| En su forma más común, un terror nocturno se manifiesta en forma de semidespertar súbito, con un grito, habla incoherente, sudoración profusa y agitación, que puede oscilar entre un sentarse bruscamente en la cama hasta incluso levantarse y correr, sin atender a los posible riesgos de un tropiezo o una caída. El proceso suele acabar en poco tiempo y el sujeto (las características son las mismas en el niño que en el adulto) queda plácidamente dormido. Curiosamente, lo normal es que al día siguiente no recuerde absolutamente nada de lo sucedido durante la noche. (TERESA SAGALÉS (Jefa del servicio de neurofisiología clínica del hospital de la Vall d'Hebron)) |