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Métodos disciplinarios empleados por los padres

por Neyla Castillo

1.- lucha de poderes

1.1 Autoritario

           Poder concentrado en el padre o la madre, quien impone su autoridad sin tomar en cuenta el criterio y punto de vista de sus hijos(as) ejerce el control irracional: golpes y castigos.

1.2 Permisivo

     Poder concentrado en el hijo(a). El padre no tiene autoridad. No existen reglas."El (la) hijo(a) parece ganar".

Efecto: Existe resentimiento

2.- Democrático

     "nadie pierde". El padre o la madre tienen el poder; no lo usa para resolver conflictos.

Efecto: Existe una autentica comunicación

Consecuencias a largo plazo

     Los niños criados en hogares donde se los maltrata suelen mostrar desordenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su estrés psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, mas frecuente que en la población general.

     Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan al pasar la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la adultez.

     Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa porque piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal y así aprenden a repetir este "modelo" inconscientemente.

 

     La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades para establecer relaciones "sanas" al llegar a adulto. Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.

     Para muchos niños/as que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana; por lo tanto este comportamiento se torna "aceptable" y el ciclo del abuso continúa cuando ellos se transforman en padres que abusan de sus hijos y estos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones.

     Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños al que la bibliografía mundial denomina "resientes" que poseen características que les permite superar este obstáculo. Estos niños tienen la habilidad de llamar positivamente la atención de otras personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.


Como todos sabemos, los niños aprenden de lo que viven.

     Consecuencias del maltrato infantil

Independientemente de las secuelas físicas que desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico o sexual, todos los subtipos de maltrato dan lugar a diversos trastornos. La importancia, severidad y cronicidad de las secuelas físicas o psíquicas depende de:

- Intensidad y frecuencia del maltrato

- Características del niño.

- El uso o no de la violencia física.

- Relación más o menos directa con el agresor.

- Apoyo intra familiar a la víctima infantil.

- Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, social y psicológica.

     En los primeros momentos del desarrollo evolutivo se observan repercusiones negativas en las capacidades relacionales de apego y en la autoestima del niño. En la adolescencia, se observan trastornos de la capacidad de relación social, conductas adictivas (alcohol y drogas), antisociales y actos violentos.

     En nuestro medio se ha comprobado que  niños menores de 5 años; algunos de los cuales  sufrieron abuso, presentan retraso en el desarrollo psicológico.

     El riesgo relativo de muerte es tres veces mayor que en niños que no han sufrido maltrato, siendo el grupo de edad con mayor riesgo el de adolescentes . Se estima que el riesgo de tentativa de suicidio en adolescentes maltratados es cinco veces superior comparado con aquellos que no informaban de maltrato en la infancia.

     De manera global, encontramos comúnmente:

Consecuencias físicas:

Pesadillas y problemas del sueño

Cambio de hábitos de comida

Pérdidas del control de esfínteres

Trastornos psicosomáticos

Consecuencias conductuales:

Consumo de drogas y alcohol

Fugas del domicilio

Conductas auto lesivas

Hiperactividad

Bajo rendimiento académico

Trastorno disociativo de identidad

Delincuencia juvenil

Consecuencias emocionales:

Miedo generalizado

Agresividad

Culpa y vergüenza

Aislamiento

Depresión, baja autoestima

Rechazo al propio cuerpo

Síndrome de estrés postraumático

Dificultad para expresar sentimientos

Fobias sexuales, disfunciones sexuales y alteraciones de la motivación sexual (en caso de víctimas de abuso sexual)

Consecuencias sociales:

Mayor probabilidad de sufrir revictimización, como victima de violencia por parte de la pareja

Mayor probabilidad de ser agresor en sus hijos

Problemas de relación interpersonal

     Diversos estudios sugieren que el maltrato continúa de una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene alto riesgo de ser perpetrador de maltrato en la etapa adulta.

