GRAFOLOFIA INFANTIL
NEUROFISIOLOGÍA DE LA ESCRITURA
Intentando avanzar sobre la base neurofisiológica de la
escritura surge la siguiente inquietud: ¿Cuál es el
substrato morfológico donde se asienta la Grafología
Científica?
Su respuesta no es tan sencilla. La naturaleza misma de la
escritura hace difícil su estudio anatómico, se trata de
una serie de acciones complejas.
Por el momento no se ha podido relacionar la escritura, ni las
patologías de la misma, con un área determinada del
cerebro. Se cree que la escritura es el resultado de la
conexión de varias áreas del cerebro, sobre todo de
cortezas asociativas. Tampoco se sabe con certeza la relación
de la escritura con las áreas del lenguaje. Algunos autores
creen que esta relación es muy estrecha, y otros creen que los
centros que controlan la escritura serían totalmente
independientes de aquellos que controlan el
lenguaje.
Piensan que la escritura es en realidad el producto de la
conexión de varias áreas del cerebro con la
neocorteza.
El Cerebro.
Es el órgano más grande del encéfalo (conjunto de
órganos neurales alojados en la cavidad craneal). Esta formado
por dos hemisferios derecho e izquierdo separados por la cisura
longitudinal. Ambos hemisferios están conectados entre sí
por cuerpos comisurales llamados, comisura anterior y posterior y
el mayor de todos el cuerpo calloso.
En su superficie cada hemisferio presenta un conjunto de
pliegues que forman una serie de depresiones irregulares, son los
surcos o cisuras. Desde hace muchos años se ha dividido
topográficamente al cerebro en lóbulos los cuales guardan
cierta relación con la función que cada uno de ellos
tiene. Así delante de la cisura vertical oblicua llamada
cisura central se encuentra el lóbulo frontal y detrás de
él el lóbulo parietal.
Por debajo de la cisura lateral se encuentra el lóbulo
temporal, mientras que en el polo posterior se halla el lóbulo
occipital. En lo profundo de la cisura lateral se encuentra el
lóbulo insular. El cerebro contiene billones de células,
entre neuronas y células de sostén (células gliales)
y sus interconexiones son abundantes. Gracias a los circuitos
formados por las neuronas, es capaz de procesar información
sensorial procedente del mundo exterior y del propio cuerpo.
Sabemos que cerebro desempeña funciones sensoriales,
motoras, de integración y procesos específicos como la
memoria, el lenguaje, la escritura y la respuesta
emocional.
Embrionariamente la corteza cerebral formada por la sustancia
gris del cerebro es un derivado de la vesícula embrionaria
llamada Telencéfalo. Durante el curso del desarrollo
embrionario la mismas se pliega originando los surcos y
circunvoluciones característicos, que en realidad sirven para
alojar mayor cantidad de corteza que si estuviera dispuesta en
forma plana sin surcos.
Desde el punto de vista externo, cada hemisferio tiene una cara
lateral o exterior, una medial que linda con el otro hemisferio y
una inferior o basal que apoya sobre la base del
cráneo.
La cara lateral presenta dos cisuras, la lateral y la central
(antiguamente llamadas de Silvio y de Rolando respectivamente
–llevaban el nombre de sus descriptores-). Por delante de la
central se encuentra el lóbulo frontal, por detrás el
lóbulo parietal, por debajo de la cisura lateral se encuentra
el lóbulo temporal y detrás de los lóbulos parietal
y temporal se halla el lóbulo occipital.
En el lóbulo frontal se encuentra el centro de la palabra
articulada y su lesión produce una apraxia motriz o anartria
en la cual el sujeto afectado no puede expresarse verbalmente aun
cuando conserva la capacidad para efectuar los movimientos
necesarios para hacerlo. En el lóbulo frontal, la
circunvolución situada delante de la cisura central llamada
circunvolución precentral es la que tanto en la cara
lateral como en la medial del hemisferio contiene las denominadas
áreas motoras.
Esto significa que las neuronas que constituyen el punto de
partida de la vía motora o piramidal se alojan en la
circunvolución precentral. Dicha circunvolución tiene una
localización somatotopica, donde en el sector lateral se
encuentran los centros correspondientes a la cara en la parte
inferior, luego le sigue el miembro superior y finalmente el
tórax o abdomen. En la cara medial se encuentran los centros
correspondientes a miembros inferiores. Esta representación se
hizo hace muchos años mediante el dibujo de una figura humana
sobre dicha circunvolución, y se denominó homúnculo
de Penfield.
