apoya en técnicas complementarias como
la entrevista y la aplicación de escalas y cuestionarios para ser contestados
por el mismo individuo o por otras personas allegadas a el, siendo en este caso
una estrategia de evaluación indirecta (García, 1997). Aunque gran parte de las escalas no cuentan con
parámetros de evaluación objetiva de la atención, pues se dirigen también a la
cuantificación de otras conductas como la hiperactividad, impulsividad,
agresividad, etc.
Cabe señalar
que la observación, las entrevistas y las escalas o demás pruebas son
considerados cada uno como un componente más de la valoración general. Los test
psicológicos y las escalas son útiles para valorar y detectar deficiencias en
la atención, pero no pueden considerarse por si solos como válidos para
determinar un diagnóstico.
Las escalas
conductuales constituyen instrumentos de evaluación frecuentemente utilizados,
están diseñadas para ser contestadas por el mismo sujeto u otras personas
(padres y/o maestros), pudiendo obtenerse datos que pueden ser objetivos como
también poco objetivos sobre las manifestaciones habituales de la persona en su
ambiente natural.
Entre los
instrumentos que pueden ser utilizados para medir el déficit de atención
tenemos:
- Escala de valoración para padres.- La
Escala de valoración para padres de Conners ha sido la más utilizada y
estudiada, fue creada el año de 1969 por C. Keith Conners, y consta de 48
reactivos en su versión reducida, evalúa cinco factores: problemas de
atención-aprendizaje, problemas de agresividad-conducta, problemas de
impulsividad-hiperactividad, dificultades psicosomáticas y alteraciones por
ansiedad (Silva, 1997).
-
Escala
de valoración para el maestro.- La escala de valoración para el
maestro de Conners, fue elaborada el año de 1969 por C. Keith Conners y consta
de 39 reactivos, al igual que la anterior ha sido una de las más utilizadas.
Los objetivos principales de esta escala son identificar los principales
indicadores de problemas de conducta como hiperactividad y los problemas de
atención, el instrumento es aplicable para evaluar a sujetos desde los 3 hasta
los 17 años y lo resuelve el maestro del niño, puede ser utilizado como un
dispositivo inicial de detección del déficit atencional en el colegio (Silva,
1997).
Al respecto,
Silva (1997) estandarizó las escalas de Conners para padres y maestros en una
muestra de 1283 estudiantes de primaria de 88 colegios de Lima Metropolitana.
- Escala de autovaloración del autocontrol.- La
Escala de autovaloración del autocontrol consta de 33 reactivos creados el año
de 1979 por Kendall y Willcox, relacionadas con el autocontrol y la
impulsividad. Cada reactivo consta de una escala de siete puntos, que van desde
´siempre´ hasta ´nunca´, de esta manera el padre señala el grado en que cada
reactivo describe la conducta del niño. Esta escala presenta a su vez items
relacionados con la falta de atención, y puede ser utilizado como medida base
ya que es susceptible a los efectos de un tratamiento cognitivo conductual de
la atención (Kendall y Willcox 1980; véase en Kirby y Grimley, 1992) y es útil
en la determinación de áreas especificas para el tratamiento a través de los
reactivos con más altas puntuaciones (Kirby y Grimley, 1992).
Dada la
complejidad en su aplicación, esta escala ha sido reducida para su mejor
comprensión y aplicación de modo tal que cada reactivo consta de 3 puntos
(“siempre”, “a veces” y “nunca”). Esta escala fue adaptada en Lima por el
Psicólogo Ambrosio Tomás el año de 1996, y se aplica a niños o padres de niños
de seis a doce años de edad.
- Escala de Desordenes de Déficit
de Atención (EDDA).- Esta escala fue construida por
Anicama en 1997 con la finalidad de evaluar las áreas de hiperactividad, falta
de atención, impulsividad e interacción, está compuesta de 30 items. Esta
escala es aplicable a niños de seis a once años de edad o que se encuentren
cursando la educación primaria (Anicama, Antinori, Araujo, Tomás, Livia y
Ortiz, 1997ª).
