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Neurofisiología de la Escritura

por RODRÍGUEZ NAZAR, IMELDA CAROLINA

GRAFOLOFIA INFANTIL

NEUROFISIOLOGÍA DE LA ESCRITURA

Intentando avanzar sobre la base neurofisiológica de la escritura surge la siguiente inquietud: ¿Cuál es el substrato morfológico donde se asienta la Grafología Científica?

Su respuesta no es tan sencilla. La naturaleza misma de la escritura hace difícil su estudio anatómico, se trata de una serie de acciones complejas.

Por el momento no se ha podido relacionar la escritura, ni las patologías de la misma, con un área determinada del cerebro. Se cree que la escritura es el resultado de la conexión de varias áreas del cerebro, sobre todo de cortezas asociativas. Tampoco se sabe con certeza la relación de la escritura con las áreas del lenguaje. Algunos autores creen que esta relación es muy estrecha, y otros creen que los centros que controlan la escritura serían totalmente independientes de aquellos que controlan el lenguaje.

Piensan que la escritura es en realidad el producto de la conexión de varias áreas del cerebro con la neocorteza.

El Cerebro.

Es el órgano más grande del encéfalo (conjunto de órganos neurales alojados en la cavidad craneal). Esta formado por dos hemisferios derecho e izquierdo separados por la cisura longitudinal. Ambos hemisferios están conectados entre sí por cuerpos comisurales llamados, comisura anterior y posterior y el mayor de todos el cuerpo calloso.

En su superficie cada hemisferio presenta un conjunto de pliegues que forman una serie de depresiones irregulares, son los surcos o cisuras. Desde hace muchos años se ha dividido topográficamente al cerebro en lóbulos los cuales guardan cierta relación con la función que cada uno de ellos tiene. Así delante de la cisura vertical oblicua llamada cisura central se encuentra el lóbulo frontal y detrás de él el lóbulo parietal.

Por debajo de la cisura lateral se encuentra el lóbulo temporal, mientras que en el polo posterior se halla el lóbulo occipital. En lo profundo de la cisura lateral se encuentra el lóbulo insular. El cerebro contiene billones de células, entre neuronas y células de sostén (células gliales) y sus interconexiones son abundantes. Gracias a los circuitos formados por las neuronas, es capaz de procesar información sensorial procedente del mundo exterior y del propio cuerpo.

Sabemos que cerebro desempeña funciones sensoriales, motoras, de integración y procesos específicos como la memoria, el lenguaje, la escritura y la respuesta emocional.

Embrionariamente la corteza cerebral formada por la sustancia gris del cerebro es un derivado de la vesícula embrionaria llamada Telencéfalo. Durante el curso del desarrollo embrionario la mismas se pliega originando los surcos y circunvoluciones característicos, que en realidad sirven para alojar mayor cantidad de corteza que si estuviera dispuesta en forma plana sin surcos.

Desde el punto de vista externo, cada hemisferio tiene una cara lateral o exterior, una medial que linda con el otro hemisferio y una inferior o basal que apoya sobre la base del cráneo.

La cara lateral presenta dos cisuras, la lateral y la central (antiguamente llamadas de Silvio y de Rolando respectivamente –llevaban el nombre de sus descriptores-). Por delante de la central se encuentra el lóbulo frontal, por detrás el lóbulo parietal, por debajo de la cisura lateral se encuentra el lóbulo temporal y detrás de los lóbulos parietal y temporal se halla el lóbulo occipital.

En el lóbulo frontal se encuentra el centro de la palabra articulada y su lesión produce una apraxia motriz o anartria en la cual el sujeto afectado no puede expresarse verbalmente aun cuando conserva la capacidad para efectuar los movimientos necesarios para hacerlo. En el lóbulo frontal, la circunvolución situada delante de la cisura central llamada circunvolución precentral es la que tanto en la cara lateral como en la medial del hemisferio contiene las denominadas áreas motoras.

Esto significa que las neuronas que constituyen el punto de partida de la vía motora o piramidal se alojan en la circunvolución precentral. Dicha circunvolución tiene una localización somatotopica, donde en el sector lateral se encuentran los centros correspondientes a la cara en la parte inferior, luego le sigue el miembro superior y finalmente el tórax o abdomen. En la cara medial se encuentran los centros correspondientes a miembros inferiores. Esta representación se hizo hace muchos años mediante el dibujo de una figura humana sobre dicha circunvolución, y se denominó homúnculo de Penfield.