El lóbulo parietal tiene una circunvolución situada
inmediatamente por detrás de la cisura central denominada
circunvolución postcentral y que corresponde al
área sensitiva, siendo entonces un correlativo de la
circunvolución precentral que es motora. Del mismo modo tiene
también un homúnculo sensitivo que representa la
sensibilidad de las diversas partes del cuerpo.
El lóbulo Temporal tiene tres circunvoluciones
transversales de las cuales en la cara dorsal de la primera o
superior se hallan los centros auditivos (circunvoluciones
transversas de Heschl). Al extremo anterior de éste
lóbulo se le llama CTBLP o corteza temporal baso latero polar.
El lóbulo occipital en su cara medial o interna presenta la
corteza visual y paravisual, es decir los centros donde la imagen
percibida por los ojos tiene representación
consciente.
El funcionamiento del cerebro se basa en una intrincada red de
centros neuronales interconectados entre sí. Centros
neuronales es una acepción que significa conjuntos de neuronas
con una función común y específica que se conectan
con otras.
Las neuronas poseen prolongaciones de su cuerpo llamadas
dendritas que son múltiples y una que se llama axón que
es única. Las dendritas son prolongaciones que reciben
información hacia el cuerpo de la neurona. En cambio el
axón es el único medio por el cual una neurona envía
información a otras.
La conexión entre una neurona y otra se hace mediante una
dendrita de una y el axón de otra, a ésta unión se
le llama sinapsis. Una sinapsis en realidad es el extremo terminal
de una dendrita y el de un axón y el espacio que los separa,
ya que allí se produce el intercambio de neurotransmisores que
el axón expulsa a fines de estimular la dendrita.
Si bien ambos hemisferios son similares, el izquierdo es el
llamado dominante ya que allí residen las funciones de
comunicación, esto es el habla y la escritura. Una persona que
usa para escribir la mano derecha, tiene las funciones de escritura
en el lóbulo izquierdo, ya que las fibras nerviosas que salen
del hemisferio izquierdo se cruzan hacia el lado contrario para
llegar as la mano derecha.
Igualmente ocurre con las fibras del lado derecho por lo que
para una persona zurda, el hemisferio dominante será el
derecho. El hemisferio derecho está especializado en la
percepción de los sonidos no relacionados con el lenguaje como
la música, en la percepción táctil y en la
localización espacial de los objetos.
- FACTORES QUE INTERVIENEN E INFLUYEN A LA
ESCRITURA.
Psicólogos y pedagogos se preocupan por comprender las
dificultades con las que se encuentra el niño cuando
efectúa este aprendizaje y determinar los factores
particulares que intervienen. Entre ellos tenemos a:
- El esquema Corporal.
- La Lateralidad.
- La orientación y estructuración espacial.
- La organización y estructuración temporal.
- La madurez perceptiva.
A continuación se describirán cada una de
ellas.
El Esquema Corporal.
El recién nacido se agita por sus reflejos, por
automatismo, pero son movimientos incoordinados por cuanto que no
tienen un fin. Tiene que llegar a una diferenciación de lo que
lo rodea y a una organización de su propio cuerpo.
Los autores no coinciden con respecto a la concepción del
esquema corporal y muchas veces se usa sin precisarse el
significado que desea darle.
Pero para Hacaen – Ajuriaguerra, la somatognosia es algo
más que el esquema corporal. Es una representación
más o menos consciente de nuestro cuerpo moviéndose o
inmóvil, de su posición en el espacio, de la postura
respectiva de sus deficientes segmentos, del revestimiento
cutáneo (los límites) por el cual el cuerpo está en
contacto con el mundo exterior. Es un proceso psicofisiológico
que a partir de unos datos sensoriales, nos permite, dentro de una
síntesis haciéndose y constantemente renovada, el
conocimiento y orientación de nuestro cuerpo en el espacio
para permitirnos actuar con eficacia.
En resumen lo que parece claro es que la imagen que está en
nosotros tiene unos aspectos geográficos y espaciales. Es un
esquema postural. Es un esquema tónico. Es un esquema del
cuerpo en funcionamiento, fruto de la continua información
sensitiva. Es un cuerpo vivido con una historia.
Así, pues, la imagen del cuerpo se empieza a elaborar desde
el nacimiento. El baño es un punto de partida, pues mientras
que la madre le lava le va dando consciencia de sus límites.
