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Desgraciadamente, como en todo, existe gente sin
escrúpulos que se aprovecha del dolor y la desesperación de los padres,
ofreciendo tratamientos novedosos y hasta curas. He conocido padres que han pasado por estas
experiencias y el desgaste físico, además del económico (ninguno lo hace
gratis) y principalmente del emocional, han sido peores que el daño mismo del
síndrome. Existen otras personas que tienen los conocimientos
para manejar el autismo pero su ética profesional y la forma en que sangra
económicamente a los padres los pone en el mismo nivel que los anteriores. Para evitar caer en manos de uno de estos
farsantes y evitar perder el valioso tiempo del niño, basta seguir este simple
decálogo de consejos: 1.
Exija ver el título de la
persona donde demuestre que tiene los estudios que lo acredita
profesionalmente. Cuídese de gente sin
título que muestra certificados de diplomados o cursos. Verifique que la universidad u organización
que emite el título sea una institución seria. 2.
Aunque vaya en contra de
sus creencias, ningún espiritista, religioso, mentalista o brujo podrá hacer
algo por su hijo. El niño tiene
autismo, no está poseído, ni le han hecho ningún conjuro, ni tiene energías negativas
que lo hacen comportarse así. 3.
Verifique que el
tratamiento sea avalado por el Colegio de Psiquiatría, Psicología, Neurología
y/o Pediatría. No confíe en los “investigadores”
y/o “científicos” anónimos.
Aunque le presenten muchos testimonios, pida ver investigaciones
científicas que acrediten dicho tratamiento. 4.
No existe medicamento ni
elíxir mágico que curará a su hijo.
Algunos medicamentos pueden mejorar su condición y no porque dio
resultado con otro niño, necesariamente dará resultado con el suyo. 5.
Jamás administre ningún
medicamento sin la prescripción de un médico.
Si cree que dicho medicamento puede tener reacciones secundarias o
pudiese causar algún daño, busque una segunda opinión con otro doctor. No drogue a su hijo innecesariamente. 6.
Documéntese totalmente sobre
el tratamiento que le ofrecen y pida los nombres y teléfonos de cuando menos
tres diferentes padres de niños autistas que sean pacientes y hable para pedir
referencias. Pregunte sobre los
avances y en cuanto tiempo lo lograron.
Investigue en las bibliotecas o por el internet. 7.
Usted tiene todo el derecho
de saber lo que le están haciendo a su hijo.
Si evitan que vea la terapia o bien, no lo involucran o no le informan
constantemente sobre los avances de la terapia del niño, usted corre el riesgo
de que la persona lo estafe ya sea alargando el tiempo de la consulta o bien
haciendo algo indebido con el niño. 8.
La terapia conductual (ABA)
se da uno a uno y nunca por un terapeuta con varios niños a la vez. Además, los castigos corporales se aplican
solo en casos muy extremos donde está en riesgo la integridad del niño
(agresión y/o auto agresión) y en todos los casos, debe ser autorizado
previamente en escrito por los padres, en caso contrario, denuncie a la
persona. 9.
Cuídese de esos
tratamientos milagrosos que todo lo curan.
Cuando alguien le diga que mejora el autismo, down, parálisis cerebral,
trastorno bipolar, lento aprendizaje, etc. muy posiblemente esté escuchando a
un farsante. El autismo es muy
específico y por lo mismo, su tratamiento también lo es. 10. Sea precavido con los nuevos descubrimientos,
especialmente si no se han realizado las debidas pruebas que garanticen la
seguridad de su hijo. No lo convierta
en un conejillo de india. 11. La oración a Dios es buena y enriquece su alma y
espíritu, pero necesita también que su hijo reciba tratamiento de un
profesional. Los religiosos son
teólogos, estudian a Dios. Los
psicólogos son las que estudian la mente y comprenden el autismo. |
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