El lóbulo parietal tiene una circunvolución situada inmediatamente por detrás de la cisura central denominada circunvolución postcentral y que corresponde al área sensitiva, siendo entonces un correlativo de la circunvolución precentral que es motora. Del mismo modo tiene también un homúnculo sensitivo que representa la sensibilidad de las diversas partes del cuerpo.

El lóbulo Temporal tiene tres circunvoluciones transversales de las cuales en la cara dorsal de la primera o superior se hallan los centros auditivos (circunvoluciones transversas de Heschl). Al extremo anterior de éste lóbulo se le llama CTBLP o corteza temporal baso latero polar.

El lóbulo occipital en su cara medial o interna presenta la corteza visual y paravisual, es decir los centros donde la imagen percibida por los ojos tiene representación consciente.

El funcionamiento del cerebro se basa en una intrincada red de centros neuronales interconectados entre sí. Centros neuronales es una acepción que significa conjuntos de neuronas con una función común y específica que se conectan con otras.

Las neuronas poseen prolongaciones de su cuerpo llamadas dendritas que son múltiples y una que se llama axón que es única. Las dendritas son prolongaciones que reciben información hacia el cuerpo de la neurona. En cambio el axón es el único medio por el cual una neurona envía información a otras.

La conexión entre una neurona y otra se hace mediante una dendrita de una y el axón de otra, a ésta unión se le llama sinapsis. Una sinapsis en realidad es el extremo terminal de una dendrita y el de un axón y el espacio que los separa, ya que allí se produce el intercambio de neurotransmisores que el axón expulsa a fines de estimular la dendrita.

Si bien ambos hemisferios son similares, el izquierdo es el llamado dominante ya que allí residen las funciones de comunicación, esto es el habla y la escritura. Una persona que usa para escribir la mano derecha, tiene las funciones de escritura en el lóbulo izquierdo, ya que las fibras nerviosas que salen del hemisferio izquierdo se cruzan hacia el lado contrario para llegar as la mano derecha.

Igualmente ocurre con las fibras del lado derecho por lo que para una persona zurda, el hemisferio dominante será el derecho. El hemisferio derecho está especializado en la percepción de los sonidos no relacionados con el lenguaje como la música, en la percepción táctil y en la localización espacial de los objetos.

  • FACTORES QUE INTERVIENEN E INFLUYEN A LA ESCRITURA.

Psicólogos y pedagogos se preocupan por comprender las dificultades con las que se encuentra el niño cuando efectúa este aprendizaje y determinar los factores particulares que intervienen. Entre ellos tenemos a:

  • El esquema Corporal.
  • La Lateralidad.
  • La orientación y estructuración espacial.
  • La organización y estructuración temporal.
  • La madurez perceptiva.

A continuación se describirán cada una de ellas.

El Esquema Corporal.

El recién nacido se agita por sus reflejos, por automatismo, pero son movimientos incoordinados por cuanto que no tienen un fin. Tiene que llegar a una diferenciación de lo que lo rodea y a una organización de su propio cuerpo.

Los autores no coinciden con respecto a la concepción del esquema corporal y muchas veces se usa sin precisarse el significado que desea darle.

Pero para Hacaen – Ajuriaguerra, la somatognosia es algo más que el esquema corporal. Es una representación más o menos consciente de nuestro cuerpo moviéndose o inmóvil, de su posición en el espacio, de la postura respectiva de sus deficientes segmentos, del revestimiento cutáneo (los límites) por el cual el cuerpo está en contacto con el mundo exterior. Es un proceso psicofisiológico que a partir de unos datos sensoriales, nos permite, dentro de una síntesis haciéndose y constantemente renovada, el conocimiento y orientación de nuestro cuerpo en el espacio para permitirnos actuar con eficacia.

En resumen lo que parece claro es que la imagen que está en nosotros tiene unos aspectos geográficos y espaciales. Es un esquema postural. Es un esquema tónico. Es un esquema del cuerpo en funcionamiento, fruto de la continua información sensitiva. Es un cuerpo vivido con una historia.

