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Autismo: Técnicas para decrementar conductas

por Fco. Javier Garza Fernández

Las técnicas para disminuir una conducta inadecuada deben aplicarse en el preciso momento en que aparece la conducta blanco o que se desea eliminar.   Las 9 técnicas más comunes de uso para decrementar una conducta son:

1. Corrección verbal

  1. Corrección física
  2. Interrupción de respuesta.
  3. Extinción
  4. Tiempo fuera
  5. Saciedad o sobrecorrección
  6. Reforzamiento de conductas incompatibles
  7. Desensibilización
  8. Costo de respuesta

CORRECCIÓN VERBAL

Consiste en repetir al niño la instrucción dada con un ¡No! antepuesto.   Éste puede ser suave o fuerte, dependiendo de cómo haya sido programado.   El NO suave se aplica bajando el tono de voz media octava del tono normal de voz del terapeuta; mientras que el NO fuerte es exhalando en volumen alto y apoyando el estómago, casi como un grito pero sin llegar a este nivel.

Para su aplicación se deben respetar las siguientes reglas:

  • Aplicar inmediatamente después de la latencia establecida, es decir, del tiempo que se le da al niño para obedecer.   Por lo general, son de 2 a 5 segundos.
  • Aplicar con tono de voz grave, aunado con la expresión facial seria de enojo.
  • No reforzar nunca después de una corrección.
  • Respetar la misma instrucción haciendo énfasis en la pronunciación de la misma.
  • Respetar el ¡No! programado, ya sea suave o fuerte.

Ejemplo:   “Párate”...   “¡No, párate!”

Una variante de esta técnica es suprimir la palabra ¡No! haciendo un mayor énfasis en la instrucción aplicando un tono distinto de voz (mas grave) y marcando las sílabas.   Ambas formas son correctas y su aplicación depende de la apreciación que tengan los padres del niño y los profesionales que lo atienden.

Ejemplo:   “Párate”...   “¡PÁ-RA-TE!”

Aún cuando decida suprimir el ¡No! antepuesto, los tiempos de espera (latencia) así como los gestos deben de respetarse y deberá ser consistente en su aplicación.   No es válido suprimirlo en algunos casos y en otros aplicarlos, pues el niño se podrá confundir.

CORRECCIÓN FÍSICA

La corrección física es llevar al niño a realizar la habilidad esperada, no dada por el niño después de una instrucción o corrección verbal.  Es llevar al niño físicamente a realizar la conducta, debe de ir acompañado con cierta fuerza o estrujón que comunique desagrado, teniendo especial cuidado de no causar dolor ni lastimar al niño.

Para ser aplicada deben respetarse las siguientes reglas:

  • Aplicar inmediatamente después de la latencia establecida.
  • Aplicar con tono de voz grave, aunado con la expresión facial seria de enojo.
  • No reforzar nunca después de una corrección.
  • Respetar la misma instrucción, al repetirla en la corrección, haciendo énfasis en la pronunciación.
  • Aplicar el ¡No! programado, ya sea suave o fuerte.

Ejemplo:   “Párate”...   “¡No, párate!”...   “¡No, párate!” - al mismo tiempo que poniendo las manos en los antebrazos del niño, se le levanta de la silla con cierta brusquedad, sin dañar al niño.

En este ejemplo, la terapeuta le ordenó al niño que se sentara y al no obedecer a la segunda ocasión, aplica la corrección física.

Observe como lo toma del hombro y con la mano en la cintura del niño, lo empuja suavemente para que caiga sentado en la silla sin lastimarlo.

INTERRUPCIÓN DE RESPUESTA

Esta técnica conductual consiste en cortar la presentación de la conducta inadecuada inmediatamente a su aparición, mediante una instrucción y acompañado en ocasiones de una corrección física.  Como todas las técnicas, deben ser respetadas con todos los elementos con que haya sido programada, así como realizarse con constancia.

Ejemplo:   El niño empieza a agitar sus manos y se le ordena: “Pon tus manos quietas” pudiendo opcionalmente sujetarle sus manos.

Ejemplo:   El niño hace ruidos con la boca, por lo que con las yemas de los dedos se le sujetan suavemente sus labios para juntarlos y se le dice: “Mantén tu boca cerrada”.

En este ejemplo, el niño presentó la conducta

inadecuada de aleteo con las manos, por lo que  se le sujetan las manos y se le dice:

 “Pon tus manos quietas”

EXTINCIÓN

Extinción es la eliminación completa o discontinuación del reforzador de una conducta inadecuada que anteriormente fue reforzada.   Se debe ignorar total y consistentemente la conducta inadecuada, como si ni siquiera nos diéramos cuenta.   Esta técnica se usa comúnmente cuando el niño intenta manipular con rabietas (el niño se pone a gritar o se tira al piso), incluso con auto agresión.

