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Historia de la Grafología

por RODRÍGUEZ NAZAR, IMELDA CAROLINA

GRAFOLOGIA: HISTORIA DE LA ESCRITURA Y DE LA GRAFOLOGIA

Existen numerosas referencias y citas antiguas que indican la inquietud por la interpretación del carácter de las personas, y ya Aristóteles y Demetrio anticiparon que la escritura revelaba el carácter. El sistema de la Grafología actual fue creado por el abate francés Juan Hipólito Michón (1806 – 1881), quien escribió el primer tratado de grafología que da nombre de ciencia.

En realidad, el interés por la escritura es muy lejano en el tiempo y han existido culturas muy desarrolladas, como la del antiguo Egipto, en donde era considerada como algo sagrado y en China se le tributaba un culto especial. No fue fácil conseguir representar los sonidos emitidos por la voz humana en algo material y por eso su evolución tuvo tres etapas: la pictográfica, la ideográfica y la fonética, sin que podamos atribuir el invento a ningún país en concreto.

Posiblemente cada raza o grupo de personas tuvieron su propio sistema, lo que explicaría la gran cantidad de idiomas y dialectos que existen en la actualidad. Los que más perfeccionaron el sistema fueron los egipcios, con sus populares jeroglíficos o pictogramas, a los que añadieron poco a poco elementos fonéticos y pietográficos.

Después vinieron los fenicios, que adaptaron el sistema egipcio y sus signos alfabéticos, modificándolos para dar paso con el transcurso de los años a las escrituras hebreas – samaritanas, arameas, griegas, etruscas y latinas. Simultáneamente, y sin que parezca existir una conexión entre ambas, se desarrollaba la escritura china, basada en ideogramas y que poco a poco se convirtieron en signos convencionales que representaban escenas y comportamientos. Este sistema, que aún perdura en gran medida, fue adoptado por los japoneses.

La escritura cuneiforme se elaboró en los territorios del Éufrates y el Tigris, de Persia, Armenia y parte de Egipto, aportando la peculiaridad de caracteres con forma de cuña o clavo. Esa escritura era ideográfica, con caracteres silábicos, y poco a poco se esquematizó y se hizo casi definitiva.

En América, sus habitantes también desarrollaron formas de escritura que plasmaban en rocas, maderas o papel. Los Jeroglíficos aztecas son una prueba de ello, aunque no consiguió evolucionar después de la conquista de sus territorios, algo que se consiguió con la de los mayas cuando paso de jeroglífica a alfabética.

Ambas formas de escritura, la pictórica y la ideográfica, permanecieron en sus países de origen y casi has desaparecido en la actualidad, dando paso a una forma generalizada de escritura fonética y alfabética que consiguió ser casi universal por la facilidad de aprenderla. Esencialmente, la escritura tal y como la conocemos ahora en Occidente, es de origen fenicio, cambiando poco apoco a las ramas griegas, latina, cartaginesa, hebrea, aramea, árabe, etíope e hindú.

  • GRAFOLOGÍA: LA CIENCIA DEL ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Existen dos tipos de ciencia, la Naturwissenschaft, o ciencias naturales, y la Geisteswissenschaft, o ciencias mentales / morales / espirituales. Esta diferenciación lleva mucho más tiempo reconocida en los países de habla alemana, pero fuera de la órbita cultural alemana se la ignora o se la niega.

Las ciencias naturales se ocupan de los fenómenos repetitivos de la naturaleza. En un estudio de ese tipo, se somete a un número finito de variables a un análisis cuantificable. En física, por ejemplo, se puede predecir con absoluta certeza las reacciones del agua al enfriamiento entre la temperatura normal y cuatro grados centígrados, y, a la inversa, entre cuatro centígrados y cero, siempre que las condiciones de presión se mantengan constantes. En psicología y caracterioligía resultan imposibles unas predicciones con un grado de exactitud de entre el 87/ 88 % y el 95 %. Y un grafólogo altamente experimentado puede alcanzar un porcentaje de exactitud todavía superior.