Así, pues, la imagen del cuerpo se empieza a elaborar desde el nacimiento. El baño es un punto de partida, pues mientras que la madre le lava le va dando consciencia de sus límites. Toda experiencia motriz le va dando al niño imagen de sí mismo. A los cuatro meses, ante un espejo (elemento que ayuda a organizar dicho esquema) mira el bulto pero a los cinco meses sonríe ante él y, sin reconocerse, se desinteresa de su imagen. A partir de los siete meses empezará a interesarse por su propia imagen y se formará una imagen figurativa de sí mismo. A los A los seis meses cuando se siente, va a elaborar la noción de sentado y de apoyo (del brazo) para no caerse. La etapa del gateo es una función que por primera vez le aporta la coordinación de todo el cuerpo como una unidad. La exploración manual va progresando y a los doce meses aproximadamente se toca la barriga y los genitales y se mete los dedos en la nariz. Cuando comienza a salirle los dientes, como es algo que él no integra a su cuerpo, necesita morderse y esto es otra experiencia sensitiva nueva a integrar en su esquema corporal. La marcha le va a proporcionar nuevas experiencias. Todo ello hace que a los dos o tres años se forme el esquema de base a partir del cual se desarrollan todas las gnosis. La noción de la imagen del cuerpo va evolucionando y esta evolución se refleja en los dibujos, el niño dibuja lo que ha integrado y por orden de integración.

La imagen corporal constituye una noción adquirida que resulta de la observación de las distintas partes del cuerpo y de la representación de la relación que existe entre ellas y con los objetos externos. Por lo tanto si el niño no tiene una imagen completa de su cuerpo y de sus movimientos que es el punto de origen para todos los movimientos e interpretaciones de las relaciones exteriores, la realización de estos movimientos y la percepción de estas relaciones se elaboran defectuosamente.

De la adecuada imagen corporal depende también el sentido de la lateralidad y de la direccionalidad. Por lo tanto, se debe procurar, mediante la práctica de ejercicios, la conciencia de su cuerpo en el espacio y de las operaciones que puede efectuar con él.

Los objetos que nos rodean resultan referidos a nuestro propio cuerpo y los orientamos en el espacio respecto a él. Captamos impresiones táctiles, de temperatura y de dolor que proceden de la superficie del cuerpo y como resultado nos formamos en la mente una imagen que representa la forma en que se nos ofrece el cuerpo. Se dan impresiones visuales y sensaciones que proceden de las vísceras todas las cuales se funden y, mediante ellas, constituimos el esquema o imagen corporal.

La Lateralidad.

Se entiende por lateralidad el predominio, en los individuos, de un hemisferio cerebral sobre el otro: el izquierdo en los diestros y el derecho en los zurdos.

Las causas que determinan la dominancia lateral se atribuyen a varios hechos: desde la posición fetal a la mayor maduración de un hemisferio cerebral.

En el espacio no hay direcciones objetivas, las direcciones que atribuimos al espacio exterior resultan de la proyección de la sensación por las que se perciben las actividades del organismo. De estas direcciones la primera en desarrollarse parece ser la direccionalidad derecha – izquierda. El organismo está constituido, anatómica y neurológicamente, para ser un detector de la derecha e izquierda. Anatómicamente nuestro cuerpo posee una simetría bilateral: tenemos dos ojos, dos orejas, dos brazos, dos piernas, etc. Neurológicamente las vías nerviosas que enervan cada uno de los lados del cuerpo, permanecen primordialmente separadas si bien hay un entrecruzamiento.

La lateralidad tiene que ser aprendida. Por medio de la experimentación de los movimientos de las dos mitades del cuerpo, es como podemos llegar a diferenciar el lado derecho y el izquierdo.

Orientación y Estructuración Espacial

La noción de espacio se crea lentamente y parece que se forma en las impresiones que confirman el esquema corporal: el niño que se cae y se golpea o el que tropieza con un objeto, tiene una noción clara de la existencia del espacio, aunque no comprenda las direcciones. El espacio se va conformando desde el momento del nacimiento y se amplia cuando el niño comienza a sentarse y a caminar.

Dentro de la noción de espacio tenemos que distinguir entre localización y estructuración del espacio. La base de ambas es la imagen del cuerpo que es la que utiliza como punto de origen de todas las referencias sobre las que se establecen las relaciones espaciales. Sólo mediante una imagen corporal estable y segura puede el niño desarrollar estos conceptos.

Nuestra capacidad para localizar simultáneamente esta variedad de objetos en él, reconociendo a la vez las relaciones que guardan entre ellos, y con respecto a nosotros mismos, es lo que llamamos estructuración del espacio : para poseer un conocimiento suficiente de la estructura del espacio en su totalidad hemos de retener en el sistema nervioso central los resultados de una localización dada y agregar al mismo tiempo las localizaciones adicionales de otros objetos existentes en nuestro medio espacial.

La localización y Estructuración Temporal.

Esta noción va unida a la anterior, ya que las nociones de tiempo y espacio se adquieren casi simultáneamente pues, como ha sido señalado por varios autores, el tiempo y el espacio no son sino diferentes dimensiones de la misma realidad.