Cómo identificar a los niños maltratados

Los indicadores de conducta

     El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación. La mayoría de esos indicios son no específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores. Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas.

Las ausencias reiteradas a clase.

El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración.

La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas.

La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos.

La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.

Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad.

Los indicadores físicos:

o La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.

o La persistente falta de higiene y cuidado corporal.

o Las marcas de castigos corporales.

o Los "accidentes" frecuentes.

o El embarazo precoz.

Maltrato infantil que ocurre en el colegio

     Es extremadamente perturbador para un docente el tomar conocimiento o simplemente sospechar que un colega puede estar maltratando a un alumno. A pesar de ello esto puede ocurrir y en estos casos el niño maltratado requiere una protección especial. No olvidar que el niño/a está hablando de un hecho que lo perturba, le genera culpa e involucra a alguien que tiene poder sobre él.


     Cuando "la escuela" sospecha que uno de los suyos es un abusador, mas aun en aquellos casos en que se trata de un empleado de larga trayectoria, una respuesta puede ser que se niegue o ignore lo sucedido.

Interrogatorio en el colegio Que hacer y que no hacer


Qué hacer

Antes de cualquier intervención se deberá solicitar el asesoramiento de profesionales y/o docentes capacitados en el abordaje de esta problemática.

Asegurarse que quien interrogue sea alguien en quien el niño confíe.

Asegurarse que el docente que lleve a cabo el interrogatorio sea el más capacitado para esta tarea.

Asegurarse que el interrogatorio se haga en un lugar tranquilo y privado.

Sentarse al lado del niño, no en frente de él.

Decirle al niño que esta conversación es privada y muy personal pero por tratarse de un problema serio el colegio deberá denunciar lo ocurrido a la justicia.

Realizar las preguntas y mantener una conversación en el lenguaje más comprensible al alumno.

Si algún término o palabra no se entiende, pedir al alumno que trate de clarificarlo.

Si de las respuestas surgiera que se deberán cumplimentarse otras instancias, explicarlo claramente

Qué no hacer

Manifestar que hablaran del "problema", "la falta".

Descalificar o criticar las palabras que usa el niño en el relato de lo sucedido.

Sugerir las respuestas.

Presionar si es que no responde a algunas preguntas.

Dejar translucir que nos impresionamos por lo sucedido, por su conducta, o la de sus padres.

Presionar o forzar al niño para que se quite sus ropas.

Realizar el interrogatorio con otros docentes.

Dejar al niño solo en compañía de un extraño.

Cómo puede ayudar la Escuela en esta tarea de prevención

La escuela puede intervenir antes y después de ocurrido el maltrato.


Antes: Mediante tareas de prevención primaria dirigidas a padres y alumnos con el propósito de evitar el maltrato, promoviendo y difundiendo valores y conductas que contrarresten la cultura de la violencia.


     Buscando la reflexión entre docentes sobre las propias ideas, acciones y estructuras relacionadas al maltrato infantil que permitan descubrir y superar estereotipos o actitudes rígidas sobre la temática del maltrato.

Después: capacitándose para identificar los casos de maltrato, abordar esta problemática y evaluar la mejor derivación o denuncia a los organismos pertinentes

Líneas de trabajo que la escuela puede desarrollar con los niños y sus familias:

o Realizar tareas de sensibilización y capacitación sobre las necesidades evolutivas de los niños.

o Realizar talleres reflexivos con los padres sobre los mecanismos de control y resolución de conflictos en la educación infantil.

o Desarrollar acciones de difusión y sensibilización entre los niños, las familias y la comunidad acerca de los derechos especiales que asisten a la infancia.

o Sensibilizar a la población en general, y particularmente a los padres y madres, sobre las consecuencias asociadas al castigo físico y proporcionar pautas de educación positivas.

o Articular con la curricular, actividades dirigidas a revisar críticamente la aceptación de la violencia, la discriminación y los modelos estereotipados sobre la crianza de los hijos.