-
Escala de Wender UTHA.- Ward,
Wender y Reimherr (1993; véase en Anicama et.al., 1999) construyeron esta
escala con el objetivo de identificar y describir el comportamiento infantil
del adulto y detectar los síntomas del déficit de atención con hiperactividad a
través de preguntas que conllevan a un diagnostico retrospectivo, Consta de 61
items que evalúan problemas de atención, así como también problemas de
conducta, aprendizaje, y habilidades sociales, no existiendo datos normativos
para nuestra población.
-
Inventario de problemas conductuales y destrezas sociales.- El
Cuestionario de problemas conductuales y destrezas sociales fue diseñado el año
de 1978 por Achenbach, y estandarizado para Lima por Ortiz (1993). Consta de
113 reactivos, que evalúan los problemas de conducta, los cuales están
referidos a responder “si”, “no”y “a veces”, incluyendo algunos items en los
cuales los padres deben describir las respuestas; además consta de 20 items que
evalúan la calidad y cantidad de participación del niño en actividades, el área
social, y el ámbito escolar.
El Inventario de
problemas conductuales y destrezas sociales o también llamado Cuestionario de
la Conducta Infantil es aplicable a profesores y padres de niños de seis a once
años de edad (Livia y Ortiz, 1993), si bien es cierto este cuestionario no es
exclusivamente para detectar déficits en la atención, incluye entre sus
factores de evaluación items destinados a la conducta impulsiva e hiperactiva,
relacionados con la falta de atención..
García (1997)
indica que la evaluación cognitiva de la atención se lleva a cabo mediante la aplicación de tests psicométricos,
siendo la mayoría de ellas pruebas de inteligencia que incluyen alguna prueba
atencional, o tests de percepción que evalúan conjuntamente habilidades
perceptivas y atencionales. Entre aquellas pruebas podemos destacar las
siguientes:
- Escala de inteligencia de Weschler (WPPSI, WISC-R, WAIS).-
Las sub pruebas en las escalas de Weschler que resultan más difíciles resolver
para las personas con déficit de atención son las de Símbolos y dígitos,
Aritmética y Retención de dígitos, estas subpruebas en su combinación se
conocen como la triada de la atención
(Kirby y Grimley, 1992).
Respecto a la
subprueba de retención de dígitos, esta
es frecuentemente utilizada en la
evaluación de la atención auditiva. La prueba de retención de dígitos en
progresión es usada para evaluar el volumen atencional, mientras que los
dígitos en regresión evalúan la capacidad de concentración y secuenciación
(Ardila, 1997).
La sub prueba de
dígitos y símbolos evalúa la capacidad de concentración de la atención en esa
tarea que requiere de una mayor habilidad visomotora. Por otro lado las
personas con déficit de atención generalmente presentan puntajes bajos en las
subpruebas de aritmética.
-
Test de Toulouse-Pierón.-
El Toulouse-Pierón es una prueba que exige
concentración y resistencia a la
monotonía. Fue propuesta en 1904 por E. Toulouse-H. Pierón, constituida
inicialmente por 23 filas con 20 cuadraditos cada una, los que contenían líneas
que señalaban a diferentes direcciones (8 posiciones) y que se hallaban
desparramados en la hoja de un modo irregular, la tarea del sujeto consiste en
tachar los cuadraditos que tienen la línea en la misma dirección que los dos
modelos presentados (Tang, 1990).
Al respecto, en Lima se ha
logrado baremar esta prueba, así como determinar su confiabilidad y validez
para el distrito de San Juan de Miraflores, obteniendo datos normativos a
partir de los seis hasta los doce años de edad, siendo recomendable utilizar
protocolos de menor cantidad de estímulos
y con un solo modelo a discriminar para niños de seis a siete años de
edad (Tang, 1990). Esta prueba tiene la ventaja de poder ser aplicados a
sujetos independientemente del nivel cultural, incluso a analfabetos, dado que
no exigen respuestas verbales.
La
administración puede ser individual o colectiva, el tiempo de duración e de 10
minutos, evalúa aptitudes perceptivas y las modalidades de atención selectiva,
dividida y sostenida.
- Test de percepción de diferencias.- La
prueba de percepción de diferencias o de caras
fue creada por Thurstone y Yela (1979), consta de 60 elementos gráficos,
cada uno de ellos formados por tres
dibujos esquemáticos de caras con la boca, cejas, ojos y pelo
representados con trazos elementales, dos de las tres caras son iguales, la
tarea consiste en tachar la cara que es diferente; es una prueba de
discriminación, semejanzas y diferencias en la que juega un papel importante la
atención selectiva.