Las nociones de velocidad, duración y continuidad son los elementos básicos en la captación de esta noción.

Madurez Perceptiva.

La mente infantil no ve el mundo al modo de los adultos: el recién nacido ve vagas masas de contorno indistinto, carente de forma reconocible y sin posición definida en el espacio que solo difieren unas de otras por su extensión, luminosidad y quizás color. El aprendizaje perceptivo comienza en los primeros días de la vida y poco a poco el niño va apreciando ciertos detalles como pertenecientes a las formas, y se van destacando señales se diferenciar más hasta que se haya distinguido gran numero de elementos singulares, característicos del objeto, capaces de caracterizar una forma singular. La construcción de una forma integrada constituye una tarea de aprendizaje. Muchos niños experimentan dificultades en los primeros estados de la diferenciación de elementos en la masa globulares de la percepción inicial. Se pierden en los detalles y no los reúnen en una forma integrada.

  • Niveles del proceso de construcción espontánea de la escritura.

La apropiación por parte de la lengua escrita se va haciendo paso a paso. Las etapas por la cuales el aprendiz va pasando han sido estudiadas y definidas por los investigadores teniendo en cuenta lo que ocurre en cada una de ellas. Se ha puesto especial atención a los conocimientos que el niño pone de manifiesto en los diferentes niveles.

Los rasgos esenciales que caracterizan los diferentes niveles del proceso espontáneos de la escritura en niños aprendices. Para ello se tomarán los aportes de la profesora Gigliola Caneschi de Devant y de un texto de la misma autora titulado “El proceso espontáneo de la lengua escrita”

Primer Nivel o Pre silábico:

Este nivel es el más importante de todos ya que aquí comienza el proceso de construcción de la lengua escrita el cual debe ser vigilado y muy estimulado, bien sea por los padres como por los maestros, ya que en este nivel es que comienza a despertarse la curiosidad de agarrar un lápiz y rallar bien sea hojas, paredes, libros, etc., el cual puede ser truncado por cualquier agente porque a esta edad los niños son muy sensibles e inseguros.

Ahora bien las características relevantes de este nivel son las siguientes:

  • El niño principalmente realiza dibujos, llamados garabatos los cuales repite constantemente para simboliza diferentes significantes
  • El niño no diferencia el dibujo y la escritura sino que la relaciona
  • Aún cuando llega a separar el dibujo y de la escritura, el dibujo persiste como parte de ella, porque para él es la misma cosa.
  • Dentro del dibujo coloca, por lo general, el nombre del mismo o lo que quiere representa con el dibujo.

Segundo Nivel o Pre silábico:

Continúa la escritura no convencional, pero la escritura está completamente separada del dibujo, aunque sigue escribiendo el nombre del objeto dibujado. A su vez no hay una diferenciación, es decir, utiliza una misma grafía o significante para varios significados.

Tercer Nivel o Silábico:

Descubre la necesidad de poner diferentes significantes para dar diferentes significados. Pueden combinar letras con números si el repertorio es reducido y la combinación de varias letras si el repertorio es variado.

  • El niño mantiene su escritura no convencional de garabatos aunque un poco más definidos y variados.
  • Mantiene el uso de signos creados por él, que combina libremente con algunas letras de nuestro sistema de escritura que por lo general son letras que le han sido enseñadas en la escuela, por los padres o que ha visto varias veces y le halla llamado la atención.
  • Combina las letras o garabatos de acuerdo al tamaño del objeto, cosa o persona.
  • En este nivel los niños lee lo escrito de forma corrida
  • No establecen las divisiones correspondientes a las sílabas cuando señalan lo que leen.

Cuarto Nivel o Silábico – Alfabético:

Se fortalece el desarrollo del leguaje oral con la emisión y señalamiento de letras o vocales.

  • El niño distingue que las palabras tienen partes.
  • Sigue con su escritura no convencional, utilizando letras de nuestro sistema de escritura de una manera libre.
  • No anticipa cuántas letras necesita para escribí las diferentes partes que él ha descubierto que tienen las palabras, por lo cual cuando lee produce alargamiento u omisiones al señalar lo escrito.
  • Aunque poco a poco va disminuyendo el alargamiento y omisiones, porque se establece una correspondencia exacta de lo que escribe y lee, así como entre lo que lee y señala.

Quinto Nivel o Silábico – Alfabético:

Consolida que cada sílaba de la emisión oral corresponde a una letra en la escritura; luego empieza a utiliza las letras cuyos valores sonoros corresponden efectivamente al de las sílabas representadas (vocal o consonante).

