El Síndrome de Asperger se distingue del autismo
principalmente por lo severo de los síntomas o características. Una intervención temprana incrementa las
posibilidades de que el niño pueda efectuar sus estudios normales y logre su
independencia en el futuro.
Podemos distinguirlos principalmente por lo siguiente:
- Su lenguaje no tiene retraso, aunque
tienen problemas para comprender conceptos abstractos así como la ironía y
el humor.
- Buscan interactuar con los demás aunque
tienen dificultades en la comprensión de los roles sociales, así como en
los gestos y ademanes de las personas.
- Sus intereses en algunos temas pueden
rallar en lo obsesivo.
Es posible que un niño que haya sido diagnosticado con
autismo inicialmente, pueda ser cambiado el diagnóstico a Síndrome de
Asperger. Es importante reconocer
cuando el niño no tiene lenguaje o bien, no quiere hablar (mutismo selectivo).
Aún cuando estos niños tengan un alto grado de
inteligencia, al hablar con ellos, tenga en cuenta que no existen “obvios”
y por lo mismo, la paciencia y la comprensión serán su mejor aliada en el trato
con ellos.