
Un alto porcentaje de hombres mayores de 50 años, califican muy
bien para hacer su ingreso triunfal al grupo de los denominados “viejos
cascarrabias”.
El biólogo escocés Gerald Lincoln, fue el primero en descubrirlo y lo
denominó Síndrome de Irritabilidad Masculina, en un artículo publicado en la
revista New Scientist del año 2002.
El
síndrome de irritabilidad masculina se manifiesta a través de cuatro síntomas
base:
- Angustia
- Frustración
- Hipersensibilidad emocional
- Cólera frecuente
Todos
ellos, conocidos dentro de la jerga de psiquiatras y andrólogos como los 4
jinetes del Apocalipsis.
Pero
éstos no son los únicos síntomas que se pueden encontrar, pues a los mismos se
le pueden agregar otros como: culpabilidad, insatisfacción, sarcasmo, baja
autoestima, disfunción eréctil, tristeza, conductas desafiantes o demandantes,
disminución de la libido y reducción del rendimiento intelectual.
La
causa del síndrome, es la disminución progresiva de los niveles de
testosterona, que a partir de los 40 años, va decayendo a razón de un 1,5 %
anual. Pero en algunos hombres, la disminución puede ser mucho mas rápida o
mayor, estimándose que un tercio de los varones mayores de 45 años tiene la
testosterona ya lo suficientemente baja como para empezar a sufrir alguno de
los síntomas citados anteriormente.
Junto
con este cambio, se observó un aumento de la globulina transportadora de
testosterona, por lo que la misma, al atrapar gran parte de la testosterona
circulante, impide que ésta ingrese dentro de las células y pueda así ejercer
sus efectos.
Diversas
investigaciones, además, han demostrado como las
situaciones estresantes, tales como la pérdida de un ser querido,
despidos, accidentes, presiones laborales o muchas horas de trabajo, son
capaces de producir también una caída de la hormona masculina, pudiendo
empeorar aún más la situación, para el hombre afectado.
El
mayor problema, reside en que la mayoría de los hombres no consultan con a un
médico ante la presencia de este cuadro y suelen callar sus síntomas, salvo que
les produzca una disminución del deseo sexual. Según estadísticas, se observó
que en 9 de cada 10 casos que acuden al médico por esta manifestación, se
detecta un bajo nivel de la testosterona.

El
tratamiento de este síndrome, que afecta tanto a quien los padecen como a las
personas que conviven con ellos, es la administración de testosterona por un
lapso de 3 meses. Si luego de ese período de tiempo los síntomas no mejoran, se
debe suspender el tratamiento hormonal y buscar otras causas, pero si hay
cambios positivos, se debe mantener el tratamiento por un lapso prolongado.
Como también existen algunos riesgos potenciales, el tratamiento siempre debe
ser administrado por un médico, porque la terapia de testosterona no está
indicada para todos los casos.
Para
la Dra Larrian Gillespie, autora de diversos artículos y libros sobre
funcionamiento hormonal y alimentación, opina que sólo es necesaria cuando los
análisis de sangre muestran un nivel menor a 400 pg. En todos los
casos, ella recomienda dieta y ejercicios para mejorar el nivel de testosterona.