  • Diferencia claramente que las palabras tienen sílabas y que para poder leerlas tiene que escribirlas, por esta razón hace correspondencia exacta entre lo que escribe y señala al leer.
  • En su escritura se aproxima un poco más a las expresiones convencionales de nuestra lengua escrita, sin haberse ajustado totalmente a ella.
  • Usa una letra para representar cada sílaba. La letra que usa para escribir puede estar incluida o no dentro de la forma convencional de escribir tal sílaba.

Sexto nivel o Alfabético:

En este nivel el niño está muy cerca de completar el proceso de adquisición de la escritura tal como corresponde a nuestro sistema alfabético.

Al escribir palabras bisílabas representa una de las sílabas como el nivel anterior (con una sola letra) y la otra de forma convencional, de acuerdo a nuestro sistema de escritura.

Séptimo Nivel o Alfabético:

El niño escribe de manera bastante convencional, aunque no ha resuelto algunos aspectos propios de nuestro sistema de escritura, tal como ocurre en las separaciones entre palabras o la ortografía de algunas palabras como por ejemplo las letras H , RR, S, C, LL , Y y Z.

  • ¿ POR QUÉ LA ESCRITURA REFLEJA NUESTRO ESTADO EMOCIONAL Y DE LA PERSONALIDAD?

Ni siquiera la palabra escrita es capaz de proporcionar tantos datos sobre una persona como la escritura, la cual rivaliza en importancia y exactitud con el comportamiento y los hechos.

A lo largo de la historia de la humanidad ha existido siempre un empeño en conocer lo que ocurre dentro de la mente de las personas, labor que inicialmente desempeñaron los filósofos, chamanes y consejeros de las tribus. Después irrumpieron los escritores con sus historias tan descriptivas sobre las razones del comportamiento humano y, más recientemente, los psicólogos, psiquiatras, sociólogos y psicoanalístas. Sin embargo, y después de tantos siglos de estudio, la escritura es la gran desconocida de las neurociencias, no consiguiendo ganar más prestigio que el resto de las técnicas anteriormente mencionadas.

La naturaleza misma de la escritura hace difícil su estudio fisioanatómico, aunque pese a esto no se quiere limitar a aceptar su dificultad sin más.

Hasta hoy, no se ha podido relacionar la escritura ni las patologías de la misma, con ninguna área determinada del cerebro, aunque se cree que la escritura es el resultado de la conexión de varias áreas del cerebro, sobre todo de cortezas asociativas. Tampoco se sabe con certeza la relación de la escritura con las áreas del lenguaje, pero algunos estudiosos creen que esta relación es muy estrecha, y otros, por el contrario, creen que los centros que controlan la escritura serían totalmente independientes de aquellos que controlan el lenguaje. Se cree que la escritura es, en realidad, el producto de la conexión de varias áreas del cerebro con la neocorteza.

Según esta teoría, estas son algunas cortezas que pueden intervenir a la hora de desempeñar la función de escribir:

Corteza de asociación.

Las áreas de corteza de asociación cercana a las principales áreas sensoriales y con relación estrecha desde el punto de vista funcional con la visión, audición, gusto, etc., es decir, con la sensación en general.

La información que llega a las áreas sensoriales y se analiza en la corteza de asociación de asociación adyacente, se correlaciona en esta región para captar y evaluar el ambiente inmediato. La corteza de asociación de los tres lóbulos “sensoriales” tiene abundantes conexiones con la corteza del lóbulo del lóbulo frontal por medio de tractos en la sustancia blanca (formada por fibras nerviosas dispuestas en sentido longitudinal, que ocupa la periferia de la médula espinal y lleva datos sensoriales al cerebro, participan en reflejos espinales y transmiten impulsos motores del cerebro a la médula espinal). Los patrones de conducta complejos y susceptibles a la adaptación se desarrollan con base en la experiencia, a ella se le añade el matiz emocional y todo ello puede llegar a la expresión manifiesta a través del sistema motor.

La parte anterior del lóbulo temporal y el área para la memoria visual, en la cara inferolateral del mismo lóbulo parece tener propiedades especiales relacionadas con el pensamiento y la memoria. El estímulo eléctrico de estas áreas en el sujeto consciente puede provocar recuerdo de objetos vistos, música oída u otras experiencias en el pasado reciente o distante.