Además de estas
pruebas existen otras que se pueden mencionar y que nos proporcionan una ayuda
en la evaluación de niños con déficit de atención y que podrían apoyar una
presunción diagnóstica. Tenemos la prueba de apareamiento de figuras semejantes
que mide los grados de impulsividad- reflexividad, puesto que la impulsividad
dificulta el uso de estrategias atencionales, en la prueba hay que buscar entre
seis o más opciones semejantes la
ilustración o dibujo que más se acerque
al modelo. El examinador registra tanto la latencia de la respuesta como el número total de
errores; Otra prueba es la de figuras geométricas ocultas para niños,
en la que el sujeto deberá localizar formas geométricas entre un conglomerado
conjunto de líneas y formas, esto exige poner en practica la atención fija y
sostenida (Kirby y Grimley, 1992); Por
otro lado tenemos la Subprueba de laberintos del WPPSI y WISC-R,
que es útil en la evaluación de la atención, lo que implica recordar y tener
coordinación visomotora adecuada, mide la habilidad para planeación y
organización perceptual (García, 1997).
Cabe señalar que
los manuales de entrenamiento de la atención se basan en estas pruebas, pues
contribuyen con el terapeuta en la formación, entrenamiento y desarrollo de
estrategias atencionales en niños que presentan deficiencias en la atención
En la
investigación experimental, la forma de medir una actividad cognitiva se
realiza a través del rendimiento obtenido en la ejecución de una tarea
cognitiva, la cual es evaluada en función de unas dimensiones de respuestas
tales como: el tiempo de reacción, la precisión de la respuesta, (aciertos y
errores), la duración de la respuesta y la tasa de respuesta (García, 1997).
Sin embargo, estas técnicas carecen de datos normativos que puedan demostrar la
desviación de las personas con respecto al desarrollo normal, y nunca se deben
tomar como única medida para un diagnóstico (Pichardo 1997). Las tareas y
técnicas más comunes son las siguientes:
-
Pruebas de ejecución continua.- Las pruebas de ejecución
continua permiten analizar la atención sostenida en tareas que requieren de un
trabajo continuo que el sujeto ha de realizar de manera monótona sin detenerse,
con el riesgo que se de un detrimento o menoscabo de la atención (García,
1997). Al respecto, existen diversas versiones, Ardila, et al (1997) nos
presenta una de ellas, en la que a un niño se le muestran letras independientes
por periodos de 50 milisegundos, en una primera parte el niño debe oprimir una
tecla siempre que se le presente la letra X en la computadora, posteriormente
el niño deberá de oprimir una tecla siempre que aparezca la letra X precedida
de la letra B, esta prueba evalúa la atención visual sostenida.
-
Pruebas
de rastreo.- Nos permiten medir aspectos de
la atención como la capacidad de selección y distribución de la misma, pueden
ser utilizadas en dos modalidades. La prueba de rastreo A, en la que el niño
debe unir rápidamente con una línea los círculos que contienen números del 1 al
15, siendo esta una prueba de percepción visual que mide la rapidez motora, las
habilidades secuenciales y el reconocimiento de símbolos. La segunda modalidad
es La
prueba de rastreo B, en la que se requiere que el niño conecte
alternativamente números del 1 al 8 y letras de la A hasta la G, siendo esta
una prueba de percepción visual, en la que intervienen las capacidades de secuenciación, el reconocimiento de símbolos
y el procesamiento simultaneo. (Reitan y Davidson 1974; véase en Ardila et al.,
1997).
- Tareas de escucha dicótica.- Esta
técnica consiste en presentar dos tipos de información de naturaleza auditiva,
que suelen ser dígitos, letras o palabras, una por cada canal auditivo y de
manera simultanea o intercalada. La tarea del sujeto consiste en recordar todo
el mensaje que se le exige atender.
