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Tratamiento de niños y adolescentes en conflicto con la ley penal

por Lic. Gabriela A. Arévalo
Lic. Jorge R. Maldonado


Introducción:

Para comenzar expondremos por que utilizamos la denominación “niños y adolescentes en conflicto con la ley penal" el lugar de otros como menores delincuentes", "joven delincuente", " precoces delincuentes", "menor infractor", pues estos sustantivos remiten a la Ley de Patronato 10.903 (de 1919) que los considera como "objetos" y no como sujetos de derechos, como los concibe la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (aprobada por la ONU en 1989, ratificada por nuestro país en 1990 e incorporada a la Constitución en la reforma de 1994). Estos términos están revestidos de un sentido peyorativo que define a los adolescentes a partir de su comportamiento y refuerzan prejuicios, estigmas y desigualdades sociales. Entonces hablar de niño y adolescentes en conflicto con la ley penal "es lo apropiado para referirse a los niños y  adolescentes que cometen delitos, ya que define la situación en la que se encuentran en lugar de "estigmatizarlos" o "marginarlos" por su conducta. Al referir niño o adolescente  en conflicto con la ley penal, estamos haciendo referencia a un niño con características diferenciales respecto al resto del universo de los “niños”

Esto es avalado por La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño establece que todo niño y adolescente en conflicto con la ley penal tiene derecho a:

- a ser tratado de manera acorde con el fomento de su sentido de la dignidad y el valor, que fortalezca el respeto del niño por los derechos humanos y las libertades fundamentales de terceros y en la que se tengan en cuenta la edad del niño y la importancia de promover su reintegración y que éste asuma una función constructiva en la sociedad.

- que se le garantice, por lo menos, lo siguiente: que se lo presumirá inocente mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley; que será informado sin demora de los cargos que pesan contra él y que dispondrá de asistencia jurídica u otra asistencia apropiada en la preparación y presentación de su defensa; que la causa será dirimida sin demora por una autoridad u órgano judicial competente, independiente e imparcial en una audiencia equitativa conforme a la ley, en presencia de un asesor jurídico u otro tipo de asesor adecuado y, al menos que se considerare que ello fuere contrario al interés superior del niño, teniendo en cuenta en particular su edad o situación y a sus padres o representantes legales; que no será obligado a prestar testimonio o a declararse culpable, que podrá interrogar o hacer que se interrogue a testigos de cargo y obtener la participación y el interrogatorio de testigos de descargo en condiciones de igualdad;

- que se respete plenamente su vida privada en todas las fases del procedimiento.

Desarrollo:

A los fines didácticos de compartir códigos comunicaciones con Uds. definiremos la  Psicología, luego la adolescencia,  para llegar a comprender lo que denominamos adolescente trasgresor. 

Psicología: “Es el estudio científico del comportamiento y de los procesos mentales”.

Los estudiosos de la Psicología describen, explican, predicen e intentan modificar el comportamiento para mejorar la calidad de vida de las personas tanto en el nivel individual como grupal.

Centrándonos en nuestra provincia, las Normativas Institucionales del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, en la Ley 7106 (Disposiciones para el Ejercicio de la Psicología)  nos expresa: El ejercicio de la Psicología se desarrollara en los niveles individual, grupal, institucional y comunitario, ya sea en forma publica o privada, en las áreas de la Psicología Clínica, Educacional, Laboral, Jurídica y Social.

Se entenderá por área de la Psicología Jurídica: la esfera de acción  que se realiza en los Tribunales de Justicia, Institutos Penitenciarios, de internación de menores y en la práctica privada de la profesión.

Se considera ejercicio de la profesión de psicólogos, en  el área de la Psicología Jurídica: el estudio de la personalidad del sujeto que delinque, la rehabilitación del penado; la orientación psicológica del liberado y de sus familiares, la actuación sobre las tensiones  grupales en Institutos Penales con tareas de Psicohigiene, la colaboración en peritajes, empleando los instrumentos específicos, la realización de peritajes psicológicos, realización de peritajes y estudios de adopción y de conflictos familiares.

Asimismo es necesario revisar breve y focalizadamente algunas características de la psicología evolutiva:

La infancia: es la fase del desarrollo desde del nacimiento (perinatal) hasta el comienzo de la madurez (pubertad).

Términos como niño, lactante, niño pequeño, niño en edad escolar, son considerados meros esquemas  didácticos, pues el desarrollo es un proceso con innumerables grados de libertad, con  particularidades típicas para cada subfase en interrelación compleja con la cultura, el contexto ambiental, la estimulación y dinámica del contexto familiar.