Pero la mente no es naturaleza, y, por tanto, el estudio de la mente no puede abordarse con la metodología propia de las ciencias naturales. De hecho, la palabra alemana Geist no puede traducirse adecuadamente a otros idiomas: significa “mente”, “ espíritu”, “ cultura”, “ civilización”, etc., todo a la vez. La historia es el ejemplo óptimo de ciencia mental/ moral / espiritual. A diferencia de la física, que se ocupa del estudio de los fenómenos repetitivos de la naturaleza (estudio de las partes); la historia se dedica al estudio del fenómeno de una vez por todas del Geist (estudio del todo). Por ejemplo, la firma de la Carta Magna fue un fenómeno de una vez por todas del Geist. Otro ejemplo puede ser el de la configuración única de las huellas dactilares (ciencia de la quirología), contra la configuración única de la firma de alguien al firmar un cheque a una hora exacta de un día exacto, etc. Lo que se quiere decir, es que la grafología es una Geisteswissenschft, y que, como tal, no puede estudiarse correctamente dentro de los términos de referencia de las ciencias naturales.

Las ciencias naturales son un estudio de las partes, mientras que el estudio del Geist los es del todo. Aquí debe resaltarse que un “todo” es un agregado; es decir, la simple suma de partes. De aquí se deduce cualquier investigación experimental o estadística del Geist es algo así como un pecado original intelectual, pues revela una incomprensión básica del tema abordado. Y cualquier se practicante de psicología que insista en aplicar sólo las técnicas de las ciencia naturales deberá limitarse por definición a los fenómenos periféricos de la Neurofisiología y de la anatomía.

El don para el estudio de la “mente”, el “espíritu”, el “alma”, etc., se basa esencialmente en la capacidad para ver el significado, estructura y configuración del mundo de los fenómenos; es decir, en la habilidad para aprehender las cosas simbólicamente. Así pues, antes de emprender el estudio de las partes, se debe contar con el todo. Tal como indicó Klages, se puede descomponer el todo en sus distintas partes, pero componer el todo con las partes resulta imposible a menos que se haya extraído ya del todo la idea que debe guiar el proceso de composición.

Al llegar aquí, conviene aclarar otro punto. No se quiere crear una oposición a los esfuerzos de los excelentes experimentadores psicológicos y grafológicos que dedican horas al estudio de detalles físicos tales como la presión muscular, la viscosidad o espesor de la tinta, la superficie del papel, etc., Estos estudios efectúan aportaciones sumamente valiosas a un enfoque a la psicología de la forma de escribir propio de las ciencias naturales, pero constituye una falacia dar por sentado que puedan llegar a resolver nunca los problemas de la grafología, pues son precisamente sus métodos los que impiden hacerlo.

El acto de escribir constituye una expresión simbólica del Geist, de un todo. Y o bien las leyes relativas a dicha expresión son válidas o no lo son. En el segundo caso, tanto la teoría como la práctica de la grafología son una majadería. Y si son válidas, ninguna investigación fragmentaria y parcial podrá reafirmar o contradecir significativamente el estudio de la escritura como gesto expresivo de un todo. Por ejemplo, cuando el instrumento de escritura se desplaza hacia la zona superior del papel, lo hace impulsado por la actividad muscular de los extensores. Cuando el instrumento se desplaza hacia la zona inferior del papel, lo hace impulsado por los flexores. Pero una preferencia de la zona superior simboliza una conducta idealista y no sometida a los instintos, mientras que una preferencia por la zona inferior simboliza una conducta materialista y sometida a los instintos (no idealista). Estamos por supuesto de acuerdo en que no podría haber zona superior o inferior en la escritura sin la coordinación de las actividades musculares flexoras o extensoras, impulsadas ellas mismas por actividades neuroendocrinas. Pero tales actividades neurofisiológicas y musculares simplemente son las expresiones somáticas y naturales de la “psique”, que es Geist. Negarlo sería como representar a Hamlet sin el príncipe de Dinamarca. Tampoco cabe explicarlo mediante la teoría del paralelismo psicofísico, pues no se trata de un caso de paralelismo de fenómenos independientes.