Esta tarea puede
presentar dos variantes, la primera de ellas conocidas como Técnica de
sombreado,
que es la presentación de un mensaje relevante por un canal auditivo, y
simultáneamente un mensaje irrelevante por el otro canal auditivo, la tarea del
sujeto consiste en repetir o sombrear en voz alta el mensaje relevante según se
le va presentando, con esta técnica se analizan los mecanismos selectivos de la
atención. La segunda variante se denomina Amplitud de memoria dividida, y consiste
en la presentación de dos mensajes auditivos, (generalmente no más de 12
dígitos) de forma secuencial y sucesiva, la tarea del sujeto es repetir ambos
mensajes una vez recibidos y finalizados, esta técnica ha sido utilizada para
estudiar los mecanismos de división de la atención y su amplitud.
- La técnica de la doble tarea.- La
tarea del sujeto consiste en ejecutar dos o más tareas de manera simultanea.
Previo a ello, el sujeto realiza por separado cada una de las tareas para establecer
la línea base, que servirá como patrón de comparación del rendimiento de esas
mismas tareas cuando se realicen de manera conjunta. Con esta técnica se
observa el grado de deterioro que se produce en algunas tareas, se analizan
mecanismos de división y distribución
de la atención así como los efectos que la practica tiene sobre esos
mecanismos.
- Tareas de vigilancia.-
Consiste en la presentación imprevisible de un estímulo (auditivo o visual),
generalmente entre dos a 10 minutos, a lo largo de un periodo de tiempo
relativamente largo de una hora a más. La tarea del sujeto consiste en detectar
dicha señal, para lo cual es necesario mantener niveles mínimos de activación y
alerta. Como toda tarea de atención sostenida es susceptible a la aparición del
fenómeno de decremento o menoscabo de la atención (García, 1997) que es la
disminución de los niveles de alerta y atención del individuo que se manifiesta
en un mayor número de errores y en un incremento en el tiempo de reacción.
-
Test de Stroop de independencia palabra-color.- La
técnica original consiste en presentar una palabra impresa de un color de tinta
cuyo contenido semántico es incompatible con el color de tinta en el que dicha
palabra se encuentra impresa. El sujeto deberá nombrar el color de tinta en el
que está impresa la palabra. Esta técnica tiene tres modalidades: a)
Congruencia entre el nombre del color de la tinta y la palabra impresa, b)
Incongruencia entre el nombre del color de la tinta y la palabra impresa,
mayormente se cometen peores resultados en esta modalidad, c) se imprimen
palabras cuyo contenido semántico no son colores.
Esta técnica
evalúa distraibilidad y la forma como
ciertos automatismos pueden llegarse a convertir en distractores. La atención
selectiva actúa en el proceso de percepción al orientarlo en discriminar
percepción visual del color y percepción visual del grafema.
Existen además
en la investigación neuropsicológica de la atención determinadas tareas de
Percepción como las de Agudeza visual, Descripción de dibujos, Discriminación
de figuras incompletas, Discriminación auditiva, Discriminación táctil,
Discriminación grafestética, entre otras, las cuales se utilizan para definir
el tipo de déficit de atención y describir
el perfil de las funciones ejecutivas en el sujeto.
2.3.2.- MEDICIÓN NEUROLÓGICA.
La
evaluación neurológica es útil en la
medida que permite al profesional detectar anomalías funcionales y/o
estructurales del cerebro, los cuales devendrán en un tratamiento de dicha
especialidad. El déficit de atención en Neurología es considerado como un
trastorno de la función cerebral denominado el trastorno
por déficit de atención con hiperactividad, propiamente dicho. Sin
embargo para el déficit atencional considerada como un trastorno, los exámenes
auxiliares de neurología tienen un valor limitado, dado que el defecto
principal de este síndrome es
bioquímico, imposible de ser observado en exámenes de neuroimagen, a
pesar que exista una anormalidad estructural grosera, esta no será
necesariamente su causa, lo que no suponen inevitablemente que el niño haya
sufrido alguna alteración cerebral (Campos, 1997; Moreno, 1995).
Las
manifestaciones de la atención han sido estudiadas en situaciones en la que
aparecen estímulos interesantes y novedosos a los cuales el sujeto ha de
prestar atención, o en situaciones en la que se exige un gran nivel de concentración y esfuerzo
mental. En la investigación neurológica las distintas manifestaciones de la
atención se miden gracias a las siguientes técnicas e instrumentos:
·
La
electroencefalografía.- Es el registro de la actividad
eléctrica de las regiones corticales, dicho potencial se manifiesta a través
del electroencefalógrafo en el que la actividad eléctrica aparece como una
línea sinusoide en la que se aprecia un conjunto variado de frecuencias. La
electroencefalografía proporciona en ocasiones datos irrefutables de trastorno
estructural del cerebro.