Toda experiencia motriz le va dando al niño imagen de
sí mismo. A los cuatro meses, ante un espejo (elemento que
ayuda a organizar dicho esquema) mira el bulto pero a los cinco
meses sonríe ante él y, sin reconocerse, se
desinteresa de su imagen. A partir de los siete meses empezará
a interesarse por su propia imagen y se formará una imagen
figurativa de sí mismo. A los A los seis meses cuando se
siente, va a elaborar la noción de sentado y de apoyo (del
brazo) para no caerse. La etapa del gateo es una función
que por primera vez le aporta la coordinación de todo el
cuerpo como una unidad. La exploración manual va progresando y
a los doce meses aproximadamente se toca la barriga y los genitales
y se mete los dedos en la nariz. Cuando comienza a salirle los
dientes, como es algo que él no integra a su cuerpo, necesita
morderse y esto es otra experiencia sensitiva nueva a
integrar en su esquema corporal. La marcha le va a proporcionar
nuevas experiencias. Todo ello hace que a los dos o tres años
se forme el esquema de base a partir del cual se desarrollan todas
las gnosis. La noción de la imagen del cuerpo va evolucionando
y esta evolución se refleja en los dibujos, el niño
dibuja lo que ha integrado y por orden de integración.
La imagen corporal constituye una noción adquirida que
resulta de la observación de las distintas partes del cuerpo y
de la representación de la relación que existe entre
ellas y con los objetos externos. Por lo tanto si el niño no
tiene una imagen completa de su cuerpo y de sus movimientos
que es el punto de origen para todos los movimientos e
interpretaciones de las relaciones exteriores, la realización
de estos movimientos y la percepción de estas relaciones se
elaboran defectuosamente.
De la adecuada imagen corporal depende también el sentido
de la lateralidad y de la direccionalidad. Por lo tanto, se
debe procurar, mediante la práctica de ejercicios, la
conciencia de su cuerpo en el espacio y de las operaciones que
puede efectuar con él.
Los objetos que nos rodean resultan referidos a nuestro propio
cuerpo y los orientamos en el espacio respecto a él. Captamos
impresiones táctiles, de temperatura y de dolor que proceden
de la superficie del cuerpo y como resultado nos formamos en la
mente una imagen que representa la forma en que se nos ofrece el
cuerpo. Se dan impresiones visuales y sensaciones que
proceden de las vísceras todas las cuales se funden y,
mediante ellas, constituimos el esquema o imagen corporal.
La Lateralidad.
Se entiende por lateralidad el predominio, en los individuos, de
un hemisferio cerebral sobre el otro: el izquierdo en los diestros
y el derecho en los zurdos.
Las causas que determinan la dominancia lateral se atribuyen a
varios hechos: desde la posición fetal a la mayor
maduración de un hemisferio cerebral.
En el espacio no hay direcciones objetivas, las direcciones que
atribuimos al espacio exterior resultan de la proyección
de la sensación por las que se perciben las actividades del
organismo. De estas direcciones la primera en desarrollarse parece
ser la direccionalidad derecha – izquierda. El
organismo está constituido, anatómica y
neurológicamente, para ser un detector de la derecha e
izquierda. Anatómicamente nuestro cuerpo posee una
simetría bilateral: tenemos dos ojos, dos orejas, dos brazos,
dos piernas, etc. Neurológicamente las vías nerviosas que
enervan cada uno de los lados del cuerpo, permanecen
primordialmente separadas si bien hay un entrecruzamiento.
La lateralidad tiene que ser aprendida. Por medio de la
experimentación de los movimientos de las dos mitades del
cuerpo, es como podemos llegar a diferenciar el lado derecho y el
izquierdo.
Orientación y Estructuración Espacial
La noción de espacio se crea lentamente y parece que se
forma en las impresiones que confirman el esquema corporal: el
niño que se cae y se golpea o el que tropieza con un objeto,
tiene una noción clara de la existencia del espacio, aunque no
comprenda las direcciones. El espacio se va conformando desde el
momento del nacimiento y se amplia cuando el niño comienza a
sentarse y a caminar.
Dentro de la noción de espacio tenemos que distinguir
entre localización y estructuración del espacio. La base
de ambas es la imagen del cuerpo que es la que utiliza como punto
de origen de todas las referencias sobre las que se
establecen las relaciones espaciales. Sólo mediante una
imagen corporal estable y segura puede el niño desarrollar
estos conceptos.
Nuestra capacidad para localizar simultáneamente esta
variedad de objetos en él, reconociendo a la vez las
relaciones que guardan entre ellos, y con respecto a nosotros
mismos, es lo que llamamos estructuración del espacio : para
poseer un conocimiento suficiente de la estructura del
espacio en su totalidad hemos de retener en el sistema nervioso
central los resultados de una localización dada y agregar al
mismo tiempo las localizaciones adicionales de otros objetos
existentes en nuestro medio espacial.
La localización y Estructuración
Temporal.
Esta noción va unida a la anterior, ya que las nociones de
tiempo y espacio se adquieren casi simultáneamente pues, como
ha sido señalado por varios autores, el tiempo y el espacio no
son sino diferentes dimensiones de la misma realidad.