Es importante hacer aclarar que si se aplica esta técnica, habrá de tener estricta observancia, pues de lo contrario, lejos de ayudar empeorará la situación.   Cuando no se llega a tener consistencia, el niño aprende que llorando mas fuerte o pegándose contra la pared logrará la atención de sus padres.   Una vez iniciada la extinción, se debe ser firme y aceptar que posiblemente el niño se lastime un poco a sí mismo.

En el proceso de extinción se pueden presentar una de las dos etapas de respuesta, que aparecen inmediatamente después de la aplicación de la técnica pero al final siempre tiende a disminuir:

  • Inmediatamente después de que se elimina el reforzador que mantiene la conducta inadecuada, ésta aumenta o disminuye drásticamente.
  • Inmediatamente después de que se elimina el reforzador que mantiene la conducta inadecuada, ésta aumenta o disminuye sistemáticamente, poco a poco.

Ejemplo:   El niño se tira al piso llorando y gritando, uno lo ignora totalmente, actuando como que no nos hemos dado cuenta evitando cualquier contacto visual o de palabra con el niño.

TIEMPO FUERA

Consiste en retirar al niño del ambiente reforzante para colocarlo en otro que no lo sea, por un período de tiempo limitado y específico.   La idea de este método es retirar al niño todo estímulo para erradicar así la conducta inadecuada.

Existen 3 tipos de tiempo fuera:

1. Observacional:   Se quitan todos los estímulos que tenga a su alcance y se suspende toda la actividad mientras se observa inmóvil y en silencio al niño hasta que deje de presentar la conducta inadecuada.   Por ejemplo: al momento de estar dando terapia en mesa, el niño se inquieta mucho, se retiran todos los objetos de su alcance y en silencio, sin ninguna expresión facial, se observa al niño hasta que este se calme.   Pocas veces es efectivo este tipo de tiempo fuera.

2. Exclusión:   Es parecido al tiempo fuera observacional, con la variante de que se voltea el terapeuta hacia otro lado para no tener contacto visual alguno con el niño, ignorándolo intencionalmente.   Siguiendo el mismo ejemplo anterior, el terapeuta retira los objetos de la mesa, voltea su silla y le da la espalda al niño.   Este método no es común, pues pocos niños reaccionan favorablemente.

3. Aislamiento:   Se aísla al niño de todo estímulo y distracciones pudiendo ser la esquina de una pared.   Puede ser también detrás de una mampara o una habitación totalmente vacía (siempre y cuando no le cause miedo al niño).   Una nueva modalidad en algunos centros en EE.UU. es poner una caja grande totalmente cerrada y con una cortina opaca como entrada, donde meten al niño enseñándole que puede salir de ahí sin ningún problema y se le cierra la cortina.   Así, el niño queda totalmente a oscuras, no se irrita ya que puede salir de ahí en el momento que lo desee.

Esta tercera forma de tiempo fuera es muy útil en casa y no es aversiva, además de ser aceptada socialmente, pues equivale a mandar al niño a pararse al rincón por portarse mal durante un tiempo determinado.

Evite usar esta técnica indiscriminadamente, pues puede correr el riesgo de perder su efectividad.   Asegúrese que el niño sepa la razón por la cual se le está castigando.   Debe tener previamente definido en qué casos se aplicará y deberá ajustarse estrictamente el procedimiento e incluso las palabras que utilice.

La técnica requiere de ciertas reglas que se deben respetar para que funcione:

  • Tiempo de duración (generalmente 1 minuto por año de vida).
  • Debe ser constante durante el tiempo establecido para la sesión.
  • Su aplicación es inmediata, para que el niño comprenda la razón por la cual se le está castigando.
  • Se debe cuidar que el lugar donde se coloque al niño no tenga distractores.   En ocasiones, la pared puede tener texturas o dibujos que le sean agradables.
  • A veces será necesario pararse detrás del niño para impedir que se quite del lugar donde se le aplica el tiempo fuera.

SACIEDAD O SOBRECORRECCIÓN

Es la realización continua y aumentada de la conducta inadecuada, es decir, obligar al niño a realizar la conducta en repetidas ocasiones seguidas con el objetivo de que ésta sea desagradable o provoque cansancio en el niño.   Por ejemplo: si el niño se hace popó en los calzones, se le lleva al baño y frente al escusado se le inclina 50 veces a la vez que se le dice en voz fuerte: “La popó se hace en el baño, no en el calzón”.   Otro ejemplo sería que si el niño tira objetos, se le obliga a recogerlos y tirarlo un n número de veces.

