Los niños autistas nunca jugarán igual
que los demás. Analicemos esta
afirmación:
Es posible convivir y disfrutar la convivencia con un
autista y las reglas son muy sencillas, de hecho es solo una: ¡NO HAY
REGLAS!
Los juegos y reglas de convivencia
que conocemos y que nos agradan, los aprendimos por nuestros padres y del
entorno (hermanos, primos, amigos, etc.)
Son pautas que se siguen y nos causan placer. Es tiempo de desechar todo eso y poner nuestra mente en blanco,
ya que debemos entrenarnos nuevamente en esas reglas sociales. Sin importar la forma en que se conviva con
un autista, si provoca sonrisas, es válido (aunque se vea raro o ridículo).
Pensándolo mejor, si debemos poner una regla: ¡NO
IMPORTA LO QUE LOS DEMÁS PIENSEN O CÓMO NOS VEAN! La cultura y costumbres son relativas al
entorno en que nos desenvolvemos. Lo
que aquí es correcto, posiblemente en China sea una falta de educación. Cualquier persona que les critique su forma
de convivir y jugar con su hijo es alguien que no desean tener en su círculo de
amistades. Cuando se tiene un ser tan
especial como lo es el autista, los amigos serán pocos pero de un gran valor.
Cada uno de los padres por
separado, así como cada uno de los hermanos, deberá encontrar aquel juego que
los identifique con el niño y les permita convivir en recreación. Algunos juegos con los que podrían iniciar
serían (buscando tomar turnos):
v Cosquillitas (el más efectivo).
v Correr y perseguirse.
v Jugar a las escondidas (inicialmente se pueden tapar
solo los ojos).
v Repetirse ciertas palabras (aunque no signifiquen
nada).
v Bailar canciones infantiles (si canta es mucho mejor).
v Acercarse haciendo gestos y sonidos como de monstruo
(mi segundo preferido).
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