LA MOTIVACIÓN EN EL AULA
Por Xóchitl de la Peña
“El término motivación se deriva del verbo
latino movere, que significa ‘moverse’, ‘poner en movimiento’ o ‘estar listo
para la acción’.Cuando un alumno quiere aprender algo, lo logra con mayor
facilidad que cuando no quiere o permanece indiferente. En el aprendizaje, la
motivación depende inicialmente de las necesidades y los impulsos del
individuo, puesto que estos elementos originan la voluntad de aprender en
general y concentran la voluntad. De esta forma podemos ver que la motivación
es un acto volitivo.
Cuando una persona desea aprender algo, las otras
actividades no atraen sus esfuerzos. Se produce un cambio, un aumento de
expectativa y luego de tensión, y ambos casos constituyen una disposición para
aprender ese algo. Esto determina una movilización de energía, la cual se ha
consumido cuando el aprendizaje ha sido llevado a cabo. Si el esfuerzo tiene
éxito, la tensión también se alivia: “la motivación se define usualmente
como algo que energiza y dirige la conducta”
Cuando a un muchacho desea conquistar a una chica a la que le gusta
patinar, y él no sabe hacerlo, tratará de aprender. Es muy probable que lo
logre ya que existe un factor cognitivo-afectivo:
Él quiere conquistar a la muchacha, para hacerlo
necesita aprender a patinar.
Él no sabe patinar (conflicto), por lo que dirigirá
todas sus energías para lograrlo.
Lo mismo pasa con la motivación escolar, cuando el
alumno se encuentra en un ambiente agradable, donde él es tomado como persona
que siente, piensa y desea, entonces dirigirá sus energías para aprender.
Quizás al principio lo haga para agradar al maestro, para ser aceptado por su
grupo; posteriormente, dependiendo de la habilidad del maestro, el alumno amará
la materia.
¿Cuántas veces no hemos escuchado que un alumno
escoge una carrera determinada por la influencia que tuvo un maestro en él?,
también sucede lo contrario: hay alumnos que rechazan las carreras por
experiencias negativas que tuvieron:
“... uno de los supuestos centrales de los enfoques
cognitivistas de la motivación es que las personas no sólo responden a
situaciones externas o condiciones físicas, también lo hacen a sus percepciones
de tales situaciones”
Existen dos clases de motivaciones: motivación
intrínseca y motivación extrínseca. La primera se refiere a la satisfacción
personal que representa enfrentar con éxito la tarea misma. La segunda, dependen
de lo que digan o hagan los demás acerca de la actuación del alumno, o de lo
que él obtenga tangiblemente de su aprendizaje. Éstas dos se mezclan
continuamente y, a veces resulta imposible separarlas, ya que la autoestima
juega un papel muy importante.
El alumno pretende alcanzar con éxito sus estudios,
ser valorado y obtener recompensas de ello; sin embargo, cuando no lo logra, y
sufre alguna experiencia de vergüenza y humillación pueden surgir dos problemas
emocionales afectivos: indefensión y desesperanza aprendida.
La indefensión es cuando los estudiantes atribuyen
el éxito escolar a causas externas fuera de su control y a causas internas
estables y no controlables. Por ejemplo:
El maestro me reprobó porque no me quiere.
Yo no sirvo para las matemáticas.
La desesperanza aprendida es cuando la conducta de
los alumnos se orienta principalmente a evitar el fracaso escolar. Piensan que
no importan lo que hagan ya que van a fracasar. No quieren participar porque
sus ideas están mal. Antes de empezar cualquier actividad ya saben que van a
estar mal. Son derrotistas en potencia y tienen muy baja autoestima.
El papel del maestro en este sentido es
fundamental, ya que a través de sus actitudes, comportamiento y desempeño
dentro del aula podrá motivar a los alumnos a construir su aprendizaje. Sin
embargo, se tiene que considerar que la motivación no es permanente ni
inmutable:
“... La motivación no se activa de manera automática ni es
privativa del inicio de la actividad o tarea, sino que abarca todo el episodio
de enseñanza aprendizaje, y que el alumno así como el docente deben realizar
deliberadamente ciertas acciones, antes, durante y al final, para que persista
o se incremente una disposición favorable para el estudio”
Como se puede apreciar, la motivación debe darse antes, durante y
al final de la construcción del aprendizaje.
Sin ser una “receta”, existen algunas sugerencias que aquí se
presentan para motivar a los alumnos antes, durante y después de las
actividades o tareas:
a) Manejo de la motivación “antes”:
· Mantener
una actitud positiva. Primero que nada, el maestro debe mostrar una actitud
positiva, ya que los alumnos la captarán inmediatamente cuando entre al salón
de clase.
- Generar un ambiente agradable de trabajo. El clima o la atmósfera del salón
de clase debe ser cordial y de respeto. Se debe evitar situaciones donde
se humille al alumno.
· Detectar
el conocimiento previo de los alumnos. Esto permitirá tener un punto de
partida para organizar las actividades y detectar el nivel de dificultad que deberá
tener. Asimismo, se podrá conocer el lenguaje de los alumnos y el contexto en
el que se desenvuelven.