La etapa infantil está marcada por la dependencia básica; el niño se caracteriza por su deseo de crecimiento y se siente dominado por las fuerzas, no sólo físicas, sino también intelectuales, morales, sociales y expresivas de los adultos. El objetivo fundamental de esta etapa es ayudar al niño a sentirse seguro, gracias a la protección que se les brinda y a los alientos que se les proporciona, en sus actuaciones más diversas.

La adolescencia es una etapa con características propias y singulares que comienza en la infancia y da paso a  la edad adulta, durante ella se producen  cambios y transformaciones, que no solo afectan a las características puramente físicas de las personas, sino también a sus aspectos intelectuales, emocionales, sociales y psicológicos,  haciendo de esta etapa uno de los periodos más difíciles y turbulentos de la existencia.

Durante esta etapa la relación padres e hijos es difícil y, a menudo tan  llena de contradicciones como todo el mundo del adolescente. Los hijos son cada vez más autónomos  y reclaman mas independencia en su vida personal y social. Se produce un alejamiento de los padres pero, al mismo tiempo les reclaman el apoyo y el afecto  que todavía necesitan para enfrentarse a un mundo que todavía no entienden y que - por supuesto - no los entiende a ellos.

La sociedad adulta tampoco sabe muy bien como tratar al adolescente. Por un lado ya no muestra hacia el la indulgencia con que perdona los errores del niño. Por otro lado  tampoco le permite asumir el papel de adulto, alargando cada vez más el periodo de preparación necesario para incorporarse a la sociedad como miembro de pleno derecho. No es un niño, ni un adulto ¿qué es entonces?

Para algunos el adolescente es un ser generoso, espontáneo, todavía ingenuo, lleno de ternura y curiosidad, en una palabra, la esperanza de un futuro mejor. Para otros es un ser molesto, critico, caprichoso,  imprevisible, egoísta, orgulloso, incapaz de asumir responsabilidades. Tal vez unos y otros tengan algo de razón.

La vuelta a si mismo, la exaltación del yo, la reducción de la pandilla a un grupo de amigos escogido e intimo, la aparición de una sensualidad perturbadora, el profundo desarrollo intelectual, son algunas de las notas que marcan el principio de esta nueva fase de la vida que, sin romper totalmente con la infancia, apenas superada, orienta al adolescente hacia la madurez adulta.

También durante este periodo, probablemente tendrá que hacer frente al abuso de drogas, cuyo riesgo empezó ya en la etapa anterior. En la medida que nuestro trabajo  durante los años anteriores haya sido eficaz y hayamos contribuido a hacer de nuestros hijos personas seguras de si mismos, independientes, con capacidad para relacionarse con otros y para tomar decisiones, habremos puesto las condiciones necesarias para que reaccionen adecuadamente a la oferta de drogas y puedan afrontar este nuevo periodo de su desarrollo.

Frente a un mundo tan cambiante como el que se vive, el adolescente, que también sufre profundos cambios, no puede mas que expresarse de la manera tan especial como lo hace, buscando en su expresión, la estabilidad de su personalidad perdida.

Características fundamentales de la  adolescencia:

v Cambios físicos.

v Cambios psicológicos.

v Cambios sociales.

v Desarrollo hacia el pensamiento adulto.

v Búsqueda de identidad.

v El grupo.

v Pensamiento formal abstracto

En ciertas ocasiones el adolescente llega a limites de su accionar que rozan con el delito con la normativa legal, empieza el deambular, detenciones por merodeo, detenciones a disposición de padres, entradas circunstanciales a precintos, es aquí que se inaugura “oficialmente” la entrada al grupo del menor trasgresor o en conflicto con la ley penal.

El adolescente en conflicto con la ley penal, también denominados niños y adolescentes en riesgo social, adolescentes vulnerables, jóvenes transgresores, etc. Posee características singulares.

Características de los adolescentes en conflicto con la ley penal:

ü Impulsividad significativa.

ü Baja tolerancia  a la frustración.

ü Facilidad de paso al acto.

ü Manipulación

ü Escaso posicionamiento critico con respecto a transgresiones.

ü Autoestima alicaída.

ü Inestabilidad emocional.

ü Vulnerabilidad.

ü Falta de límites.

ü Mecanismos de defensas estereotipados.

ü Disvalores.

ü Acercamiento a grupos de riesgo.

ü Precoz ingesta de drogas.