Lo que refleja la actividad particular de una mente individual es siempre la proporción de tensión entre dos factores opuestos. Lo que hay que observar e interpretar es la diminuta oscilación entre derecha e izquierda , arriba y abajo, entre tensión y relajamiento y todas las demás polaridades ; pues en nuestra escritura se reflejan fielmente todas nuestras tendencias y direcciones contradictorias emprendidas en la vida. En cualquier momento, lugar o circunstancias somos buenos y malos, egoístas y altruistas, egocéntricos o interesados por los demás, optimistas o pesimistas, decididos o irresolutos, confiados o asustados, seguros o atemorizados. Y no somos nunca el mismo, variamos de día en día, de hora en hora, algunas veces de minuto a minuto, pues nos encontramos en todo momento, por así decirlo, “dando bandazos por la vida”, con pensamientos y emociones fluctuantes, ligados a las convenciones, anhelantes de libertad, esperanzados y desesperados, de forma que nuestra escritura está sometida a continuos cambios.

Pero todas nuestras experiencias vitales no alteran la estructura fundamental de nuestro carácter y temperamento, aunque pueden impulsarnos en una nueva dirección y estimular un desarrollo o evolución determinados dentro de nuestras posibilidades innatas. De este modo, los cambios repentinos en nuestra escritura no transforman su estructura fundamental. Se producen cambios, y debido a ello nuestra forma de escribir es variable. Aunque el grafólogo experto es capaz de pasar revista a las diferentes etapas del desarrollo infantil y de la adolescencia, de seguir los avances de un paciente sometido a la psicoterapia, o de observar los efectos de una nueva profesión o de un matrimonio desgraciado, hay que reconocer que nuestra escritura no registra siempre de forma inmediata todos los cambios en nuestras actitudes hacia la vida. Esto puede deberse al hecho de que determinados cambios se producen lentamente, de que seguimos aferrándonos a los movimientos habituales e intentamos ocultarconsciente o inconscientemente – el cambio de nuestro punto de vista o actitud. En la forma de escribir influyen numerosos factores, y no cabe tomar en consideración todos ellos en cualquier muestra aislada de escritura.

Pero las objeciones habituales carecen de valor. No importa, por ejemplo, si una persona disfraza su forma de escribir – consciente o inconscientemente -. Se ha descubierto experimentalmente qué características resulta fácil modificar y cuáles no. Los esfuerzos arbitrarios por transformar una escritura puede engañar a un lego, pero no lo conseguirá con un experto que conoce todos los extraños trucos relativos al disfrazamiento consciente e inconsciente de la forma de escribir.

Todos nosotros diferimos en nuestra capacidad de expresar nuestros pensamientos y sentimientos. La constitución física, el temperamento o toda la estructura endocrina así como, por supuesto, nuestra educación, determinan nuestras modalidades de expresión. De acuerdo con todo ello, algunas formas de escribir resultan mucho más significativas que otras. Pero por extraño que parezca, y como puede observarse en las reacciones de su vida cotidiana, la riqueza o pobreza expresiva de un individuo no está siempre de acuerdo con su patrón real de conducta. Las expresiones del rostro y los gestos pueden controlarse y entrenarse fácilmente, pero la forma de escribir revela irremisiblemente todas las combinaciones y contradicciones de nuestras actividades mentales. Debe señalarse, no obstante, que no existe ni un solo rasgo del carácter que se revele a través de una característica aislada de la escritura. Por el contrario, una evaluación rígida de determinados signos puede conducir a falacias. Esto revela el peligro y la inutilidad de consultar textos grafológicos basados en signos fijos. No podemos juzgar una característica aislada y aplicarla de forma general a una personalidad considerada globalmente. No cabe resolver sobre una baso tan simple las contradicciones internas del organismo humano y la polaridad de una unidad tan sumamente compleja como la de mente – cuerpo. En la unicidad del individuo sólo se integrará la combinación e interconexión de todas las características de una determinada forma de escribir. Y como es unicidad está condicionada por innumerables factores, se deduce que todas estas fuerzas y tendencias contrapuestas no pueden encontrarse expresadas en una o dos características o rasgos aislados. Por ejemplo, entre estas fuerzas y tendencias contrapuestas se encuentran la disposición y comportamiento de cromosomas y de los genes, las leyes de Mendel, la determinación por el sexo, el funcionamiento endocrino, la constitución y funcionamiento de los sistemas simpáticos y parasimpático, todo ello unido a factores tales como el clima, la cultura, las tradiciones, las relaciones sociales y la educación. Por todas estas razones, el análisis grafológico es una disciplina o materia basada también en la intuición; es decir, en una comprensión inmediata por parte del grafólogo de la escritura como totalidad.