El total de la corteza de asociación en los lóbulos parietal , occipital y temporal es responsable (junto con la corteza de asociación en el lóbulo frontal) de muchas de las extraordinarias cualidades del cerebro humano. Los engramas o huellas de la memoria se van acumulando a través de los años, probablemente como un fenómeno de cambio macrocelular en las neuronas de toda la corteza cerebral; ellos forman las bases del aprendizaje a nivel intelectual. Los complicados circuitos neuronales de la corteza hacen posible la unión de los inicios de memoria en forma de ideas y pensamiento abstracto y conceptual.

Corteza Frontal.

La neocorteza del lóbulo frontal desempeña un papel especial en las actividades motoras, en los atributos de juicio, previsión, y para determinar el humor, estado de ánimo o “tono sentimental”.

  • Áreas Motoras: El área motora primaria se ha identificado por la producción de respuestas motoras evocadas usando estímulos eléctricos de umbral bajo. El área se localiza en el giro precentral, incluyendo la pared anterior del surco central y la parte anterior del lobulillo paracentral en la cara medial del hemisferio. En esta área hay una porción grande para los músculos de la mano, esto es consistente con la importancia de la destreza manual en el hombre.
  • Área Premotora: que coincide con el área 6 de Brodmann, está situada por delante del área motora primaria en las caras superolateral y medial del hemisferio. El área premotora participa en la función motora por su contribución directa a las vías piramidal y otras vías motoras descendientes y por su influencia en la corteza motora primaria. Con respecto a esta última, el área 6 (incluyendo el área motora suplementaria) elabora programas para las rutinas motoras necesarias en la acción voluntaria hábil, asimismo, cuando se establece un programa nuevo y cuando se modifica un programa aprendido previamente. En general, el área motora primaria es la corteza en que se origina la ejecución de los movimientos; en encontrarse el área premotora programa las actividades motoras hábiles y así dirige la acción del área motora primaria en la ejecución de los movimientos. El campo ocular del lóbulo frontal está en la parte del área 8 en la cara superolateral del hemisferio y se extiende poco a los límites del área; controla los movimientos conjugados voluntarios de los ojos y la estimulación eléctrica, del campo ocular del frontal produce desviación de los ojos hacia el lado opuesto.
  • Corteza Prefrontal: la gran extensión de la corteza en el lóbulo frontal, desde la cual no se producen respuestas motoras por estimulación, forma parte de la denominada corteza de asociación. La parte del cerebro donde se ubica comprende el polo frontal y se llama corteza prefrontal, corresponde a las áreas 9,10,11 y 12 del mapa citoarquitectónico de Brodmann. El área prefrontal sólo está bien desarrollada en los primates, especialmente en el hombre. La corteza prefrontal tiene amplísimas conexiones, extendidas a través de tractos en la sustancia blanca, con la corteza de los lóbulos parietal, temporal y occipital, teniendo así acceso a las experiencias previas. La corteza prefrontal aparece como juez de la conducta y ejerce control mediante facultades mentales superiores, tales como el juicio y la previsión.
  • Áreas del Lenguaje: El uso del lenguaje es una adquisición peculiar del ser humano, que requiere mecanismos neurales especiales en las áreas de asociación de la corteza cerebral. Dos áreas corticales se han especializado en las funciones del lenguaje, estas son el área sensorial del lenguaje que consiste de la corteza auditiva de asociación (área de Wernicke) y de las partes adyacentes del lóbulo parietal, principalmente los giros supramarginal y angular. La otra es el área motora del habla (área de Broca) ocupa porciones opercular y triangular del giro frontal inferior, correspondiente a las áreas 44 y 45 de Brodmann. La integridad del área motora suplementaria en la cara medial del hemisferio es necesaria para el habla normal, con pocas excepciones las áreas del lenguaje están situadas en el hemisferio izquierdo y éste es por regla el hemisferio dominante con respecto al lenguaje. Las áreas sensorial y motora del lenguaje están en comunicación entre ellas a través del fascículo longitudinal superior en la sustancia blanca.

10. EL CARÁCTER, LA PERSONALIDAD Y LOS TESTS.

Se ha definido la personalidad como la apariencia que ofrece un ser humano a la otra gente. Según esta definición, la personalidad no puede ser el individuo en sí. No es ni tan siquiera parte de él y es por tanto completamente distinta del carácter, que forma parte integral del propio individuo.

Los psicoanalistas han propuestos los términos “ego”, “súper – ego” e “id”, mientras que los psicólogos han ofrecido distintos enfoques al estudio del temperamento y la personalidad. Pero igual que todos los métodos más o menos ortodoxos de actuación psicológica, éstos se están convirtiendo en métodos puramente aproximativos y se transforman en complicadas combinaciones de teorías abstractas y falacias prácticas.