Las nociones de velocidad, duración y continuidad son los
elementos básicos en la captación de esta
noción.
Madurez Perceptiva.
La mente infantil no ve el mundo al modo de los adultos: el
recién nacido ve vagas masas de contorno indistinto, carente
de forma reconocible y sin posición definida en el espacio que
solo difieren unas de otras por su extensión, luminosidad y
quizás color. El aprendizaje perceptivo comienza en los
primeros días de la vida y poco a poco el niño va
apreciando ciertos detalles como pertenecientes a las formas,
y se van destacando señales se diferenciar más hasta que
se haya distinguido gran numero de elementos singulares,
característicos del objeto, capaces de caracterizar una forma
singular. La construcción de una forma integrada
constituye una tarea de aprendizaje. Muchos niños experimentan
dificultades en los primeros estados de la diferenciación de
elementos en la masa globulares de la percepción inicial. Se
pierden en los detalles y no los reúnen en una forma
integrada.
- Niveles del proceso de construcción espontánea de
la escritura.
La apropiación por parte de la lengua escrita se va
haciendo paso a paso. Las etapas por la cuales el aprendiz va
pasando han sido estudiadas y definidas por los investigadores
teniendo en cuenta lo que ocurre en cada una de ellas. Se ha puesto
especial atención a los conocimientos que el niño pone de
manifiesto en los diferentes niveles.
Los rasgos esenciales que caracterizan los diferentes niveles
del proceso espontáneos de la escritura en niños
aprendices. Para ello se tomarán los aportes de la
profesora Gigliola Caneschi de Devant y de un texto de la misma
autora titulado “El proceso espontáneo de la lengua
escrita”
Primer Nivel o Pre silábico:
Este nivel es el más importante de todos ya que aquí
comienza el proceso de construcción de la lengua escrita el
cual debe ser vigilado y muy estimulado, bien sea por los padres
como por los maestros, ya que en este nivel es que comienza a
despertarse la curiosidad de agarrar un lápiz y rallar bien
sea hojas, paredes, libros, etc., el cual puede ser truncado por
cualquier agente porque a esta edad los niños son muy
sensibles e inseguros.
Ahora bien las características relevantes de este nivel son
las siguientes:
- El niño principalmente realiza dibujos, llamados garabatos
los cuales repite constantemente para simboliza diferentes
significantes
- El niño no diferencia el dibujo y la escritura sino que la
relaciona
- Aún cuando llega a separar el dibujo y de la escritura, el
dibujo persiste como parte de ella, porque para él es la misma
cosa.
- Dentro del dibujo coloca, por lo general, el nombre del mismo o
lo que quiere representa con el dibujo.
Segundo Nivel o Pre silábico:
Continúa la escritura no convencional, pero la escritura
está completamente separada del dibujo, aunque sigue
escribiendo el nombre del objeto dibujado. A su vez no hay una
diferenciación, es decir, utiliza una misma grafía o
significante para varios significados.
Tercer Nivel o Silábico:
Descubre la necesidad de poner diferentes significantes para dar
diferentes significados. Pueden combinar letras con números si
el repertorio es reducido y la combinación de varias
letras si el repertorio es variado.
- El niño mantiene su escritura no convencional de garabatos
aunque un poco más definidos y variados.
- Mantiene el uso de signos creados por él, que combina
libremente con algunas letras de nuestro sistema de escritura que
por lo general son letras que le han sido enseñadas en la
escuela, por los padres o que ha visto varias veces y le halla
llamado la atención.
- Combina las letras o garabatos de acuerdo al tamaño del
objeto, cosa o persona.
- En este nivel los niños lee lo escrito de forma
corrida
- No establecen las divisiones correspondientes a las
sílabas cuando señalan lo que leen.
Cuarto Nivel o Silábico –
Alfabético:
Se fortalece el desarrollo del leguaje oral con la emisión
y señalamiento de letras o vocales.
- El niño distingue que las palabras tienen
partes.
- Sigue con su escritura no convencional, utilizando letras de
nuestro sistema de escritura de una manera libre.
- No anticipa cuántas letras necesita para escribí las
diferentes partes que él ha descubierto que tienen las
palabras, por lo cual cuando lee produce alargamiento u omisiones
al señalar lo escrito.
- Aunque poco a poco va disminuyendo el alargamiento y omisiones,
porque se establece una correspondencia exacta de lo que escribe y
lee, así como entre lo que lee y señala.
Quinto Nivel o Silábico –
Alfabético:
Consolida que cada sílaba de la emisión oral
corresponde a una letra en la escritura; luego empieza a utiliza
las letras cuyos valores sonoros corresponden efectivamente al de
las sílabas representadas (vocal o consonante).