Mucha gente formula objeciones al empleo de la intuición, pero es la intuición la que nos permite ir más allá de la apariencia de la vida y experimentar de este modo su esencia. Por medio de la razón mantenemos nuestra cordura y proseguimos nuestras actividades cotidianas, pensando matemáticamente en términos de tiempo: pasado, presente y el futuro. Pero no existe sólo el pasado, el presente y el futuro, nos encontramos también en un continuum de espacio – tiempo. Negarlo equivaldría a intentar comprender una película deteniendo el proyector y estudiando el filme imagen por imagen. El significado de una película va ligado a su movimiento. De igual modo, el Geist sólo puede comprenderse como algo global mediante el acto intuitivo que da lugar a una intuición.

Cabe decir, a modo de resumen, que la grafología es la ciencia que se ocupa del análisis e interpretación de la escritura. Desde el punto de vist neurológico, ésta es una manifestación del funcionamiento del cerebro, y cabe resaltar aquí que la mano – la extremidad prensil normalmente empleada para escribir – cuenta con una proporción mayor de representación cortical en el cerebro que cualquier otra parte o sistema del cuerpo. Desde el punto de vista caracteriológico, constituye una manifestación del funcionamiento psíquico. Se trata de una ciencia, pues cuenta con un conjunto de conocimientos organizados derivados de descubrimiento comprobados efectuados en su campo; pero lo es también en el sentido de que los descubrimientos comprobados constituyen la base para el análisis de la escritura. Debido al elemento subjetivo inherente a toda la interpretación, la grafología no es una ciencia exacta en el sentido en que puede serlo la física, pero debe recordarse que la ciencia no se limita a las áreas del conocimiento que se pueden interpretar solo mediante métodos puramente objetivos que implican una medición exacta. Además, para lograr un todo vivo hay que sintetizar los descubrimientos o hallazgos de carácter analítico, y esta tarea creativa equivalente necesariamente a un arte. No obstante, el análisis y la síntesis no son dos procesos mentales separados ni en términos de funcionamiento ni en términos de secuencia temporal, sino más bien los dos polos o aspectos de toda conceptualización . De todo lo expuesto se deducirá que el grafólogo experto debería contar con conocimientos de psicología general, así como con conocimientos especializados de psicología profunda y caracteriología. Debería disponer además de una amplia formación cultural que abarcarse las ciencias naturales, las ciencias sociales y las humanidades.

Las bases de la grafología pueden reducirse a trazos y curvas que se expresan sobre el plano vertical u horizontal, ciertamente, hay que observar también las sutiles diferencias de presión. Cada trazo y cada curva, según el plano en que se encuentra, constituye una expresión del “ De mí – a – ti”. Okakura señalo que “ cada trazo de escritura expresa toda una vida. Esta es la teoría de Paracelso del “macrocosmo – microcosmo” superficialidad aplicada a la interpretación de la escritura. Con un simple vistazo a una muestra de escritura, el grafólogo experto se hace una idea inmediata de toda ella. Ha superado ya la etapa de la lectura consciente de la escritura y se dedica únicamente a la interpretación que se deriva del análisis y síntesis inconscientes y de número incontable de polaridades psíquicas. Pero todo el mundo posee cierta intuición, y según el estudiante de grafología vaya adquiriendo experiencia comparando y contrastando muestras de escritura a la luz de la teoría grafológica, irán desarrollándose sus poderes o capacidades intuitivas.

  • INTRODUCCIÓN A LA GRAFOLOGÍA

La grafología permite a través de su técnica conocer a profundidad la personalidad de un sujeto por medio del estudio psicológico de los grafismos normales y patológicos de la escritura manuscrita y cursiva de la persona analizada.

La grafología es aceptada como ciencia en la actualidad debido a sus logros y a la seriedad de sus conceptos.

