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CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN |
CLASIFICACIÓN |
Mecanismos implicados
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Selectiva,
Dividida, Sostenida
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Grado de control voluntario |
Involuntaria, Voluntaria |
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Objeto al que va dirigido la atención |
Externa, Interna |
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Modalidad sensorial implicada |
Visual, Auditiva |
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Amplitud e intensidad. |
Global, Selectiva |
|
Amplitud y control que se ejerce |
Concentrada, Dispersa |
Se
desarrollarán las dos primeras clasificaciones que han sido las más estudiadas
y corresponden a las tendencias actuales en lo que al estudio de la atención se
refiere.
a- Atención Selectiva.- Es la habilidad de una persona para responder a los
aspectos esenciales de una tarea o situación y pasar por alto o abstenerse de
hacer caso a aquellas que son
irrelevantes (Kirby y Grimley, 1992)
b-
Atención Dividida.- Este tipo de atención se da cuando ante una sobrecarga
estimular, se distribuye los recursos atencionales con los que cuenta el sujeto
hacia una actividad compleja (García, 1997).
Por su parte, Kirby y Grimley (1992) utilizan el término Capacidad
de Atención para referirse a la capacidad de atender a mas de un estimulo a la
vez, resaltando su importancia para el aprendizaje escolar.
c-
Atención Sostenida.- Viene
a ser la atención que tiene lugar cuando un individuo debe mantenerse
consciente de los requerimientos de una tarea y poder ocuparse de ella por un
periodo de tiempo prolongado (Kirby y Grimley, 1992).
De
acuerdo al grado de control voluntario tenemos dos tipos de atención: Atención
Involuntaria y Atención Voluntaria.
a-
Atención involuntaria.- La atención involuntaria está relacionada con la
aparición de un estímulo nuevo, fuerte y significativo, y desaparece casi
inmediatamente con el surgimiento de la repetición o monotonía.
La atención
involuntaria tiende a ser pasiva y emocional, pues la persona no se esfuerza ni
orienta su actividad hacia el objeto o situación, ni tampoco está relacionada
con sus necesidades, intereses y motivos inmediatos. Una de sus características
más importantes es la respuesta de orientación, que son
manifestaciones electrofisiológicas, motoras y vasculares que se dan ante
estímulos fuertes y novedosos, tal respuesta es innata (Luria, 1988).
b-
Atención Voluntaria.- La atención voluntaria se desarrolla en la niñez con la
adquisición del lenguaje y las exigencias escolares.
En una
primera instancia será el lenguaje de los padres que controlen la atención del
niño aún involuntaria. Una vez que el niño adquiera la capacidad de señalar
objetos, nombrarlos y pueda interiorizar su lenguaje, será capaz de trasladar
su atención de manera voluntaria e independiente de los adultos, lo cual
confirma que la atención voluntaria se desarrolla a partir de la atención
involuntaria, y con la actividad propia del hombre se pasa de una a otra
constantemente (Celada y Cairo, 1990;
Rubenstein, 1982).
Luria
(1988) basado en las teorías de Vigotsky, apoya el origen social de la atención
voluntaria, que se desarrolla a través de las interrelaciones del niño con los
adultos, quienes en un inicio guían su atención, ésta se activa ante una
instrucción verbal y se caracteriza por
ser activa y consciente. La atención voluntaria es suprimida fácilmente cuando
se da una
respuesta de orientación, por ejemplo cuando el niño se distrae ante
nuevos estímulos.
1.4.- LA ATENCIÓN Y SU RELACIÓN
CON OTROS PROCESOS.
La actividad psicológica del hombre se
caracteriza por el funcionamiento conjunto e interactivo de procesos y
mecanismos, las cuales tienen funciones concretas, de esta manera la atención
no es una actividad aislada, sino que se relaciona directamente con los
procesos psicológicos a través de los cuales se hace notar.
Para Rosselló (1998) y Tudela (1992; véase
en García, 1997) la relación entre la atención y los procesos psicológicos
radica en que la atención actúa como mecanismo vertical, que controla y
facilita la activación y el funcionamiento de dichos procesos. Las relaciones
que se pueden establecer son las siguientes.
·
ATENCIÓN, MOTIVACIÓN Y EMOCIÓN.
Por motivación se entiende al proceso que de algún modo inicia, dirige y finalmente detiene
una secuencia de conductas dirigidas a una meta, es uno de los factores
determinantes del comportamiento, y que tiene que ver con variables hipotéticas
que son los motivos (Puente, 1998).
Ahora bien,
motivación y emoción han sido considerados como factores determinantes de la
atención, de este modo un estado de alta motivación e interés estrecha nuestro
foco atencional, disminuyendo la capacidad de atención dividida, así como el
tono afectivo de los estímulos que nos llegan
y nuestros sentimientos hacia ellos contribuyen a determinar cual va a
ser nuestro foco de atención prioritario (García,1997).
Rosselló (1998)
señala que atención, motivación y emoción se encuentran relacionados desde el
punto de vista neurobiológico. El Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA)
que activa el mecanismo atencional, establece estrechas relaciones
neuroanatómicas con el Hipotálamo, que es el centro motivacional por excelencia
y forma parte del cerebro de las emociones al estar integrada en el sistema
límbico. Además el SARA es también
responsable de procesos motivacionales y emocionales por la implicación de vías
catecolaminérgicas en los tres procesos.
