Introducción
La sociedad en que vivimos es maravillosa, con sus
permanentes avances en ciencia y tecnología, así como la apertura de nuevos
horizontes que cada día parecen expandirse más lejos, produciendo en nosotros
una especie de atracción fatal, inevitable hacia la ilusión de una mejor vida,
de mayor confort y posibilidades. Sin embargo, y a medida que los tiempos
avanzan y nos sumergimos en e! siglo XXI, nuestras sociedades se
alejan cada día más de la posibilidad de lograr lo que tanto ansían: paz interior,
armonía, equilibrio psicológico y emocional. Porque vive sometida a
permanentes tensiones producidas por el ansia incontrolable de progreso, la
lucha por el cargo ambicionado, la crisis de valores afectivos y familiares, la
temeraria supervivencia de las delincuencia, la inseguridad en las calles, el
enloquecido tránsito, los interminables huecos de las carreteras, la
corrupción, el alto costo de la vida, entre otros muchos factores, son los
desencadenantes de lo que ha sido llamado la "epidemia del tercer
milenio": el estrés.
En el presente trabajo se definirán el término
estrés basado en algunos autores, las causas de la enfermedad y sus
características, los tipos de estrés, el estrés infantil, etc. Para que
conociendo su etiología podamos en la parte final conocer diversas técnicas
para manejarlo y poder así mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestros
alumnos y clientes.
Problema
¿Cómo aprender a enfrentar las situaciones generadoras de
estrés para que este no acabe con nuestra salud física y mental?
Justificación
El estrés es un enemigo insidioso, astuto, oportunista, y
en este alocado vivir en el que estamos inmersos, cuando nuestra capacidad de
respuesta no alcanza a contrarrestar el peso de lo que interpretamos como
amenazas, su presencia se convierte en un formidable obstáculo contra la
calidad de vida, minando en toda su extensión nuestra posibilidad de lograr una
vida plena y armoniosa; produciendo temibles consecuencias, como lo es la
enfermedad, tanto física como psíquica. Por ello nos abocamos a llevar a cabo
una investigación bibliográfica que nos permita adquirir los conocimiento
necesarios para contrarrestar los efectos nocivos de la “enfermedad del siglo
XXI”.
El estrés: concepto y características
El término estrés, que etimológicamente significa
tensión, ha sido utilizado para describir una variedad tan grande de estados
patológicos, se ha convertido un concepto demasiado amplio y ambiguo.
Desde 1935, Hans Selye, (considerado padre del
estrés) introdujo el concepto de estrés como síndrome o conjunto de reacciones
fisiológicas no especificas del organismo a diferentes agentes nocivos del
ambiente de naturaleza física o química.
El estrés (stress) es un fenómeno que se presenta
cuando las demandas de la vida se perciben demasiado difíciles. La persona se
siente ansiosa y tensa y se percibe mayor rapidez en los latidos del corazón.
"El estrés es lo que uno nota cuando reacciona a la presión, sea
del mundo exterior sea del interior de uno mismo. El estrés es una reacción
normal de la vida de las personas de cualquier edad. Está producido por el
instinto del organismo de protegerse de las presiones físicas o emocionales o,
en situaciones extremas, del peligro".
El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones
externas que perturban el equilibrio emocional de la persona. El resultado
fisiológico de este proceso es un deseo de huir de la situación que lo provoca
o confrontarla violentamente. En esta reacción participan casi todos lo órganos
y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, los nervios, el corazón, el flujo de
sangre, el nivel hormonal, la digestión y la función muscular.
El estrés es un estímulo que nos agrede emocional o físicamente. Si el
peligro es real o percibido como tal, el resultado es el mismo. Usualmente
provoca tensión, ansiedad, y distintas reacciones fisiológicas.
Es la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un
sujeto que busca adaptarse y reajustarse a presiones tanto internas como
externas.
Utilidad del estrés
En condiciones apropiadas (si estamos en medio de
un incendio, nos ataca una fiera, o un vehículo está a punto de atropellarnos),
los cambios provocados por el estrés resultan muy convenientes, pues nos
preparan de manera instantánea para responder oportunamente y poner nuestra
vida a salvo. Muchas personas en medio de situaciones de peligro desarrollan fuerza insospechada,
saltan grandes obstáculos o realizan maniobras prodigiosas.