Desde una concepción de salud integral, debemos necesariamente remitirnos, y trabajar psicoterapéuticamente con el grupo de parentesco del adolescente en conflicto con la ley penal. El joven es integrante, emergente de una configuración familiar con singularidades, con partes saludables que hay que fortalecer desde el espacio psicológico y fragmentos patognomónicos donde como profesionales debemos estimular a que los miembros del grupo familiar reconozcan estas partes, para luego elaborarlas con el fin de lograr un posicionamiento critico con respecto a roles e interacciones.

Familias Multiproblemáticas: Familia de adolescentes en conflicto con la ley penal:

Ø Padres en disonancia educativa.

Ø Progenitores con roles desdibujados.

Ø Personas inmaduras.

Ø Poca tolerancia a la frustración.

Ø Sin posicionamiento critico.

Ø Padres “amigos” (no posesionándose en el rol pertinente).

Ø Progenitores abandónicos.

Ø Progenitores expulsivos.

Ø Familias desintegradas que no logran elaborar tal situación.

Ø Falta de límites.

Ø Familias que facilitan inconscientemente  la trasgresión.

Ø Presencia en la dinamica familiar de disvalores.

Ø Numerosas

Ø Escaso espacio para compartir;

Ø Escolaridad inconclusa de los padres;

Ø Precariedad laboral del jefe de familia;

Ø Economía de subsistencia: changas, cirujeo, venta ambulante, mendicidad, etc.;

Ø Crianza de los hijos sin la presencia de uno de los progenitores, por lo cual los hermanos suelen tener distintos apellidos;

Ø Roles de madre o padre que son asumidos por hermanas/os mayores;

Ø Abandono escolar (o la permanencia en la escuela solo para cubrir las necesidades alimenticias primarias);

Ø Mala utilización (por desconocimiento) de los tiempos de ocio;

Ø Grupos de pares negativos (tanto en los menores como en los mayores);

Ø Antecedentes penales en algun/os miembro/s del grupo.

En la atención clínica diaria esta presente un vinculo terapeuta –paciente / adolescente; este vínculo genera un despliegue técnico-profesional que configura un campo de interacciones personales que es la situación terapéutica, que se inscribe en unas realidad sanitaria dentro de una sociedad con diversos grados  de evolución y desarrollo socioeconómico y cultural. A la manera de  una espiral concéntrica de capas superpuestas interconectadas, estos elementos estructurados y estructurantes están siempre presentes en una vasta red de influencias gravitantes que dan cuenta de la calidad de dicho vínculo y de sus efectos sobre el proceso de salud-enfermedad.

La relación terapéutica con el paciente adolescente es compleja, por un lado hay una resistencia a la atención profesional, por otra parte se configura un rapport con importante aristas en cuanto a la identificación con el psicólogo, y por ende al modelo que este genera. Es desde esta posibilidad que es muy potable trabajar en la promoción y prevención de la salud desde la terapia grupal.

En esta búsqueda de identificación adolescente, el individuo recurre como comportamiento defensivo a la búsqueda de uniformidad, que puede brindar seguridad y estima personal. Allí surge el espíritu de grupo al que tan afecto se muestra el adolescente. Hay un proceso de sobre identificación masiva, en  donde todos se identifican con cada uno. Los grupos a través de las redes de afecto que surgen entre las personas.

El punto de partida de toda acción terapéutica son las necesidades asistenciales del paciente.

El trabajo terapéutico implica un compromiso responsable, establecer una relación afectiva y discriminada, es decir un manejo adecuado de la disociación instrumental  que de paso a la objetividad, por ende al trabajo profesional exitoso,  para la contención del joven.

Asistir al Adolescente en conflicto con la Ley Penal será entonces poder efectuar la lectura de las necesidades no solo corporales sino también emocionales, familiares y sociales, acompañar a la persona en la “búsqueda de sentido de la vida”.

Trabajar terapéuticamente significa también anticiparse a las causas que  en alguna medida, aportarían noxas a un organismo con un estado de vulnerabilidad en el que pudiera estar propenso o expuesto al proceso de enfermar.

La  función del psicólogo es de psicodiagnóstico, tratamiento, asistencia, debe siempre propender a la prevención.

El trabajo del psicólogo en este ámbito se encuadra dentro de la Psicología Jurídica, ahora bien el profesional que aborda al niño y adolescente en conflicto con la ley penal, debe priorizar no únicamente a lo formación teorética, sino que debe tener predisposiciones especiales ser un  profesional ético, humanizado y comprometido; desde aquí es que podemos esbozar un  perfil del profesional que trabaja con esta población.

 

El perfil del psicólogo de niños y adolescentes  en conflicto con la ley penal

ü Poseer experiencia clínica / sanitarista.