·
ATENCIÓN
Y PERCEPCIÓN.
La atención ha
sido concebida en muchas ocasiones como una propiedad o atributo de la
percepción, gracias a la cual seleccionamos mas eficazmente la información que
nos es relevante.
García (1997)
indica que la atención considerada como propiedad de la percepción produce dos
efectos principales:
-Que se perciban los objetos con mayor claridad.
-Que la experiencia perceptiva no se presente de forma
desorganizada, sino que al excluir y seleccionar datos, estos se organicen en
términos de figura y fondo.
La existencia de
la atención en el proceso de percepción significa que el hombre no solamente
oye, sino que también escucha, incluso a niveles intensos, y que el hombre no
solo ve, sino que observa y contempla (Rubenstein, 1982).
Para Kahneman
(1973), la atención interviene en una de las fases del proceso de percepción,
cuando en una fase inicial de la percepción se dividen en unidades, segmentos o
grupos el campo que forma la estimulación, la atención entra en juego en el
momento en que algunas de esas unidades subdivididas reciben mayor realce de
figuras que otros.
·
ATENCIÓN
E INTELIGENCIA.
La inteligencia
ha sido entendida de manera general como la capacidad de dar soluciones rápidas
y eficaces a determinados problemas. Sin embargo para realizar un trabajo de
manera eficiente se requiere de habilidad, en este sentido la atención sería
una de las herramientas que posibilita y optimiza dicha habilidad.
García (1997)
consideró que la capacidad de un individuo de reorientar su atención con cierta
rapidez (oscilación de la atención) y de atender a más de un estímulo a la vez
(distribución de la atención) pueden ser considerados como componentes
importantes de la inteligencia. De esta forma atención e inteligencia se
definen en términos de habilidad para manejar gran cantidad de información.
·
ATENCIÓN
Y MEMORIA.
La memoria es el
proceso mental mediante el cual la persona fija y conserva las experiencias
vividas y las re-actualiza de acuerdo a las necesidades del presente (Celada y
Cairo, 1990). La memoria asegura el
almacenamiento de la información, siendo la atención uno de los factores asociados a su buen funcionamiento, entendida
esta como el esfuerzo realizado por la persona tanto en la fase de
almacenamiento como en la fase de
recuperación de la información (Reategui, 1999).
La formación de
esquemas, el uso de estrategias de codificación para la información, y el tipo
de tarea recuerdo a realizar constituyen
otros de los factores que aseguran el trabajo de una memoria eficaz. Sin
embargo, hay autores que consideran que la atención no resulta tan necesaria para la codificación en la memoria, dado
que la memoria también se expresa en
tareas que no requieren una manifestación consciente de la experiencia pasada,
como suele suceder con el aprendizaje implícito o inconsciente (Ruiz-Vargas,
1994).
1.5.- ENFOQUE
NEUROPSICOLÓGICO DE LA ATENCIÓN.
Tradicionalmente
se entendía a los procesos psicológicos como la función de un tejido particular
del cerebro, sin embargo con el transcurrir del tiempo, la ciencia ha
demostrado la imposibilidad de atribuir alteraciones en dichos procesos a
causas de localización específica, por lo que los procesos psicológicos no
debían ser considerados como la función directa de limitados grupos de células en el cerebro, tal como lo señala
Luria:
“Las funciones
mentales como sistemas funcionales complejos no pueden localizarse como zonas
restringidas del cortex o en grupos de células aisladas, sino que deben estar
organizadas en sistemas de zonas que trabajan concertadamente, cada una de las
cuales ejerce su papel dentro del sistema funcional” (1988, p.30).
Desde el punto
de vista neuropsicológico la atención viene a ser la expresión del trabajo del
Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA) y de los hemisferios cerebrales,
sincronizados por la actividad de los lóbulos pre-frontales. El Sistema
Activados Reticular, con sus fibras ascendentes y descendentes constituye un
aparato neurofisiológico que pone de manifiesto una de las formas de reflejo
señaladas inicialmente por Pavlov y luego por Luria, conocida como el reflejo de
orientación o la respuesta de orientación.
Dicho reflejo se
caracteriza por una serie de reacciones electrofisiológicas , vasculares y
motoras evidentes, como La vuelta de ojos y cabeza hacia el lado donde se halla
el nuevo objeto, reacciones de alerta y escucha, alteraciones de respiración y
del ritmo cardiaco, disminución o cese de toda actividad irrelevante. Estos
fenómenos pueden ser observados siempre que surge una reacción de alerta o
reflejo de orientación, suscitada por la aparición de un estímulo nuevo,
esencial o significativo para un individuo (Celada y Cairo, 1990; García, 1997;
Luria, 1986).
Por otro lado,
el tallo cerebral y el sistema activador reticular ascendente (SARA) son los
responsables del estado general de vigilia, indispensable para la activación
atencional. Otras estructuras cerebrales que contribuyen con el reconocimiento
selectivo de un estímulo particular y la inhibición de respuestas a estímulos
secundarios son el cortex límbico y la región frontal, esta última encargada de
preservar la conducta programada. Disfunciones o lesiones en estos circuitos
afectan significativamente la capacidad atencional.
Kenny Arbieto
Torres.
Psicologogo
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