Campos (1997)
consideró que el electroencefalograma solo corrobora la impresión diagnostica
en casos de crisis convulsivas, no
sirve para ver la etiología, ni para diagnosticar un síndrome de déficit de atención, así mismo refiere que una
persona con o sin síndrome de déficit de atención puede tener un encefalograma
anormal, pues pertenece al 2% de la población que tiene anormalidades
eléctricas inespecíficas.
·
Registro de potenciales evocados.- Esta
técnica consiste en la presentación de un estímulo visual o auditivo, el cual
produce una respuesta eléctrica en la
correspondiente región de la corteza cerebral. El estímulo se presenta varias
veces y una serie de electrodos registran la actividad que sigue el estímulo,
el potencial evocado se manifiesta en el aparato de registro como una onda
sinusoide.
·
Registro
de la actividad electrodérmica.- Es el registro de la actividad
eléctrica de la piel, se lleva a cabo ubicando dos electrodos en áreas activas
de la piel que permiten el registro a través de un polígrafo.
·
Electromiografía.-
Consiste en el registro de la actividad eléctrica de los músculos, se lleva a
cabo ubicando unos electrodos sobre un músculo superficial o intramuscular, se
registra el número de despolarizaciones que tiene lugar cuando el músculo es
activado. La electromiografía se manifiesta a través de un aparato como un
conjunto irregular de ondas.
·
Electrocardiografía.- Es la
medida de la frecuencia cardiaca a través de un aparato llamado
electrocardiógrafo, utilizando electrodos de superficie que permiten registrar
las señales emitidas por el organismo y obtener por lo tanto la tasa cardiaca.
·
Pupilometría.- Es el
estudio de los cambios en el tamaño de la pupila, y la técnica utilizada para
el registro de los movimientos oculares se denomina pupilografía.
·
Técnicas de neuroimagen.- Es el
registro de imágenes cerebrales a
través de la computadora. Una de las técnicas más utilizadas ha sido la
tomografía por emisión de positrones (TEP), que consiste en la
inyección intravenosa de una sustancia radioactiva de corta duración durante el
tiempo que el sujeto este realizando una determinada tarea. El resultado es un
mapa cerebral donde las distintas regiones del cerebro aparecen con diferentes
colores en función al nivel de activación alcanzado durante la ejecución de la
tarea.
Entre otros
estudios de imagen están la tomografía axial computarizada cerebral y
la resonancia
magnética cerebral, exámenes que permiten visualizar gran parte de las estructuras del cerebro
humano.
2.3.3.- MEDICIÓN PEDAGÓGICA.
El déficit
atencional en niños en edad pre-escolar tiende a pasar desapercibido, ya que el
niño a esta edad es normalmente activo, y las exigencias atencionales de su
entorno familiar son mínimas. Es cuando el niño ingresa a la escuela primaria
que presentará mayores dificultades producto del déficit de atención, al tener
que enfrentarse a una serie de requerimientos ya establecidos, que al no poder
cumplirlos afectarán su rendimiento escolar.
Los niños con conductas de falta de atención no sacan tanto
provecho de su enseñanza, a pesar que
las puntuaciones en la capacidad intelectual en niños con déficit de atención
son normales, tienen problemas de aprendizaje y rendimiento escolar (García,
1997).
Si bien es
cierto es muy frecuente que los profesores sean los primeros que planteen la
necesidad de recurrir a una consulta clínica, es pertinente que el profesor
inicie la evaluación en el alumno de su rendimiento académico, a través de
exámenes y pruebas que midan las capacidades de matemáticas, lectura y
ortografía.
Para tal fin, el
profesor se vale de tareas de dictados y copiado de frases, oraciones y
párrafos, centrándose en la calidad de la escritura y el uso adecuado de
mayúsculas y minúsculas, así como en las omisiones, adhesiones y cambios de
letras. Evalúa además la comprensión de
lectura, la velocidad al leer, el uso adecuado de pausas y signos de
puntuación. Los ejercicios de composición de temas permiten evaluar la
redacción espontánea, el orden y la secuencialidad. A sí mismo el profesor hace
uso de ejercicios de aritmética acordes al nivel académico del niño..
