LA INSTITUCION ESCOLAR no puede estar ausente ni
ajena al impacto que las condiciones socio-ambientales provocan en el
desarrollo de los niños desde edades muy tempranas y que marcan su futuro
escolar.
Sus desencadenantes
determinarán las diferencias en la igualdad de oportunidades con que los niños
ingresarán a la escuela.
En las escuelas se ven niños y
jóvenes con deficiencias en la estimulación temprana y desconocimiento de los
estadios de desarrollo (no por déficit de índole biológica), que al no recibir
una ejercitación de sus funciones y habilidades de manera suficiente, muestran
retardos en su desarrollo.
Y, a mayores dificultades del
contexto, mayores serán los efectos, hasta llegar al autismo o a la psicosis de
la primera infancia.
Para poder optimizar estas acciones
es preciso pautar estrategias posibles para la “reconversión o reciclaje”
del personal en servicio.
Al respecto, el Documento del
Consejo Federal de Cultura y Educación (Serie A, Nro 3. Recomendación 17/92),
hace referencia a lo expresado anteriormente, de la siguiente manera:
“La reconversión
del personal en servicio es una de las tareas de mayor complejidad que plantea la Ley, dado que se necesitarán nuevos perfiles de conducción y nuevas competencias
profesionales docentes en lo que se refiere a contenidos, así como a nuevas
prácticas en las Instituciones”.
Los criterios para orientar el desarrollo
de las estrategias alternativas para la reconversión del personal docente
incluirán a “todos los agentes”, con la finalidad de garantizar la
calidad educativa, respetando las diversidades regionales y
jurisdiccionales.
Por otra parte, es necesaria la
articulación entre la Formación Docente de Grado con la posterior Formación, ya que son instancias de un mismo proceso, centradas en
la práctica profesional actualizada y con fuerte interrelación Institucional.
Con la Reforma Educativa en Argentina, se percibe la necesidad de un perfil de docente
que se autoconsidere un sujeto capaz de interpretar y construir sus propios
esquemas de conocimiento y de acción pedagógica, de proponer alternativas
viables y de llevar a cabo proyectos de innovación educativa, basados en el
desarrollo de ACTITUDES DEMOCRATICAS Y PARTICIPATIVAS.
Para lograr este verdadero cambio,
se debe trabajar con los alumnos en situación y en los lugares en donde ese
cambio debe producirse efectivamente.
Y, las Instituciones Escolares son el marco en que se hayan agrupadas todas las necesidades, en todos los
niveles del Sistema Educativo.
Sus prioridades, son responder a las necesidades
de los docentes en lo que concierne a contenidos y metodologías, dentro de un
marco realista, en donde se trabaje en equipo con colegas y en donde se recurra
a saberes especializados y a informaciones exteriores adaptadas a sus
necesidades y deseos.
Resumiendo, la
formación centrada en la escuela, puede definirse como “el conjunto de
acciones educativas continuas que se polarizan en el interés, las necesidades y
los problemas directamente ligados a su papel y a sus responsabilidades en un
lugar escolar específico”.
El sustrato ideológico de estas
acciones es la Educación Continua o Permanente concebida como “práctica,
como filosofía del desarrollo educativo”, ya que influye en el perfeccionamiento
educativo e interactúa con él.
Esta concepción es superadora
y abarcativa de las acciones de capacitación-perfeccionamiento-actualización
y reciclaje.
ESTA FORMACION
CONTINUA “es un modo de vida de la profesión, como un estilo de estar en el trabajo y en
el ocio, como una actitud abierta de preparación constante para dar respuestas
comprometidas y actualizadas a los hechos de la vida profesional y personal.”
Analizado lo anterior, y a modo de
cierre, la FORMACION CONTINUA DEL DOCENTE es un proceso continuo
que aborda tanto la FORMACION INICIAL como la PERMANENTE, sin relación de continuidad, como fenómeno totalizador, en el marco
cultural.
En esta conceptualización de la
historia de la Profesionalización del Docente, de los cambios que
se fueron produciendo, la importancia de la Formación Inicial y de la Formación Continua y qué se espera del desempeño de su rol, sería importante, también, analizar “qué siente ese
docente”, ante el desempeño del rol y cuál es su posición en la sociedad
actual.
Si bien estoy convencida qué, si
sigue permaneciendo en el Sistema, es porque ésta es la profesión que eligió,
no se puede desconocer que paralelamente coexisten sentimientos de
insatisfacción personal y profesional dado por los bajos salarios, el bajo
status social e intelectual, sumado al contradictorio discurso pedagógico.