· Preparar
los contenidos y actividades de cada sesión. Un maestro que llega a
improvisar es detectado automáticamente por los alumnos, por lo cual pierde
credibilidad y los desmotiva.
· Mantener
una mente abierta y flexible ante los conocimientos y cambios. Hay que considerar que
los conocimientos se construyen y reconstruyen día con día; que existen
diferentes perspectivas para abordarlos ya que no son conocimientos acabados e
inmutables.
- Generar conflictos cognitivos dentro del aula. Plantear o suscitar problemas que
deba resolver el alumno, que activen su curiosidad e interés. Presentar
información nueva, sorprendente, incongruente con los conocimientos
previos del alumno para que éste sienta la necesidad de investigar y
reacomodar sus esquemas mentales.
- Orientar la atención de los alumnos hacia la
tarea. Tratar de que
los alumnos tengan más interés por el proceso de aprender y no por las
recompensas que puedan tener.
- Cuidar los mensajes que se dan. Tratar de no desmotivar a los
alumnos diciendo que algo es muy difícil y que no van a poder con ello. Al
contrario, hay que alentarlos a que den su mayor esfuerzo y felicitarlos
por ello.
b) Manejo de la
motivación “durante”:
· Utilizar ejemplos y
un lenguaje familiar al alumno. A partir del conocimiento previo del educando, el maestro puede
conocer su forma de hablar y pensar. Utilizando esto se pueden dar ejemplos que
los alumnos puedan relacionar con su contexto, sus experiencias y valores.
· Variar los elementos
de la tarea para mantener la atención. Si el maestro siempre sigue las mismas actividades y procedimientos
en todas las clases, los alumnos se aburrirán, ya que éstas se harán monótonas.
Por ello, el maestro deberá tener una amplia gamma de estrategias de
aprendizaje para que los alumnos se motiven en la construcción de su
aprendizaje.
· Organizar
actividades en grupos cooperativos. Pueden ser exposiciones, debates, representaciones, investigaciones,
etc. Las actividades en grupos cooperativos permitirán a los alumnos tener
diferentes puntos de vista sobre el mismo material, por lo cual sus compañeros
servirán de mediadores en su construcción del conocimiento.
· Dar el máximo de opciones
posibles de actuación para facilitar la percepción de la autonomía. El alumno, aún cuando sea parte de un
grupo, es un ser autónomo, que merece ser tomado en cuenta como tal; por lo
cual, no debe ser tratado como uno más en la masa. Se debe respetar su
individualidad dejándolo actuar y pensar por sí mismo.
· Mostrar las
aplicaciones que pueden tener los conocimientos. Ejemplificar mediante situaciones diarias la
relevancia de los contenidos. Muchas veces los alumnos dicen: para qué estudio
esto si no me va a servir para nada. El maestro debe orientarlos para que lo
apliquen en su realidad. Si es posible, guiarlos para que sean ellos quienes le
encuentren sentido y digan para qué sirve.
· Orientarlos para la
búsqueda y comprobación de posibles medios para superar las dificultades. Hay un dicho popular que dice: si le das
un pez al hambriento, comerá ese día. Si le enseñas a pescar, comerá siempre.
Esta analogía sirve para ejemplificar la labor del docente.
c) Manejo de la motivación
“después”:
- Diseñar las evaluaciones de forma tal que no
sólo proporcionen información del nivel de conocimientos, sino que también
permitan conocer las razones del fracaso, en caso de existir. La evaluación debe permitir detectar
las fallas del proceso enseñanza aprendizaje, para que el maestro y el
alumno puedan profundizar en ellas y corregirlas.
- Evitar en lo posible dar sólo calificaciones. Se debe proporcionar a los alumnos
información acerca de las fallas, acerca de lo que necesita corregir y
aprender.
- Tratar de incrementar su confianza. Emitir mensajes positivos para que
los alumnos se sigan esforzando, en la medida de sus posibilidades.
- Dar la evaluación personal en forma
confidencial. No
decir las calificaciones delante de todos. Es preferible destinar un
tiempo para dar la calificación en forma individual, proveyéndolos de la
información necesaria acerca de las fallas y los aciertos; buscando de
esta forma la retroalimentación del proceso enseñanza aprendizaje.
Éstas son sólo algunas recomendaciones para el manejo de la motivación
dentro del aula, no es una receta de cocina, ya que cada profesor podrá agregar
más a la lista, según la experiencia que haya tenido en su labor docente.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
DÍAZ Barriga Arceo, Frida y Hernández Rojas, Gerardo. Estrategias
docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista.
México, Ed. Mc. Graw Hill, 1998.
GÓMEZ Ocaña, Concepción y Gargallo López; Bernardo. Construcción
humana y procesos de estructuración. Pr. Juan Escames Sánchez.
Universidad de Valencia.
HERNÁNDEZ Santiago, René Gastón. El éxito en tus
estudios. Orientación del aprendizaje. 4ta., ed., 2da. Reimp. México,
Ed. Trillas, 1991.
NOT, Luis. Las pedagodías del conocimiento. Tr. Sergio Rene
Madero. México, Ed. Fondo de Cultura Económico, 1983.