o Estimular por todos los medios, la confianza y la autoestima de los niños/as.

o Para desarrollar con éxito la función preventiva, la escuela como institución debe ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el control de las conductas de los niños y adolescentes.

o Ofrecer a los alumnos el espacio y las oportunidades para experimentar formas no violentas de resolución de los conflictos. Las asambleas, los consejos del aula y todo medio que estimule la participación democrática en la vida escolar, puede ser un buen recurso.

o Campañas de difusión y educación a todos aquellos que trabajan con niños o sus familias, que expliquen la firme relación entre el alcoholismo y el maltrato infantil.

o Cursos de capacitación interdisciplinarios, entre los técnicos y profesionales que puedan reconocer y asesorar sobre las mejores alternativas para su abordaje.

o Como reconocer el maltrato.

     Los maestros requieren de especial sensibilidad para detectar si un niño es objeto de maltrato, porque frecuentemente éste por vergüenza o para proteger a otros miembros de la familia encubre la situación. Hay que tener presente que para quien está creciendo en un ambiente violento, la violencia no es cuestionada e incluso, puede parecer el único modo de expresar los afectos. Un padre y/o una madre agresivos y/o abusadores, significan un peligro real para la salud y la vida del niño, pero generalmente son su principal o único referente afectivo. Además, la violencia de los padres produce un sentimiento contradictorio de afecto, rechazo y dependencia emocional en el niño.

     A veces, el niño/a denuncia explícitamente el maltrato que sufre. La actitud receptiva de los docentes puede animar a estos niños/as a confiarse. En estos casos es indispensable disponer una escucha atenta y sobre todo:

Creer en la palabra del niño/a.

No culpabilizarle en ningún caso.

Investigar la verdad.

Consultar con otros profesionales.

Recurrir a las autoridades correspondientes.

Secuelas y rehabilitación


     Los malos tratos en la infancia dejan secuelas en el desarrollo emocional de las víctimas, que se vuelven prácticamente irreversibles cuando el maltrato ha sido crónico. Entre los antecedentes de jóvenes y adultos con trastornos de personalidad severos (no neuróticos) se encuentra siempre alguna forma de maltrato en la niñez y en la adolescencia.

     Según los especialistas, en los casos de maltrato físico, emocional y negligencia, la rehabilitación familiar es posible en un 70 o un 75%, siempre que se cumplan los tratamientos indicados. En los casos de abuso sexual la posibilidad de rehabilitación es variable ya que, si bien todos los involucrados en la situación de violencia están en condiciones de ser tratados, con frecuencia resulta imposible restablecer la convivencia.

     Es muy importante cuando se sospecha o se confirma el maltrato infantil, evaluar el grado de riesgo familiar antes de que el niño regrese al hogar. Esto requiere tiempo y la intervención de un equipo especializado interdisciplinario compuesto por médicos, psicopatólogos, asistentes sociales y abogados. .

     Por otro lado, el asesoramiento y la intervención planificada en el nivel gubernamental y comunitario son de fundamental importancia para evitar que las víctimas queden expuestas o en una situación de riesgo peor que la que motivó la consulta

FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS AL MALTRATO

     Los factores de riesgo, son las circunstancias que pueden favorecer que se produzcan agresiones sobre el menor. Su producción hay que verla como consecuencia de la disfunción en el contexto padres-niño-ambiente, y no como resultado de unos rasgos patológicos de personalidad parental, stress ambiental o características del menor.

Se entienden como situaciones de riesgo las siguientes:

a) Sociales:

Dificultades para establecer el vínculo padre - madre - hijo/a.

Actitud hacia el castigo en la infancia.

Precariedad económica.

Problemas laborales: desempleo, insatisfacción o tensión laboral.

Marginación. Hacinamiento.

Prostitución y/o delincuencia de los padres.

Falta de soporte social en situaciones difíciles.

b) Familiares:

Antecedentes de malos tratos infantiles en los padres.