ü Formación en abordaje de adolescentes.

ü Empático.

ü Reflexivo.

ü Creativo.

ü Posicionamiento Crítico.

ü Compromiso ético.

ü Manejo de la disociación instrumental.

El tratamiento que realizamos es individual, y/o familiar, eventualmente se realiza tratamiento grupal si se cumplen determinados criterios de selección previamente pautados.

Prevención: es todo recurso  que permite reducir, disminuir, interrumpir o aminorar la progresión de una afección o enfermedad. Prevención  es anticiparse, actuar antes de,...

Por una parte se evita la enfermedad, antes de que suceda y por otra se cura una vez aparecida. Se trata pues, no solo de evitar, sino, que una vez instalada la enfermedad, detener su curso hasta conseguir la curación o en caso de no ser posible, retrasar su progresión el máximo tiempo que se pueda. Esta prevención cobre sentido desde la concepción de asistencia entendida como  ayudar, socorrer o servir al otro en necesidad, se trata entonces de una mutua convergencia entre el otro necesitado y el ofrecimiento de quien lo asiste. Es importante discriminar cuales son los recursos en él haber de ambos y elegir entre ellos él mas adecuado a las circunstancias. De esta manera el asistido será individualizado, puesto que las necesidades de atención surgen de campos diferentes. Poder comprender lo que el otro necesita determinará el curso de acción a seguir. Es desde aquí que el objetivo fundamental de la prevención es acompañar y favorecer el desarrollo socio /afectivo / madurativo de los adolescentes con objeto de que estén preparados y en condiciones de rechazar las ofertas de situaciones transgresoras, a las que frecuentemente están expuestos; es a la vez promover,  potenciar habilidades y capacidades socialmente loables.

Educación Preventiva es un proceso dinámico en el que Educadores y Educandos son a la vez, simultáneamente, emisores y receptores de mensajes, la Educación Preventiva es un proceso que

abarca un amplio conjunto de actitudes que apuntan al desarrollo intelectual, emotivo, psicológico y físico de la persona, en la practica información y educación se funden y se confunden en un mismo Proceso de Prevención.

Las actividades preventivas, en la actualidad se clasifican en tres niveles, estos son: prevención Primaria, Secundaria, Terciaria. Actualmente se habla de medidas preventivas cuaternarias

v Prevención Primaria: tiene como objeto disminuir la probabilidad de ocurrencia de las afecciones y enfermedades.

Las medidas de prevención actúan en el período pre-patológico.

Se distinguen dos tipos de actividades de Prevención Primaria:

a) Promoción de la salud  b) Protección de la salud.

a) La Promoción de la salud busca el bienestar general de las personas. Por Ej. : educación sanitaria, vivienda, recreación, educación sexual, nivel nutricional, genético, examen periódico de salud.

    b) La protección de la salud:  medidas aplicadas a una enfermedad o   grupo de enfermedades tendientes a interceptar las causas antes que involucren al hombre. Por Ej. : saneamiento ambiental, inmunizaciones etc.

v Prevención Secundaria: tienen como objeto de evitar la propagación y la transmisión de la enfermedad hacia otros.

Las actividades se desarrollan en el período patológico.

Las actividades son: diagnostico precoz, tratamiento inmediato, prevenir complicaciones, prevenir la incapacidad prolongada.

v Prevención Terciaria: (rehabilitación) actúa cuando las lesiones patológicas son irreversibles y la enfermedad está establecida.

Su objetivo es volver al individuo afectado a un lugar útil en la sociedad y utilizar las capacidades de funcionamiento. La rehabilitación contiene elementos físicos, psicológicos y sociales. El éxito de ella dependerá de adecuados recursos dentro de la institución familiar, hospitalarios, industriales y la comunidad.

v Prevención Cuaternaria: Es la reinserción laboral del paciente y  se trabaja para devolver la independencia económica del sujeto. Es todavía su inclusión polémica, pues a veces se la considera  parte  dependiente  de   la   prevención  terciaria. Esta  medida   preventiva  esta  directamente  relacionada  al  marco  socio- económico   que  será  potable  o  no   para  que   esta  persona  que  se  rehabilitó  socialmente  pueda  insertarse   en  una  profesión,  arte u   oficio.

Estos  niveles  preventivos  no  son  incompatibles  entre  sí,  no  se  excluyen   sino  que  se  complementan, enriqueciéndose  mutuamente  en su  implementación  conjunta  con  el   fin   de   mejorar  la   calidad  de   vida   de  la   gente  y   de   la   sociedad   en  su  conjunto.