El problema del estrés
Lo que en situaciones apropiadas puede salvarnos la
vida, se convierte en un enemigo mortal cuando se extiende en el tiempo. Para
muchos, las condiciones de hacinamiento, las presiones económicas, la
sobrecarga de trabajo, el ambiente competitivo, etc., son circunstancias que se
perciben inconscientemente como amenazas. Esto les lleva a reaccionar a la
defensiva, tornándose irritables y sufriendo consecuencias nocivas sobre todo
el organismo:
Elevación de la presión sanguínea (hipertensión arterial)
Gastritis y úlceras en el estómago y el intestino
Disminución de la función renal
Problemas del sueño
Agotamiento
Alteraciones del apetito
Antecedentes históricos del estrés
El concepto de estrés se remonta a la década de
1930, cuando un joven austriaco de 20 años de edad, estudiante de segundo año
de la carrera de medicina en la Universidad de Praga, Hans Selye, hijo del
cirujano austriaco Hugo Selye, observó que todos los enfermos a quienes
estudiaba, indistintamente de la enfermedad propia, presentaban síntomas
comunes y generales: cansancio, perdida del apetito, baja de peso, astenia,
etc. Esto llamó mucho la atención a Selye, quien le denominó el "Síndrome
de estar Enfermo".
Después de convertirse en médico desarrolló sus
famosos experimentos del ejercicio físico extenuante con ratas de laboratorio
que comprobaron la elevación de las hormonas suprarrenales (ACTH, adrenalina y
noradrenalina), la atrofia del sistema linfático y la presencia de ulceras
gástricas. Al conjunto de estas alteraciones orgánicas el doctor Selye denominó
"estrés biológico".
Al continuar con sus investigaciones, integró a sus
ideas, que no solamente los agentes físicos nocivos actuando directamente sobre
el organismo animal son productores de estrés, sino que además, en el caso del
hombre, las demandas de carácter social y las amenazas del entorno del
individuo que requieren de capacidad de adaptación provocan el trastorno del
estrés.
A partir de ahí, el estrés ha involucrado en su
estudio la participación de varias disciplinas médicas, biológicas y
psicológicas con la aplicación de tecnologías diversas y avanzadas.
Pero ahora bien de acuerdo a lo anterior el
concepto de estrés proviene desde la década de los 30’s y de ahí en adelante
empezaron a surgir diversos tipos de estrés, tanto nuevas formas de tratamiento
así como nuevas características.
Características y síntomas del estrés
El estrés o "stress" es la respuesta del organismo
frente a una amenaza, sea esta real o ficticia. Muchas situaciones cotidianas
(aislamiento, ruido, hacinamiento, peligro, infecciones) son fuente de stress.
Aún el recuerdo de alguna situación particularmente tensionante (estresante)
puede generarlo nuevamente. Pero más a menudo, es en situaciones cotidianas
donde encontramos el origen de nuestro estrés: conflictos laborales o
familiares, problemas de relación, presiones del entorno, etc.
La respuesta del organismo frente al stress es la
de poner todos los órganos en situación de alerta para hacer frente, si es
necesario, a la situación potencialmente peligrosa. Veamos una por una estas
respuestas.
1. Sistema nervioso
Se produce la liberación de ciertas sustancias
(catecolaminas y hormonas) que desencadenan respuestas emocionales y físicas.
Las primeras son guardadas como "experiencias" para que el organismo
reaccione de la misma manera frente a estímulos similares. Estas mismas
sustancias son las responsables de mantener alerta a la persona aunque reduce
su capacidad de manejar situaciones complejas o comportamientos sociales
adecuados.
2. Aparato circulatorio y
respiratorio
La frecuencia cardíaca y la presión arterial
aumentan instantáneamente. La respiración se vuelve rápida. La sangre se dirige
a donde el cerebro interpreta puede ser más necesaria: músculos, pulmones y
cerebro.
3. Sistema inmunitario
Los glóbulos blancos, que normalmente reaccionan
frente a las agresiones, son enviados a lugares críticos, como la piel, la
médula ósea y los ganglios linfáticos, en prevención a lesiones o infecciones
potenciales.
4. Piel y mucosas
Los fluidos corporales son desviados desde sitios
no esenciales (como la boca) generando sequedad y dificultad para tragar.
La piel se enfría (porque la sangre es desviada a sitios más importantes) y el
cuero cabelludo se tensa, haciendo parecer que se tienen "los pelos de
punta".
5. Aparato
digestivo
El estrés suspende transitoriamente las funciones
digestivas, ya que estas constituyen actividades no esenciales en períodos de
crisis.
¿Qué tan serio es el estrés por un largo
periodo?
En estos tiempos, mantener una situación de alerta
puede ayudar en determinadas situaciones, como actividades deportivas, una
reunión importante o en verdaderas situaciones de peligro. Pero en otras
situaciones o si fallan los mecanismos de relajación que debe haber luego del
estrés, todos los sistemas involucrados en la respuesta (cerebro, corazón,
pulmones, aparato digestivo, etc.) se vuelven crónicamente sobreactivados, lo
cual produce daños físicos y psicológicos.
Efectos
Psicológicos
Sin duda, el estrés disminuye la calida de vida. Se alteran las
relaciones interpersonales y los trastornos emocionales tienden a empeorar con
el tiempo, llevando a ansiedad o depresión. Los suicidios, accidentes o
episodios relacionados al uso de alcohol son más frecuentes en estos casos,
especialmente en los hombres.