La relación entre escritura y cerebro y su funcionalidad, la escritura es la fotografía de los movimientos cerebrales y al escribir se fija en el papel un gesto interior. La ciencia grafológica investiga la escritura teniendo en cuenta que ésta es la suma de gestos gráficos emanados del cerebro. Existe una dinámica y estrecha relación entre el cerebro y los gestos. Cuando se realizan los movimientos voluntarios e involuntarios en el momento de la escritura, todos los músculos ejecutan la orden que a través del sistema nervioso imparte el cerebro. La escritura resultante revela las tendencias conscientes e inconscientes que hay en la psiquis de esa persona. La Ciencia Grafológica toma a la escritura como un todo, y de este modo interpreta pasando al consciente el significado inconsciente de los grafismos de quien escribe, revelando así las características elementales del psiquismo del ser humano.

La palabra “grafología” proviene del griego grafo, trazo y logos, ciencia,

Los aspectos técnicos que se deben de tomar en cuenta para conservar el rigor científico. Para realizar una correcta evaluación de la persona analizada, ésta debe escribir una carta manuscrita personal que lleve su firma, en letra cursiva minúscula y preferentemente en lápiz o con bolígrafo en su defecto. Se debe realizar en una hoja de papel blanco, tamaño carta y sin renglones. El texto debe ser espontaneo.

Para la Ciencia Grafológica, el grafoanálisis es una disciplina basada en la interpretación de factores escriturales, tales como inclinación, dirección, forma, dimensión, velocidad, presión, continuidad y orden; dentro de este último se hallan la disposición, la distribución y la proporción.

En grafología cualquier tipo de accidente gráfico como: invasión de zonas (márgenes), temblores, borrones, tachaduras o enmiendas, fracturas de letras, puntos fuera de lugar, retoques de letras, mayúsculas sobre alzadas, achiques o agrandamiento de letras, palabras o letras inconclusas, etc., son elementos que revelan la clave para definir el conflicto íntimo de ese acto fallido en la escritura.

  • ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA GRAFOLOGÍA

Como ciencia, la grafología cuenta con una historia de algo menos de cien años. Pero la idea de una conexión entre la escritura y el carácter / personalidad ha existido desde tiempo antiguos. Así, Cayo Suetonio Tranquilo, escribiendo en el año 120 después de Cristo (De vita caesarum), señala: “No pone un guión y continúa en la línea siguiente, aunque esto signifique tener que apretujar las letras, sino que se limita a estrecharlas y a curvar el final de la línea de abajo”. Y en el siglo IV antes de Cristo se encontraba ya altamente desarrollada la modalidad China de escritura denominada de “ hierba”. Kuo Jo-hsu (1060 – 1110 antes de Cristo) concedió toda su importancia a la escritura cuando señaló: “la escritura muestra indefectiblemente si procede de una mente noble o de una persona vulgar”. Y fue Okakura quien señaló: “ Cada trazo de escritura expresa toda una vida”.

En la Europa de la Alta Edad Media, la escritura la platicaban profesionalmente los monjes. En los siglos XII y XIII su uso se generalizó más entre las personas educadas, debido fundamentalmente a la influencia de la cultura islámica. Y por influencia del Renacimiento su uso se popularizó todavía más. Las investigaciones de los académicos renacentistas demostraron también en Aristóteles se mostró interesado por la escritura y la personalidad; y esto había ocurrido más de trescientos años de Cristo.

Acercándonos más a la época actual, el primer libro sobre grafología aparecían en Bolonia a comienzos del siglo XVII, y su título era Ideografía. A continuación, en 1622, vino el minucioso tratado de Camilo Baldi, que relacionaba la escritura con la personalidad. Baldi era doctor y catedrático de la universidad de Bolonia, y su obra llevaba un título adecuadamente largo y pomposo: “ Tratatto come da una lettera massiva si cognosca la natura e qualita dello scrittore”. En este tratado señalaba: “ Es evidente que cada persona escribe de un modo propio y peculiar, y que en sus cartas privadas todo el mundo emplea formas tan características que no pueden ser imitadas por ningún otro individuo”. Y sus conclusiones eran las siguientes: “ Mediante una examen atento, cabe reconocer estos y otros rasgos similares en cualquier escritura. No obstante, hay que observar cuidadosamente si las características de la escritura se repiten y, además, si son en algún sentido artificiales, así como si se deben a diversas razones engañosas derivadas de los materiales utilizados para escribir”. Jacoby ha alabado esta obra como el primer paso hacia una ciencia grafológica en Europa y, de hecho, un intento admirablemente inteligente y lúcidos. A partir de esa fecha han aparecido numerosas obras sobre grafología en diferentes idiomas.