Se sabe que para niños con déficit de atención el esfuerzo en el trabajo
cognitivo es mayor y es común que reciban una mayor presión en el dominio
cognitivo que las que reciben sus compañeros, siendo frecuente las dificultades
en las relaciones con sus compañeros, pues son vistos como retraídos, por lo
que el profesor deberá evaluar también el comportamiento general del alumno
mientras realiza actividades escolares individuales o grupales, comportamiento
que puede como no ir acompañado de actividad motora excesiva.
Algunos instrumentos que existen en el área
pedagógica, diseñados para ser aplicados y valorados por el profesor son los
siguientes:
- Test de atención elaborado por el
Instituto de Pedagogía de la Universidad de Montreal.- Se
elaboró este test con la finalidad de evaluar la atención voluntaria
independiente de la capacidad intelectual, siendo la administración individual
o colectiva, y el tiempo de aplicación de 20 minutos (Vela, 1980). Esta prueba
tiene baremos internacionales, por lo que se hace necesario estandarizarla para
nuestro medio, El test de atención consta de los siguientes componentes:
-
Prueba de cuadrados de Pierón.- Consta de 28 líneas con 22
cuadrados cada una, una pequeña barra que puede ocupar ocho posiciones
diferentes agregadas a la parte externa de la figura. El trabajo del alumno
consiste en contar, en cada línea el número de cuadrados iguales a los del
modelo y escribirlo al final de la misma. La ejecución de esta tarea de forma
rápida y correcta supone real capacidad de atención, además de esto el
examinado debe contar las señales y retener el número. El tiempo de duración es
de 7 minutos.
-
Prueba de laberintos.- Consta de 8 rectángulos cada
uno con 11 recuadros en los cuales se entrecruzan 11 líneas sinuosas, el
trabajo del alumno consiste en realizar un seguimiento visual de cada línea y
escribirle el respectivo numero inicial en la extremidad derecha, el tiempo de
duración de esta subprueba es de 5
minutos.
-
Test de letras.- Consta de 28 líneas de letras
mayúsculas, ocupando cada una un espacio idéntico. Debe el individuo contar, en
cada línea el número de veces que aparece la letra E precedida o seguida de
otra vocal, los obstáculos a vencer son el olvido y la fatiga, el tiempo de
duración es de 7 minutos.
- Test de Cuadrado de letras.- Es
una prueba de percepción y atención para niveles culturales algo elevados, fue
creada por Thurstone, y adaptada en España por el Dr. Mariano Yela. La prueba
consta de 90 cuadrados de letras, en cada cuadrado hay 16 letras distribuidas
en cuatro filas y cuatro columnas, solo en una fila o en una columna hay una
letra repetida, la tarea del alumno será trazar con una línea la fila o columna
en que se encuentre la letra repetida. La administración puede ser individual o
colectiva, abarca edades entre los 11 y 17 años e incluso adultos, el tiempo de
duración es de 10 minutos (Vela, 1980). Esta prueba tiene baremos españoles por
lo que es necesario estandarizarla para nuestro medio.
- Batería Psicopedagógica EOS-6.- Con
el objeto de realizar un examen psicopedagógico completo del alumno del sexto
de primaria (11 años), se diseñó la batería psicopedagógica EOS-6 por un
notable grupo de psicólogos y pedagogos en la década del 70.
Esta batería
está compuesta por 10 subpruebas entre las que destaca la subprueba A-6 EOS de
atención, elaborada por el psicólogo Enrique Díaz y Langa el año de 1973 con un
ámbito de aplicación para niños del sexto de primaria, siendo la administración
individual o colectiva y el tiempo de duración de 12 minutos. Esta prueba
presupone una relativa resistencia a la fatiga y un grado de concentración
agudo por lo que se requiere una fuerte motivación en los alumnos. Consta de 10
partes cada una de ellas tiene un modelo a la izquierda y a continuación 10
figuras parecidos y otras idénticas al modelo, la tarea del sujeto es encontrar
figuras idénticas al modelo original y encerrar en un circulo los números de
las respuestas correctas (Gabinete de orientación psicológica, 1993).
Kenny Arbieto
Torres.
Psicologogo