Corazón
El estrés está identificado como un disparador de
angina de pecho y constituye un factor de riesgo importante en el desarrollo de
ataques cardíacos. En muchas ocasiones, preceden a muertes inesperadas.
El estrés puede afectar al corazón porque cierra las
arterias coronarias, reduciendo la cantidad de sangre que el músculo cardíaco
recibe. También predispone al corazón a alteraciones del ritmo. La sangre se
espesa, aumentando la posibilidad de formación de coágulos. Al menos
temporariamente, se liberan grasas a la circulación, con los que los niveles de
colesterol se elevan, al menos transitoriamente. En las mujeres, el estrés
crónico puede reducir los niveles hormonales, que constituyen un factor
protector reconocido.
El estrés continuado puede alterar el revestimiento
interior de los vasos, predisponiendo a la aterosclerosis. También predispone a
niveles altos de presión arterial.
Trastornos de la circulación cerebral
El estrés prolongado puede producir el engrosamiento de las
arterias carotídeas, que llevan sangre a la mitad frontal del cerebro. Su
alteración son una causa importante de accidentes cerebrovasculares. En un
estudio llevado a cabo en prisioneros de guerra se demostró que sufrían
problemas circulatorios cerebrales mucho más frecuentemente que en soldados
comunes. Los hombres que tienen situaciones estresantes en forma continua están
más propensos a sufrir trastornos circulatorios cerebrales que aquellos que no
los tienen.
Tendencia a enfermar
Algunos estudios sugieren que el estrés activa al sistema
inmunitario. Sin embargo, si el estrés se vuelve crónico, termina
deprimiéndolo. Los glóbulos blancos (que reaccionan como defensa) se reducen y
las personas se vuelven sensibles a situaciones tan simples como resfríos. Los
conflictos con otras personas vuelve a las personas sensibles a las
infecciones. Actualmente se tiende a culpar a los contaminantes de las oficinas
de efectos perjudiciales (cefaleas, lesiones en la piel, asma, etc.) que
parecen más bien ser producidos por el estrés del trabajo en ellas. También
tiene algún papel en el desarrollo de tumores.
Problemas digestivos
El estrés puede alterar el sistema digestivo, irritando
el intestino grueso y causando diarreas, constipación, cólicos y distensión
abdominal. La producción excesiva en el estómago puede causar acidez. Si bien
ha perdido vigencia la teoría de que la úlcera era causada únicamente por
estrés, se sabe que otra alteración digestiva (el colon irritable) sí tiene un
fuerte vínculo con él.
Peso
El estrés produce variados efectos en el peso de las
personas. Algunos sufren pérdida del apetito y pierden peso. Otras personas
sufren necesidad compulsiva de comer con sal, grasas o azúcar para
contrarrestar la tensión y, de esa forma, ganan peso.
Diabetes
El estrés crónico se ha asociado al desarrollo de resistencia a la
insulina, un factor primordial en la diabetes.
Funciones músculoesqueléticas
El dolor crónico causado por la artritis y otras
enfermedades puede agravarse por el estrés. También contribuye a las cefaleas
tensionales o por contracturas musculares, que generan dolores en la frente, la
nuca o el cuello. Dolor de cuello y hombro son comunes. Las cefaleas
tensionales pueden durar minutos o días y pueden aparecer diariamente. Los
dolores de espalda también son comunes en las personas estresadas.
Trastornos del sueño
La
tensión de problemas no resueltos frecuentemente causa insomnio y mantiene al
individuo despierto o despertándolo en el medio de la noche.
Disfunción sexual y reproductiva.
El estrés puede llevar a una disminución en el deseo
sexual o en la incapacidad de obtener orgasmos. Los hombres pueden tener
dificultad en las erecciones, las mujeres pueden desarrollar irregularidades
menstruales y hasta se puede alterar la fertilidad. Hasta se puede anular la
menstruación por completo.
El estrés en el embarazo puede provocar alteraciones en el
parto. Se ha asociado a bajo peso al nacer o a nacimientos prematuros, los que,
a su vez, aumentan la mortalidad infantil. Del mismo modo, el estrés se
acompaña de hábitos nocivos de comida o sedentarismo, que pueden dañar al feto.
Memoria, concentración y aprendizaje.
El individuo sufre pérdida de la concentración, tanto en
el trabajo como en su casa, y se vuelve ineficiente y más propenso a tener
accidentes. La pérdida de memoria a veces es más importante que la que produce la
edad. Si el estrés es suficientemente severo y prolongado, la pérdida de
memoria puede ser permanente.
Piel
El estrés exacerba
muchas enfermedades de la piel, incluyendo el acné, la psoriasis y los eccemas.