Esta técnica es muy aversiva y se recomienda agotar los demás recursos antes de que se decida aplicarla.   Una vez que se programa, se debe ser constante y aplicarse cada vez que se presente la conducta inadecuada.

Las reglas de la Saciedad o sobrecorrección son:

  • Aplicarse inmediatamente a la presencia de la conducta blanco.
  • Se debe establecer el número de repeticiones y completarse siempre.
  • Se debe describir la forma detallada en la que se dará la sobrecorrección.

REFORZAMIENTO DE CONDUCTAS INCOMPATIBLES

Consiste en reforzar una conducta que sea contraria a la conducta inadecuada y que evita que suceda.   Básicamente, es reforzar una conducta que sea lo opuesto a la conducta que deseamos erradicar.   Este método es muy efectivo y poco aversivo, por lo que se recomienda probarlo antes que los demás.   Un ejemplo sería que el niño no puede brincar en la cama si le mantenemos sentado o acostado.   Otro ejemplo sería que la forma de evitar que aletee las manos es mantener las manos quietas.

Al aplicar esta técnica debemos tomar en cuenta:

  • La conducta incompatible debe ser reforzada inmediatamente, es decir, la conducta que deseamos y que evita la inadecuada.
  • Las dos conductas incompatibles deben ser descritas con anterioridad.
  • Al seleccionar la conducta incompatible a la conducta inadecuada, ésta debe ser totalmente contraria y que haga imposible se desencadene la segunda.

DESENSIBILIZACIÓN

Esta técnica consiste en un proceso de disminución sistemática de determinadas reacciones como miedo, desagrado o negación total hacia algo, mediante un reforzamiento de las aproximaciones.   Un ejemplo típico es cuando el niño le tiene miedo al mar, primero se le acerca a que solo se moje los pies, luego un poco mas adentro y así, poco a poco, hasta que venza el miedo.

Los elementos que se deben tomar en cuenta para la aplicación son:

  • Identificar con anterioridad la conducta problema.
  • Describir específicamente los elementos que componen la conducta.
  • Determinar cuantas veces se llevará a cabo la desensibilización.
  • Determinar el avance que se tendrá en cada aproximación.

COSTO DE RESPUESTA

Es la pérdida gradual de un reforzador sin posibilidad de recuperarse y presentado al  niño en forma evidente.   El aversivo consiste en que el niño pierde el premio o eso que le agrade sin opción a ganárselo posteriormente.   Se utiliza frecuentemente cuando el niño presenta conductas inadecuadas durante la terapia y los aversivos parecen no funcionar.  

Por ejemplo:  el niño efectúa un ensayo correcto y al momento de recibir el premio, aletea las manos, por lo que el terapeuta se come el dulce al tiempo que dice “te lo pierdes”.

RECOMENDACIONES EN LA APLICACIÓN DE ESTAS TÉCNICAS

Algunas de estas técnicas, como es el castigo, puede significar para mucha gente una especie de barbarie, sin embargo, existen niños que se golpean a sí mismos a una razón de mas de 500 golpes por hora lastimándose severamente y aplicando la técnica, bajan la frecuencia a un mínimo en muy corto tiempo.

Cuando aplique cualquier correctivo al niño, tenga siempre en cuenta lo siguiente:

· Usted está dando un aprendizaje, mantenga siempre eso en la mente.

· Aplique exactamente la corrección tal y como fue programada.

· No permita que la frustración o desesperación le gane.

· El niño posiblemente podrá pegarle, recuerde que no lo hace con dolo.

· Cuide siempre la dignidad del niño, evite espectadores innecesarios.

· Cuando inicie un correctivo, ¡termínelo!, nunca lo deje a medias.

· No espere que a la primera el niño entienda, requiere tiempo y paciencia.

· El niño tiene sentimientos, siempre hágale saber que lo que Ud. le da es disciplina y que nada tiene que ver con el cariño que siente por él.

· Refuerce lo anterior diciéndole al niño: “te quiero mucho” varias veces al día y en las noches, antes de que se vaya a dormir.   Haga de esto una costumbre.

· Si está Ud. enojado, es preferible no corregirlo, ya que corre el riesgo de no medir sus propias acciones.






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Autor: Fco. Javier Garza Fernández
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