- Diferencia claramente que las palabras tienen sílabas y
que para poder leerlas tiene que escribirlas, por esta razón
hace correspondencia exacta entre lo que escribe y señala al
leer.
- En su escritura se aproxima un poco más a las expresiones
convencionales de nuestra lengua escrita, sin haberse ajustado
totalmente a ella.
- Usa una letra para representar cada sílaba. La letra que
usa para escribir puede estar incluida o no dentro de la forma
convencional de escribir tal sílaba.
Sexto nivel o Alfabético:
En este nivel el niño está muy cerca de completar el
proceso de adquisición de la escritura tal como corresponde a
nuestro sistema alfabético.
Al escribir palabras bisílabas representa una de las
sílabas como el nivel anterior (con una sola letra) y la otra
de forma convencional, de acuerdo a nuestro sistema de
escritura.
Séptimo Nivel o Alfabético:
El niño escribe de manera bastante convencional, aunque no
ha resuelto algunos aspectos propios de nuestro sistema de
escritura, tal como ocurre en las separaciones entre palabras o la
ortografía de algunas palabras como por ejemplo las letras H ,
RR, S, C, LL , Y y Z.
- ¿ POR QUÉ LA ESCRITURA REFLEJA NUESTRO ESTADO
EMOCIONAL Y DE LA PERSONALIDAD?
Ni siquiera la palabra escrita es capaz de proporcionar tantos
datos sobre una persona como la escritura, la cual rivaliza en
importancia y exactitud con el comportamiento y los hechos.
A lo largo de la historia de la humanidad ha existido siempre un
empeño en conocer lo que ocurre dentro de la mente de las
personas, labor que inicialmente desempeñaron los
filósofos, chamanes y consejeros de las tribus. Después
irrumpieron los escritores con sus historias tan descriptivas sobre
las razones del comportamiento humano y, más recientemente,
los psicólogos, psiquiatras, sociólogos y
psicoanalístas. Sin embargo, y después de tantos siglos
de estudio, la escritura es la gran desconocida de las
neurociencias, no consiguiendo ganar más prestigio que
el resto de las técnicas anteriormente mencionadas.
La naturaleza misma de la escritura hace difícil su estudio
fisioanatómico, aunque pese a esto no se quiere limitar a
aceptar su dificultad sin más.
Hasta hoy, no se ha podido relacionar la escritura ni las
patologías de la misma, con ninguna área determinada del
cerebro, aunque se cree que la escritura es el resultado de la
conexión de varias áreas del cerebro, sobre todo de
cortezas asociativas. Tampoco se sabe con certeza la
relación de la escritura con las áreas del
lenguaje, pero algunos estudiosos creen que esta relación es
muy estrecha, y otros, por el contrario, creen que los centros que
controlan la escritura serían totalmente independientes de
aquellos que controlan el lenguaje. Se cree que la escritura es, en
realidad, el producto de la conexión de varias áreas del
cerebro con la neocorteza.
Según esta teoría, estas son algunas cortezas que
pueden intervenir a la hora de desempeñar la función de
escribir:
Corteza de asociación.
Las áreas de corteza de asociación cercana a las
principales áreas sensoriales y con relación
estrecha desde el punto de vista funcional con la visión,
audición, gusto, etc., es decir, con la sensación en
general.
La información que llega a las áreas sensoriales y se
analiza en la corteza de asociación de asociación
adyacente, se correlaciona en esta región para captar y
evaluar el ambiente inmediato. La corteza de asociación de los
tres lóbulos “sensoriales” tiene abundantes
conexiones con la corteza del lóbulo del lóbulo frontal
por medio de tractos en la sustancia blanca (formada por fibras
nerviosas dispuestas en sentido longitudinal, que ocupa la
periferia de la médula espinal y lleva datos sensoriales al
cerebro, participan en reflejos espinales y transmiten impulsos
motores del cerebro a la médula espinal). Los patrones de
conducta complejos y susceptibles a la adaptación se
desarrollan con base en la experiencia, a ella se le añade el
matiz emocional y todo ello puede llegar a la expresión
manifiesta a través del sistema motor.
La parte anterior del lóbulo temporal y el área para
la memoria visual, en la cara inferolateral del mismo lóbulo
parece tener propiedades especiales relacionadas con el pensamiento
y la memoria. El estímulo eléctrico de estas áreas
en el sujeto consciente puede provocar recuerdo de objetos vistos,
música oída u otras experiencias en el pasado reciente o
distante.