Padres con excesiva vida social, o profesional que dificulta el establecimiento de relaciones afectivas con sus hijos/as.

Familias con historia de violencia familiar.

Enfermedades de los padres/tutores que conlleva a la desatención del menor.

c) Psicológicas parentales:

Insatisfacción personal.

Problemas psicopatológicos. Depresión, alcoholismo, drogadicción.

Ausencia de capacidad hepática y dificultad para la comunicación.

Rechazo emocional o falta de afecto hacia el menor.

Baja tolerancia al stress.

d) Derivados del niño:

Prematuro y/o bajo de peso al nacer.

Enfermizo.

incapacidades físicas o psíquicas.

Fruto de embarazos no deseados o de relaciones extramatrimoniales.

Temperamento difícil, pautas extremas de conducta: apático/ hiperactivo.

     La presencia de varios factores de riesgos (sociales, familiares, psíquicos) hace que exista un riesgo elevado en la aparición del maltrato. No obstante, hay muchas familias que a pesar de coexistir con varios factores de riesgo mantienen una buena relación con sus hijos.

     La mayoría de los estudios efectuados para conocer los factores tanto personales, como familiares y culturales, provienen de familias en las que han intervenido servicios de protección infantil, lo que ha llevado a un "error sistemático" profesional de identificación y señalamiento del abuso.

     Se admite que no hay características demográficas o familiares que excluyan la posibilidad de abuso en niños.

     La génesis del maltrato no se explica por la presencia de un solo factor de riesgo, se explica más bien por la existencia de una acumulación de factores de riesgo.

     El modelo etiopatogénico que mejor explica que la presencia de factores de riesgo pueda inducir al abuso, es el modelo integral del maltrato infantil. Este modelo considera la existencia de diferentes niveles ecológicos que están encajados unos dentro de otros interactuando en una dimensión temporal. Existen en este sistema factores compensatorios que actuarían según un modelo de afrontamiento, impidiendo que los factores estresares que se producen en las familias desencadenen una respuesta agresiva hacia sus miembros. La progresiva disminución de los factores compensatorios podría explicar la espiral de violencia intrafamiliar que se produce en el fenómeno de maltrato infantil. 

     Así, por ejemplo en nuestro contexto, sobre familias monoparentales se pone de manifiesto el papel protector del apoyo social con una razón de ventaja de 5,6 sobre las familias monoparentales sin apoyo social. Por otra parte, las dificultades económicas aparecen como muy significativamente asociadas al maltrato en familias biparentales, razón de desventaja 6,3. El bajo nivel educativo en familias monoparentales tiene una razón de desventaja de 28,7 y de 11,4 en biparentales.

Estudios observacionales del tipo casos-control realizados  Confirman que:

o Las madres de mayor riesgo para que ocurra algún tipo de maltrato infantil muestran baja autoestima y disminución en el reconocimiento de las necesidades emocionales en las interacciones entre padres e hijos; percepción negativa de la conducta de su hijo, escasa paciencia y tolerancia a las situaciones de estrés producidas por la conducta del niño.

o Mayor asociación del maltrato en niños con maltrato prenatal y existencia de complicaciones perinatales.

o La prevalencia de algún tipo de maltrato aumenta con la presencia de 4 ó más factores de riesgo

o Se encuentra una relación muy significativa entre maltrato y desempleo en hombres.

o Relación entre maltrato a la infancia y vivir en áreas de pobreza y escasez de recursos sociales

o Efecto moderador/protector del apoyo social sobre el maltrato.

o La edad de la madre es un factor de riesgo, a menor edad de la madre aumenta el riesgo de algún o varios tipos de abuso a menores.

     Wilson (1995) en un meta-análisis encuentra una buena evidencia (clase A) entre abuso infantil y bajo soporte social, recientes sucesos vitales estresantes, enfermedad siquiátrica en la madre, embarazo no deseado e historia de abuso en la infancia de la madre o el padre.






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Autor: Neyla Castillo
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