En el imaginario popular “la buena
enseñanza queda sometida a un imperativo moral extralaboral”.
Se le exige más horas extras como algo
normal; hay una indefinición de competencias que se acentúan con los modelos
pedagógicos actuales, creándoles una gran inseguridad e insatisfacción
personal.
El discurso pedagógico está alejado de
las condiciones reales de trabajo, de preparación y de selección de los
docentes, ya que se les pide que sea un estratega, un experto, un procesador de
la información, un informador social.
Y por el otro lado, al no poder definir
la profesionalidad de los docentes, cae en la categoría de SEMIPROFESIÓN,
porque no hay un cuerpo delimitado de conocimientos básicos que den legalidad a
su actuación profesional y su formación es dispar y diversa, que se apoya en
conocimientos técnicos y administrativos, especialmente.
Además, en la docencia, cuenta mucho
el factor personal y su labor, es considerada como de servicio público, dentro
de un sistema escolar que le otorga un currículum, un papel y condiciones ya
fijadas de antemano.
Todo lo expresado anteriormente,
conlleva a una desprofesionalización de los docentes, porque al no
dominar sus condiciones de trabajo, al estar éstas determinadas por las
Editoriales, las Administraciones Educativas, las condiciones organizativas de la Institución Escolar y el propio docente, no se domina el proceso completo de su trabajo, con
la frustración e insatisfacción consecuente.
Y si hoy, pese
a todo lo anterior, se sigue transitando por este nuevo camino de
transformaciones importantes en materia educativa, es porque en los corazones
de estos profesionales de la docencia, sigue brillando una luz de esperanza y
de fe, convencidos de que un cambio es posible y que, al final de este trayecto
estarán en mejores condiciones para superar la mayor cantidad posible de
insatisfacciones y problemáticas.
Se
posicionarán mejor ante la adversidad y estarán mejor preparados para resolver
las situaciones que se les presenten en su labor cotidiana.
Se sentirán
verdaderos “Profesionales de la Educación” en el más completo de los
sentidos.
Ese tiende a LA INVESTIGACIÓN EN EL AULA Y EN LA ESCUELA como contenido conceptual, así como procedimientos
vinculados a PROCESOS DE INVESTIGACIÓN EN LA ACCIÓN.
Esto implica la articulación de la teoría y la
práctica de maestros y profesores con la investigación educativa, siguiendo los
lineamientos del modelo HERMENÉUTICO-REFLEXIVO, que describe al docente como
un investigador en su propia práctica.
Desde este posicionamiento, se reemplaza la noción
de análisis de la práctica, colocando a la investigación en el centro de la
actividad formativa y profesional docente.
Esto requiere de un doble análisis:
- LA
RELACION ENTRE INVESTIGACIÓN PEDAGÓGICA Y PRÁCTICA DOCENTE.
- LA
INVESTIGACIÓN EN EL CURRÍCULUM DE FORMACIÓN DE DOCENTES Y PROFESORES.
- LA INVESTIGACIÓN
EDUCATIVA COMO FUNCIÓN DE LOS INSTITUTOS DE FORMACIÓN DOCENTE.
Esta
investigación-acción se acercaría más a los problemas de la práctica dado
que, a diferencia de la investigación sobre la educación, aquella explica lo
que sucede, interpreta lo que ocurre, desde el punto de vista de quienes actúan
e interactúan en la situación problema
(profesores-alumnos-directivos).
Esta investigación-acción sería
llevada a cabo por los mismos docentes o por investigadores designados por
ellos mismos.
Se acerca, así, la producción investigativa, a los
problemas cotidianos de la práctica docente.
Esto conlleva dos riesgos:
A) Reducir
la relevancia o utilidad de la investigación
pedagógica sólo a
contextos del aula.
B) Reforzar
la suposición de que la explicación y la
solución de los
problemas de la práctica se halla autocontenida en el ámbito escolar.
Este análisis de la propia práctica no agota las
necesidades de la investigación en el campo educativo.
“Lo que no es legítimo
suponer que deban hacerlo en tanto docentes y con la formación recbida en el
grado y la acumulación de experiencia
práctica.
Insistimos: que se trate de las
mismas personas puede ser deseable; que se trate de los mismos roles y la misma
formación es discutible ya que funcionaría como devaluador más de la misma
docencia ya que sumaría otro saber a la larga lista de los que los docentes deberían
tener y no poseen”.