El total de la corteza de asociación en los lóbulos
parietal , occipital y temporal es responsable (junto con la
corteza de asociación en el lóbulo frontal) de muchas de
las extraordinarias cualidades del cerebro humano. Los engramas o
huellas de la memoria se van acumulando a través de los
años, probablemente como un fenómeno de cambio
macrocelular en las neuronas de toda la corteza cerebral; ellos
forman las bases del aprendizaje a nivel intelectual. Los
complicados circuitos neuronales de la corteza hacen posible la
unión de los inicios de memoria en forma de ideas y
pensamiento abstracto y conceptual.
Corteza Frontal.
La neocorteza del lóbulo frontal desempeña un papel
especial en las actividades motoras, en los atributos de juicio,
previsión, y para determinar el humor, estado de ánimo o
“tono sentimental”.
- Áreas Motoras: El área motora primaria se ha
identificado por la producción de respuestas motoras evocadas
usando estímulos eléctricos de umbral bajo. El área
se localiza en el giro precentral, incluyendo la pared anterior del
surco central y la parte anterior del lobulillo paracentral en la
cara medial del hemisferio. En esta área hay una porción
grande para los músculos de la mano, esto es consistente con
la importancia de la destreza manual en el hombre.
- Área Premotora: que coincide con el área 6 de
Brodmann, está situada por delante del área motora
primaria en las caras superolateral y medial del hemisferio. El
área premotora participa en la función motora por su
contribución directa a las vías piramidal y otras
vías motoras descendientes y por su influencia en la corteza
motora primaria. Con respecto a esta última, el área 6
(incluyendo el área motora suplementaria) elabora programas
para las rutinas motoras necesarias en la acción voluntaria
hábil, asimismo, cuando se establece un programa nuevo y
cuando se modifica un programa aprendido previamente. En general,
el área motora primaria es la corteza en que se origina
la ejecución de los movimientos; en encontrarse el área
premotora programa las actividades motoras hábiles y así
dirige la acción del área motora primaria en la
ejecución de los movimientos. El campo ocular del lóbulo
frontal está en la parte del área 8 en la cara
superolateral del hemisferio y se extiende poco a los
límites del área; controla los movimientos
conjugados voluntarios de los ojos y la estimulación
eléctrica, del campo ocular del frontal produce
desviación de los ojos hacia el lado opuesto.
- Corteza Prefrontal: la gran extensión
de la corteza en el lóbulo frontal, desde la cual no se
producen respuestas motoras por estimulación, forma parte de
la denominada corteza de asociación. La parte del cerebro
donde se ubica comprende el polo frontal y se llama corteza
prefrontal, corresponde a las áreas 9,10,11 y 12 del mapa
citoarquitectónico de Brodmann. El área prefrontal
sólo está bien desarrollada en los primates,
especialmente en el hombre. La corteza prefrontal tiene
amplísimas conexiones, extendidas a través de tractos en
la sustancia blanca, con la corteza de los lóbulos parietal,
temporal y occipital, teniendo así acceso a las experiencias
previas. La corteza prefrontal aparece como juez de la conducta y
ejerce control mediante facultades mentales superiores, tales como
el juicio y la previsión.
- Áreas del Lenguaje: El uso del lenguaje es una
adquisición peculiar del ser humano, que requiere mecanismos
neurales especiales en las áreas de asociación de la
corteza cerebral. Dos áreas corticales se han especializado en
las funciones del lenguaje, estas son el área sensorial del
lenguaje que consiste de la corteza auditiva de asociación
(área de Wernicke) y de las partes adyacentes del lóbulo
parietal, principalmente los giros supramarginal y angular. La otra
es el área motora del habla (área de Broca) ocupa
porciones opercular y triangular del giro frontal inferior,
correspondiente a las áreas 44 y 45 de Brodmann. La integridad
del área motora suplementaria en la cara medial del
hemisferio es necesaria para el habla normal, con pocas excepciones
las áreas del lenguaje están situadas en el hemisferio
izquierdo y éste es por regla el hemisferio dominante con
respecto al lenguaje. Las áreas sensorial y motora del
lenguaje están en comunicación entre ellas a través
del fascículo longitudinal superior en la sustancia
blanca.
10. EL CARÁCTER, LA PERSONALIDAD Y LOS TESTS.
Se ha definido la personalidad como la apariencia que
ofrece un ser humano a la otra gente. Según esta
definición, la personalidad no puede ser el individuo en
sí. No es ni tan siquiera parte de él y es por tanto
completamente distinta del carácter, que forma parte integral
del propio individuo.
Los psicoanalistas han propuestos los términos
“ego”, “súper – ego” e
“id”, mientras que los psicólogos han ofrecido
distintos enfoques al estudio del temperamento y la personalidad.