Los test se han inventado para descubrir qué tipo de trabajo escolar cabe esperar que realicen los niños a determinadas edades y qué tipo de educación y entrenamiento deberían recibir cuando sean mayores. Los psicologos comenzaron a sustituir los acientíficos exámenes empleados generalmente en épocas anteriores y el juicio intuitivo de padres y maestros por los llamados test científicos acerca de las capacidades mentales de los niños. De hecho, la interpretación exacta de los resultados de los llamados test de inteligencia ha planteado numerosas dificultades. Además, mientras tanto se ha descubierto que estos test tienen el gran defecto de no poder determinar el carácter, las cualidades de iniciativa, perseverancia, decisión, honradez, etc., que parecen ser más importantes para la vida y el trabajo que la simple inteligencia. Tampoco pueden determinar la cualidad, no menos importante, de saber aprehender ideas. Enfrentados a este problema, los psicólogos comenzaron a inventar métodos para medir la personalidad y el temperamento. Han elaborado (y siguen elaborando) numerosos cuestionarios. En la mayoría de los casos, estos cuestionarios que están destinados a averiguar lo que ha hecho una persona o sus ideas o sentimientos con respecto a distintos problemas, pero es totalmente seguro que no pueden suministrar clave alguna acerca del carácter, la personalidad o el temperamento del individuo sometido al test. No obstante, a pesar de esto y otros inconvenientes, los cuestionarios han sido y siguen siendo ampliamente utilizados.

Si admitimos la definición de que la personalidad del individuo es la apariencia que éste ofrece, o desea ofrecer, a otras personas, los cuestionarios podrían resultar útiles para averiguar qué es lo que el individuo pretende aparentar o simular. Los indios lo denominan “Maya”. Maya significa “simulación”, según ellos constituye la esencia de todos los procesos. Cuanto mayor sea la simulación, más profundos, complejos y aparentemente reales serán los procesos.

La personalidad no es algo que se pueda comprender estudiando y observando el comportamiento o conducta de una persona, ni tampoco descubriendo los diversos rasgos innatos del carácter. Los sociólogos han añadido un nuevo punto. Resaltan la influencia de la cultura en el moldeamiento del comportamiento o conducta del individuo. Se trata ciertamente de una objeción razonable, pero no resuelve realmente el problema de la personalidad, se limita a poner de relieve el hecho de que las influencias culturales pueden ser mucho más importantes que cualquier característica innata.

No cabe duda de que, en el estudio de la mente humana, no es posible eludir los problemas de patrón y de forma. Cuando Goethe acuñó el término “morfología”, lo que le interesaba eran las formas de las flores y de las calaveras. Y aún hoy en día el término tiene connotaciones físicas. Pero el concepto de morfología puede aplicarse, en cierta medida, a los fenómenos de la conducta. Se podría definir la morfología como la ciencia de la forma. Cualquier diccionario nos dirá que la forma es la figura o conformación de una cosa como algo opuesto a su sustancia. Cabe afirmar que la conducta tiene forma. La forma que asume una conducta o comportamiento puede ser investigada científicamente.

Un enfoque morfológico lleva, por tanto, a la descripción y medición de determinadas formas, al estudio sistemático de las relaciones y correlaciones topográficas de dichas formas y de sus avances y de retrocesos ontogénicos, así como de las características comparativas entre distintos individuos y distintas especies.

Fue John Hunter quien afirmó: “ la estructura es únicamente la expresión física de una función”. En sentido monista ( pero no místico ), y a pesar de carecer de tangibilidad física, se ha considerado la mente como una “estructura” viva, en desarrollo. Algunos morfólogos opinan de que se trata de un sistema de acción complejo y de carácter organizativo, que se manifiesta en formas características de conducta: en patrones de postura, locomoción, aprehensión, manipulación, percepción, comunicación y respuesta social. Pero todo esto resulta algo confuso. Hay sin embargo una cosa que se puede estar totalmente seguro: de que la mente humana no es tan sencilla como la gente supone (incluyendo a los psicólogos). Throndike lo expresó de manera sumamente concisa cuando señaló: “Todo existe en cierta cantidad, y si existe en cierta cantidad, puede ser medido”.

  • LA GRAFOLOGÍA Y LA PSICOLOGÍA PROFUNDA

Un estudio de la grafología no puede ignorar los conceptos, técnicas y descubrimientos de la psicología profunda. Actualmente existen numerosas escuelas de psicología profunda, pero se centrará la atención en las de Freud (el padre de la psicología profunda), Jung, y Szondi.