En esta línea se trabaja esencialmente con los factores protectores tanto en el ámbito familiar como individual, cobrando incidencia significativa los siguientes aspectos del desarrollo socio /personal:

ü La autoestima.

ü La autonomía y la responsabilidad.

ü El discernimiento.

ü La competencia para las relaciones interpersonales.

Asistir al Adolescente en conflicto con la Ley Penal será entonces poder efectuar la lectura de las necesidades no solo corporales sino también emocionales, familiares y sociales, acompañar a la persona en la “búsqueda de sentido de la vida”.

Un punto a destacar en el adolescente es el  pobre auto concepto  e imagen negativa que tienen de sí mismo, en la medida en que los adultos referentes los incentiven, les planteen retos,  apoyo, contención, les feliciten y recompensen según las adquisiciones o logros, les ayuden a relativizar los errores, estarán fomentando sentimientos de competencia personal y de seguridad, haciendo que se sientan aceptados y que vayan formando una imagen positiva de si mismo. Esta imagen se fundamenta en el desarrollo de la autonomía y responsabilidad.

La autonomía es el sentido de la propia identidad, la habilidad para actuar independientemente y el control de algunos factores del entorno.

En el espacio terapéutico, una de las estrategias es hacer al individuo más autónomo y responsable de la construcción de su propio estilo de vida saludable.

Algunas de las estrategias se deben dirigir a:

Ø El conocimiento y consiguiente insight de aquellas acciones y decisiones responsables que favorecen el desarrollo de su autonomía.

Ø Impulsar, estimular la creación de alternativas, tanto por parte de las personas adultas como por parte del adolescente, cuya puesta en práctica les permita reconocer su propio poder de decisión, su propio compromiso y responsabilidad ante la decisión tomada.

Se trata de ayudarles a “darse cuenta” de la importancia del autocontrol ante las situaciones adversas y de aprender a solucionar sus problemas con sus  medios a su alcance, a la vez estimularlos a la toma de decisiones en forma autónoma, razonada y responsable. Esta función se realiza en forma sostenida, firme y focalizada. Pero cabe advertir que en nuestro trabajo cotidiano “que no existe una estrategia fija para el tratamiento de esta población, sino que los recursos terapéuticos se utilizan de acuerdo a cada caso, teniendo en cuenta la singularidad de cada institución y/o programa.

El    trabajo psicoterapéutico del psicólogo con adolescentes en conflicto con la ley penal institucionalizados, ya sea en institutos, residencias, de adolescentes en riesgo social o en sistemas alternativos a la institucionalización: programas de Libertad Asistida, Guardas, Programa de Atención Inmediata, Programas de Inclusión Educativos / Laborales -  tiene   un   rol   de diagnostico,    asistencia, tratamiento fundamentalmente,  pero  debemos  advertir  que  si  bien  las   tareas   y   acciones  de  salud que  realiza  el psicólogo  se   ubican  en  la  prevención  secundaria  (asistencia), no  obstante  no  se  puede   desconocer  que  cuando  el  psicólogo atiende  un   paciente  sosteniéndolo,  conteniéndolo,  fortaleciendo  sus  partes  sanas  dentro  de  hábitat    social,  esta  desarrollando  o   facilitando  medidas  preventivas  primarias, secundarias terciarias  y  cuaternarias.

Conclusiones:

Desde una perspectiva psicológica-criminológica, el carácter educativo del tratamiento (integral, individualizado) adquiere suma trascendencia ya que los jóvenes por su condición de seres humanos en desarrollo se encuentran en una situación jurídica-social diferente respecto a los adultos, en relación con la insuficiente madurez para comprender la criminalidad del acto o para conducirse conforme a esa comprensión, por lo cual requiere una atención específica acorde a sus necesidades personales, familiares y sociales. El fin del tratamiento es resocializar al joven.

No respetar los derechos del niño es aberrante, pero además es inconstitucional.

La defensa de los derechos de las personas, y en particular de los derechos del niño, es algo que debe practicarse todos los días. De cada uno de nosotros depende la plena vigencia de esos derechos, que son los nuestros.

 

 Autores:

Lic. en Psicología Gabriela A. Arévalo. Universidad Nacional de Córdoba.

Lic. en Psicología Jorge R. Maldonado. Universidad Nacional de Córdoba.

Bibliografía:

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ü Sabattini, A. (2001) “Del menor delincuente al adolescente trasgresor”. Ed. Alción






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Autor: Lic. Gabriela A. Arévalo
Lic. Jorge R. Maldonado

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