Pero igual que todos los métodos más o menos
ortodoxos de actuación psicológica, éstos se
están convirtiendo en métodos puramente aproximativos y
se transforman en complicadas combinaciones de teorías
abstractas y falacias prácticas.
Los test se han inventado para descubrir qué tipo de
trabajo escolar cabe esperar que realicen los niños a
determinadas edades y qué tipo de educación y
entrenamiento deberían recibir cuando sean mayores. Los
psicologos comenzaron a sustituir los acientíficos
exámenes empleados generalmente en épocas anteriores y el
juicio intuitivo de padres y maestros por los llamados test
científicos acerca de las capacidades mentales de los
niños. De hecho, la interpretación exacta de los
resultados de los llamados test de inteligencia ha planteado
numerosas dificultades. Además, mientras tanto se ha
descubierto que estos test tienen el gran defecto de no poder
determinar el carácter, las cualidades de iniciativa,
perseverancia, decisión, honradez, etc., que parecen ser
más importantes para la vida y el trabajo que la simple
inteligencia. Tampoco pueden determinar la cualidad, no menos
importante, de saber aprehender ideas. Enfrentados a este problema,
los psicólogos comenzaron a inventar métodos para medir
la personalidad y el temperamento. Han elaborado (y siguen
elaborando) numerosos cuestionarios. En la mayoría de los
casos, estos cuestionarios que están destinados a averiguar lo
que ha hecho una persona o sus ideas o sentimientos con respecto a
distintos problemas, pero es totalmente seguro que no pueden
suministrar clave alguna acerca del carácter, la
personalidad o el temperamento del individuo sometido al test. No
obstante, a pesar de esto y otros inconvenientes, los cuestionarios
han sido y siguen siendo ampliamente utilizados.
Si admitimos la definición de que la personalidad del
individuo es la apariencia que éste ofrece, o desea ofrecer, a
otras personas, los cuestionarios podrían resultar útiles
para averiguar qué es lo que el individuo pretende aparentar o
simular. Los indios lo denominan “Maya”. Maya significa
“simulación”, según ellos constituye la
esencia de todos los procesos. Cuanto mayor sea la simulación,
más profundos, complejos y aparentemente reales serán los
procesos.
La personalidad no es algo que se pueda comprender estudiando y
observando el comportamiento o conducta de una persona, ni tampoco
descubriendo los diversos rasgos innatos del carácter. Los
sociólogos han añadido un nuevo punto. Resaltan la
influencia de la cultura en el moldeamiento del comportamiento o
conducta del individuo. Se trata ciertamente de una objeción
razonable, pero no resuelve realmente el problema de la
personalidad, se limita a poner de relieve el hecho de que las
influencias culturales pueden ser mucho más importantes que
cualquier característica innata.
No cabe duda de que, en el estudio de la mente humana, no es
posible eludir los problemas de patrón y de forma. Cuando
Goethe acuñó el término
“morfología”, lo que le interesaba eran las formas
de las flores y de las calaveras. Y aún hoy en día
el término tiene connotaciones físicas. Pero el concepto
de morfología puede aplicarse, en cierta medida, a los
fenómenos de la conducta. Se podría definir la
morfología como la ciencia de la forma. Cualquier
diccionario nos dirá que la forma es la figura o
conformación de una cosa como algo opuesto a su sustancia.
Cabe afirmar que la conducta tiene forma. La forma que asume una
conducta o comportamiento puede ser investigada
científicamente.
Un enfoque morfológico lleva, por tanto, a la
descripción y medición de determinadas formas, al estudio
sistemático de las relaciones y correlaciones
topográficas de dichas formas y de sus avances y de
retrocesos ontogénicos, así como de las
características comparativas entre distintos individuos y
distintas especies.
Fue John Hunter quien afirmó: “ la estructura es
únicamente la expresión física de una
función”. En sentido monista ( pero no místico ), y
a pesar de carecer de tangibilidad física, se ha considerado
la mente como una “estructura” viva, en desarrollo.
Algunos morfólogos opinan de que se trata de un sistema de
acción complejo y de carácter organizativo, que se
manifiesta en formas características de conducta: en patrones
de postura, locomoción, aprehensión, manipulación,
percepción, comunicación y respuesta social. Pero todo
esto resulta algo confuso. Hay sin embargo una cosa que se puede
estar totalmente seguro: de que la mente humana no es tan sencilla
como la gente supone (incluyendo a los psicólogos). Throndike
lo expresó de manera sumamente concisa cuando
señaló: “Todo existe en cierta cantidad, y si
existe en cierta cantidad, puede ser medido”.
- LA GRAFOLOGÍA Y LA PSICOLOGÍA PROFUNDA
Un estudio de la grafología no puede ignorar los conceptos,
técnicas y descubrimientos de la psicología profunda.