Freud da por sentado que la vida mental es la función de un aparato al que atribuye las características de ocupar un lugar en el espacio y de estar compuesto de distintas partes. El órgano corporal de la psique es el cerebro y el sistema nervioso.

La parte o agencia más antigua de la mente es el “id”, que consiste en la reserva innata de instintos, que no son sino la presentación mental de demandas instintivas.

Existen dos grupos básicos de instintos: Eros (los instintos de vida) y Tanatos (los instintos de muerte). Freud designó “líbido” a la energía del Eros. Schilder ha bautizado a la energía de Tanatos como “mortido”, aunque en ocasiones se la denomina “destrudo”.

El “id” funciona de acuerdo con el “principio del placer” , que exige la reducción inmediata de las tensiones instintivas.

El “ego” es la parte o agencia de la mente desarrollada sobre la base de la capa cortical del “id”. Como se adaptó para recibir y excluir estímulos, funciona de acuerdo con el “principio de realidad”. De ahí que su relación con la realidad sea de la mayor importancia.

El “ superego” se deriva de cuatro fuentes principales:

  • El “ego ideal” formado en la imaginación para compensar las deficiencias del “ego real”.
  • La “introproyección” imágenes fantaceadas de objetos perdidos
  • El “nemesismo” agresividad volcada contra el sujeto
  • El “sadomasoquismo” agresividad dirigida hacia fuera y hacia uno mismo, que involucra estímulos placenteros y dolorosos al mismo tiempo.

El “superego” es la agencia ético – moral de la mente.

Los conceptos de “id”, “ego”, y “superego” constituyen la topografía mental freudiana. La teoría de los instintos constituye la dinámica mental. Los conceptos de “mecanismos de la mente” los distribuidores de la energía mental, constituyen la economía mental.

Las bases del psicoanálisis freudiano son:

  • La sexualidad infantil
  • La represión
  • El conflicto
  • El subconsciente
  • La transferencia

La técnica psicoanalítica freudiana es un proceso investigador para la comprensión y explicación del subconsciente. Interpreta los “procesos primarios” de la mente, es decir, los procesos mentales existentes antes de la aparición del “ego” estructurado y del desarrollo de la verbalización. Aunque ciertamente no ignora los aspectos filogenéticos de la mente, se ocupa primordialmente de los ontogénicos.

En su obra Psicología analítica, Jung define la psique como la totalidad de todos los procesos psicológicos, tanto conscientes y el subconsciente se oponen en cuanto a sus propiedades, pero resultan mutuamente complementarios. El subconsciente es más antiguo que el consciente, siendo el primero el funcionamiento básico sobre el cual se construye el segundo. El subconsciente tiene dos aspectos: el personal y el colectivo. El subconsciente personal consiste en las represiones personales; el colectivo en los impulsos primitivos contenidos atávicos imbuidos de una fuerza elemental.

Dentro de la psique existen cuatro funciones: pensamiento, sentimiento, intuición, sensación. Son complementarias o compensatorias.

La extroversión y la introversión son las actitudes psicológicas generales que determinan cómo reaccionará una persona ante una situaciones distintas.

La psicología analítica o compleja de Jung comprende filogénesis de la mente en términos de fenómenos colectivos arquetípicos dentro de un marco no causal y finalista. Trata a la ontogénesis de la mente como un tema de importacia secundaria, pues Jung no aceptó las bases del psicoanálisis freudiano.

En su Schicksalpychology (la psicología del sino o destino), Szondi postula, además del subconsciente freudiano y del subconsciente colectivo de Jung, el “subconsciente familiar” compuesto por la tendencias psicológicas de nuestros antecesores, que heredamos. Este contenido se transmite de una generación a otra por medio de genes recesivos latentes, y Szondi inventó su conocido test experimental de diagnóstico precisamente para investigar el carácter y la personalidad en términos de actividad e influencia genética.

Se han bosquejado estos breves apuntes acerca de las psicologías profundas freudianas, de Jung, y de Szondi, porque se cree que si la grafología ignorase los descubrimientos de la psicología profunda estaría alejándose de una de las fuentes más ricas de conocimientos acerca de las motivaciones y la conducta humana. Y actualmente quedan todavía demasiados grafólogos que no pasan de simples “dilettantes” en el campo de la grafología profunda.






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Neuroplasticidad y Redes Hebbianas
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Autor: RODRÍGUEZ NAZAR, IMELDA CAROLINA
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