Para lograr estos
objetivos que redundarían en un mejoramiento tanto de la investigación
pedagógica como de la práctica docente, deben darse ciertas condiciones:
¨ Que los
docentes participen de distintas maneras en el recorrido
investigativo.
¨ Que
dispongan de herramientas necesarias para comprender el camino
lógico y pragmático que conduce de las razones o
los por qué de la investigación, de la (teoría) a las
recomendaciones didácticas y pedagógicas
(aplicaciones, práctica).
¨ Investigar
cómo introducir en el aula, los resultados delas
investigaciones realizadas por los especialistas.
¨ Debe adquirir
desde el inicio de su formación la actitud de búsqueda y a
la vez, el compromiso que implica dicho proceso.
¨ Así
sería un permanente conocedor de las necesidades,
intereses y problemas de la comunidad.
¨ Un
permanente analizador de los aportes teóricos que lo ayudarán a
comprender y dar sentido a su profesión de educador.
¨ Será,
asimismo, un agente de cambio social promoviendo, en la
práctica de su contacto con alumnos y comunidad, la
capacidad suya y de los demás para aportar soluciones a los
problemas vitales.
En esta búsqueda de coherencia y acompañamiento de
la realidad, es importante que las INSTITUCIONES FORMADORAS estén
abiertas a través de múltiples estrategias a cambios administrativos, a
profesionales de distintas disciplinas, a agentes de las diversas
manifestaciones culturales.
En este nuevo
enfoque pedagógico, es importante la apertura en la renovación en la FORMACIÓN DOCENTE, ya que permite un aprendizaje vivencial y coordinado con trabajos
interdisciplinarios, adoptando búsquedas participativas e innovadoras.
Desde esta mirada hay aspectos que son
significativos:
Ø Vinculación de los
programas de Formación Inicial con los de Formación Continua o Permanente
(actualización y formación docente), en un proceso de retroalimentación
permanente.
Ø Combinación de modalidades
presencial y a distancia, potenciando el sistema de tutorías y la utilización
de medios, como la radio, televisión, etc.
Ø Establecimiento de lazos
de comunicación con los medios masivos de comunicación social, para que participen
en el proceso educativo.
Ø Articulación de la Educación Formal, no Formal e Informal (charlas, debates, representaciones teatrales, etc.,
en los Institutos de formación).
Ø Aplicación de modelos
adecuados para la formación de educadores hábiles y conscientes para el trabajo
de la comunidad.
Ø Organización de programas
abiertos y desescolarizados con reconocimiento Institucional, destinados a
zonas en situaciones de aislamiento o marginación.
Ø Ofrecimientos de diversas
alternativas que puedan potenciar la capacidad de elegir y comprometerse por
parte de los futuros docentes.
Como cierre, se concluirá expresando,
que:
Y al analizar esa realidad, se puede
entender el sentido de tal o cual INSTITUCIÓN, o de tal o cual funcionamiento
Institucional.
Hay que analizar las relaciones
sociales, políticas, es decir, la evolución de las relaciones de poder que van
a afectar a las mismas INSTITUCIONES DE LA FORMACIÓN.
Es preciso comprender a la INSTITUCIÓN desde el nivel global, nacional y desde el sentido más local y más modesto.
Incluso, las INSTITUCIONES mas nuevas
ocultan a menudo modos de funcionamiento ascentrales y arcaicos.
Al analizar a las INSTITUCIONES DE FORMACION DE
FORMADORES, se puede hacer desde distintos enfoques:
Un
enfoque sociológico.
Un
enfoque clínico.
El enfoque sociológico
da las claves para entender en qué historia y en que sociedad se desarrolla la Formación.
Da las líneas del cuadro histórico e
Institucional, pero la Formación es de naturaleza clínica, es decir, que
puede ser comprendida según teorizaciones y métodos que entren dentro de ese
marco.
Según este enfoque clínico, la
educación es un aprendizaje del saber hacer y una adquisición de técnicas, de
juicios y de marcos de pensamiento.
La Formación tiene que ver con toda la persona, es decir, sus capacidades conscientes, sus afectos,
su imaginario, su inconsciente.
Y es clínica, también esta
Formación, porque toma lugar, en su historia individual, porque une
necesariamente saberes, el pasado y el futuro del sujeto (dimensión
temporal).
De esta manera, la
formación es conducida, por lo tanto, por los Formadores y por los educandos
mismos.