Desde un punto de vista, “somos memoria”, por lo que es
muy importante que todos conozcamos su funcionamiento y aprendamos a mejorarla
y enriquecerla.
Por eso continuamos la difusión iniciada en el número
anterior, desarrollando otra serie de factores que influyen en esta básica
función de la Unidad Cerebro-Mente.

4.- La alimentación
Durante siglos, el ser humano comprendió intuitivamente
que existían sustancias capaces de aumentar la eficiencia de su Unidad
Cerebro-Mente (UCM), como por ejemplo el café.
Pero ahora, además, se ha estudiado que para mejorar la
función cerebral, son indispensables algunos nutrientes:
- Una sustancia natural, el ácido graso omega 3, ayuda a incrementar
notablemente el funcionamiento de las sinapsis, dando como resultado
la creación de recuerdos más fuertes. Se ha demostrado que muchos niños
que fracasaban en el colegio por fallas de concentración y memorización,
lograron corregirse con el agregado de 6 cápsulas diarias de aceite de
pescado. El efecto milagroso se logró tan sólo con dos o tres meses de
tratamiento y la mejoría fue evidente, tanto para los padres como para los
maestros.

Los cambios más notorios que manifestaron estos niños, fueron
la disminución del tiempo dedicado a la computadora y la televisión, el aumento
del interés por la lectura y el deseo de aprender.
- El cerebro necesita mucha energía para poder
funcionar correctamente y es un hecho que consume el 20% de toda la que
produce el cuerpo en reposo. Dicha energía depende de la oxidación de la
glucosa, que, a su vez, depende de la presencia de las vitaminas del grupo b.
Por eso es necesario asegurarse que estas vitaminas estén
presentes en la dieta, consumiendo, por ejemplo, cereales integrales, o
agregando a las comidas complejos que las contengan.
5.- Entrenamiento
El instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos invirtió 250.000 dólares y
tres años de tiempo, para investigar a individuos como Dominique O’Brien,
campeón mundial en torneos de memoria. El objetivo era determinar las
diferencias que presentaban cerebros dotados de una memoria descomunal.
Para su sorpresa, en su biología no se encontró nada que
los hiciera especiales. Tampoco tenían los famosos y renombrados recuerdos
fotográficos que, según la mayoría de los neurocientíficos actuales,
constituyen sólo un mito más.
La explicación de su asombrosa capacidad de memorización
era una sola: más y más entrenamiento, dado que su éxito solo radicaba en la
utilización de unos pocos y simples trucos.
Uno de los Métodos que actualmente tiene mucha fama es el
de “Los Lugares” o de “LOCI”. Consiste en asociar los elementos que se desea memorizar, con una serie de
lugares previamente establecidos. Los lugares deben seguir un orden determinado
y un recorrido establecido.
Se puede utilizar, por ejemplo un
lugar de trabajo: Al entrar, está la recepción, a la izquierda la sala de
archivos, a continuación la sala de reuniones, le sigue la oficina del
contador, la del gerente, y después el baño. Volviendo por la recepción a la
izquierda, la oficina de los administrativos, a continuación otro baño, luego
la cocina, un pequeño patio y por último un salón de usos múltiples. Se trata
de un recorrido por lugares pertenecientes a un ámbito particular.
Otros recorridos podrían ser: la propia casa, los
comercios de una de las calles del barrio donde vivo, las estaciones de un
recorrido de buses, las ciudades que hay camino a la playa, etc.
Deben ser recorridos perfectamente conocidos y tiene que
seguir un orden predeterminado. El orden no se puede alterar y debe ser posible
ampliar la cantidad de lugares, por si hay que memorizar una lista más extensa.
Si tomamos como ejemplo la oficina, en el recorrido se podría
incluir la portería, el lobby, la terraza, los ascensores, el garaje, etc.
A estos recorridos hay repasarlos frecuentemente; es
necesario dedicarles tiempo para conocerlos con total exactitud.
El método LOCI funciona asociando a cada uno de estos
lugares uno de los elementos de una lista a memorizar.
Se debe tratar de visualizar el lugar y el elemento que se
desea memorizar en forma muy precisa y con imágenes muy claras.
Este método tiene ventaja por encima del conocido
método de la cadena y del relato. Si se desea volver a usar un recorrido con
otra lista, es conveniente dejar pasar unos días, para evitar que se confunda
con el anterior.
Veamos cómo funciona el método para recordar esta lista de
objetos: cámara, cuaderno, impresora,
teclado, pantalla y lapicera.
Generaremos asociaciones, utilizando, por ejemplo, un
recorrido de nuestro lugar de trabajo:
- Recepción: Entro a mi lugar de trabajo y veo que hay una cámara en el techo, que está
filmando.
- La sala de archivos: voy rápidamente a la sala y
observo que hay un cuaderno enorme sobre el escritorio.
- Sala de reuniones: Al entrar a ella, veo que
la impresora está
funcionando e imprimiendo gráficos en colores.
- Oficina del contador: Sigo recorriendo y me
encuentro en la oficina del contador con la pantalla de su computadora, mostrando un mensaje.
- Etc.
Luego, para rememorar los datos de la lista, hay que
seguir el recorrido, entrando en cada una de las habitaciones del lugar de
trabajo, con lo que los recuerdos vienen a la mente, debido a las asociaciones
que habíamos realizado anteriormente.
El objetivo de éste y otros ejercicios conocidos es
aumentar el número de caminos que permitan el acceso a un conocimiento. Se
trata de lograr que si falla uno, siempre exista otro camino alternativo
disponible, que permita alcanzar la información buscada.
Y cabe recordar que con el transcurso de los años se
produce una declinación de la memoria totalmente normal, por lo que es muy
importante incrementarla mediante ejercitación. Lo que realmente se ve más
comprometido con la edad es el mecanismo de búsqueda de la información, no el
archivo de datos.
Esto significa que si bien podemos archivar y guardar
correctamente la información, no podemos evocarla de igual manera: Por ejemplo,
deseamos recordar el nombre de un lugar y no podemos pronunciarlo, pero luego
en cualquier otro momento, el recuerdo, que teníamos guardado, aparece. Éste es
un olvido normal, observado con frecuencia con el aumento de la edad, según
lo explica el Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología del Hospital
Zubizarreta.
Para estos olvidos, que están lejos de los producidos por
el Alzheimer (en el cuál no se guarda la información), existe la posibilidad de
realizar fitness o gimnasia cerebral, basada en el mismo concepto de la
gimnasia física.
Claro que además de trabajar la memoria, deberíamos
trabajar y estimular las funciones cognitivas-ejecutivas: la atención, la
concentración, la organización y planificación entre otras.