Actualmente existen numerosas escuelas de psicología profunda,
pero se centrará la atención en las de Freud (el padre de
la psicología profunda), Jung, y Szondi.
Freud da por sentado que la vida mental es la función de un
aparato al que atribuye las características de ocupar un
lugar en el espacio y de estar compuesto de distintas partes. El
órgano corporal de la psique es el cerebro y el sistema
nervioso.
La parte o agencia más antigua de la mente es el
“id”, que consiste en la reserva innata de instintos,
que no son sino la presentación mental de demandas
instintivas.
Existen dos grupos básicos de instintos: Eros (los
instintos de vida) y Tanatos (los instintos de muerte). Freud
designó “líbido” a la energía del Eros.
Schilder ha bautizado a la energía de Tanatos como
“mortido”, aunque en ocasiones se la denomina
“destrudo”.
El “id” funciona de acuerdo con el “principio
del placer” , que exige la reducción inmediata de
las tensiones instintivas.
El “ego” es la parte o agencia de la mente
desarrollada sobre la base de la capa cortical del
“id”. Como se adaptó para recibir y excluir
estímulos, funciona de acuerdo con el “principio de
realidad”. De ahí que su relación con la realidad
sea de la mayor importancia.
El “ superego” se deriva de cuatro fuentes
principales:
- El “ego ideal” formado en la imaginación para
compensar las deficiencias del “ego real”.
- La “introproyección” imágenes fantaceadas
de objetos perdidos
- El “nemesismo” agresividad volcada contra el
sujeto
- El “sadomasoquismo” agresividad dirigida hacia
fuera y hacia uno mismo, que involucra estímulos placenteros y
dolorosos al mismo tiempo.
El “superego” es la agencia ético – moral
de la mente.
Los conceptos de “id”, “ego”, y
“superego” constituyen la topografía mental
freudiana. La teoría de los instintos constituye la
dinámica mental. Los conceptos de “mecanismos de la
mente” los distribuidores de la energía mental,
constituyen la economía mental.
Las bases del psicoanálisis freudiano son:
- La sexualidad infantil
- La represión
- El conflicto
- El subconsciente
- La transferencia
La técnica psicoanalítica freudiana es un proceso
investigador para la comprensión y explicación del
subconsciente. Interpreta los “procesos primarios” de
la mente, es decir, los procesos mentales existentes antes de la
aparición del “ego” estructurado y del
desarrollo de la verbalización. Aunque ciertamente no ignora
los aspectos filogenéticos de la mente, se ocupa
primordialmente de los ontogénicos.
En su obra Psicología analítica, Jung define la psique
como la totalidad de todos los procesos psicológicos, tanto
conscientes y el subconsciente se oponen en cuanto a sus
propiedades, pero resultan mutuamente complementarios. El
subconsciente es más antiguo que el consciente, siendo el
primero el funcionamiento básico sobre el cual se construye el
segundo. El subconsciente tiene dos aspectos: el personal y el
colectivo. El subconsciente personal consiste en las represiones
personales; el colectivo en los impulsos primitivos contenidos
atávicos imbuidos de una fuerza elemental.
Dentro de la psique existen cuatro funciones: pensamiento,
sentimiento, intuición, sensación. Son complementarias o
compensatorias.
La extroversión y la introversión son las actitudes
psicológicas generales que determinan cómo
reaccionará una persona ante una situaciones distintas.
La psicología analítica o compleja de Jung
comprende filogénesis de la mente en términos de
fenómenos colectivos arquetípicos dentro de un marco no
causal y finalista. Trata a la ontogénesis de la mente como un
tema de importacia secundaria, pues Jung no aceptó las bases
del psicoanálisis freudiano.
En su Schicksalpychology (la psicología del sino o
destino), Szondi postula, además del subconsciente freudiano y
del subconsciente colectivo de Jung, el “subconsciente
familiar” compuesto por la tendencias psicológicas de
nuestros antecesores, que heredamos. Este contenido se transmite de
una generación a otra por medio de genes recesivos latentes, y
Szondi inventó su conocido test experimental de
diagnóstico precisamente para investigar el carácter y la
personalidad en términos de actividad e influencia
genética.
Se han bosquejado estos breves apuntes acerca de las
psicologías profundas freudianas, de Jung, y de Szondi, porque
se cree que si la grafología ignorase los descubrimientos de
la psicología profunda estaría alejándose de una de
las fuentes más ricas de conocimientos acerca de las
motivaciones y la conducta humana. Y actualmente quedan
todavía demasiados grafólogos que no pasan de simples
“dilettantes” en el campo de la grafología
profunda.