Leibniz, el gran filósofo y matemático alemán, señaló: “en la medida en que no se limite a imitar la del maestro, la forma de escribir expresa algo del temperamento natural”.

J. Ch. Grohmann, catedrático de teología y filosofía en la universidad de Wittenberg, escribió:

“disfrazar la escritura propia resulta tan difícil como disfrazar la fisonomía. Y al igual que la fisonomía permanece en lo esencial inalterable, y en respuesta a la emoción interior sólo se activan los músculos móviles, el carácter de la escritura permanece básicamente inalterable a pesar de cualquier disfraz, aun en el caso de enmascararse mediante rasgos falsos y engañosos. He encontrado en todo momento que la capacidad de disimular la propia escritura está al mismo nivel que disfrazar el carácter y la apariencia” (tratado titulado “Examen de la posibilidad de deducir el carácter a partir de la escritura 1792).

Fue Michón, el abate francés, quien acuñó e introdujo en 1871, el término grafología. Se centró en estudios de las letras por separado, basándose únicamente en observaciones empíricas, y careciendo por tanto de una confirmación de sus hallazgos a través de la interpretación psicológica. Crépieux – Jamin, su discípulo sucesor, perfeccionó las detalladas observaciones de Michón, alejándose al mismo tiempo de “la escuela de los signos fijos” y pasando al estudio de los aspectos globales de la escritura.

Pero fueron Preyer (psicólogo infantil), Meyer (psiquiatra) y Klages (filósofo) quienes dieron nuevo impulso a la grafología mediante sus experimentos y estudios psicológicos. Han contribuido más que nadie a situar a la grafología entre una base sólida que le permite aspirar a status de ciencia. Preyer era catedrático de filosofía en la universidad de Jena, y demostró que un escrito realizado con la mano izquierda o derecha, con un pie, o incluso con la boca de una misma persona, poseía una similitud de formas. Meyer fue un psiquiatra que puso de relieves tres importantes factores en el trazo escrito: la extensión, la velocidad y la presión. Contribuyó al desarrollo de una nueva ciencia de la caracteriología, pues descubrió que los problemas de expresión constituyen aspectos del carácter. Pero fue Klages quien desarrolló una nueva ciencia de la expresión que postulaba leyes y principios por los que se regían la grafología, el movimiento expresivo y la caracteriología. Pensaba también que la ley básica de la expresión consiste en que cada movimiento físico de carácter expresivo pone de relieve las tensiones e impulsos de la personalidad. Resaltó la importancia de evaluar intuitivamente el ritmo de un texto escrito y llegar de ese modo al “nivel morfológico”. Kraepelin fue psiquiatra, autor de la denominada “ escala de Kraepelin “, que intenta medir la velocidad y presión de la escritura en los manuscritos, tanto de las personas mentalmente equilibradas como las mentalmente desequilibradas.

Se han efectuado intentos de separar la grafología de cualquier orientación filosófica concreta de la caracteriología y se basaba firmemente en los descubrimientos y enseñanzas de una u otra de las escuelas de psicología profunda: el psicoanálisis de Freud, la psicología analítica de Jung, la psicología individual de Adler, la “schicksal” psicología de Szond, etc., Schlag y Pulver (grafólogo Suizo) realizaron tales tentativas dentro del marco del sistema de Jung. Fue Pulver, en concreto , quien redujo todas las teorías y enseñanzas de la grafología a la fórmula siguiente: “la escritura es el camino que conduce desde el Yo al Tu; el puente por el que pasa la comunicación desde el ego al medio”. Un grafólogo de orientación freudiana podría expresarlo de forma parecida, afirmando: “la escritura es el simbolismo que expresa las relaciones subyacentes ego – objeto”. En la teoría freudiana todo el mundo y todas las cosas (llamado medio) son los objetos (energía psicosexual). Cabe señalar, de pasada, que Pulver ha estudiado el simbolismo de los espacios en la escritura.

Tres grafólogos Checos, Fanta, Menzel y Schönfeld, lanzaron en 1939 una publicación grafológica. Anteriormente existieron ya otras publicaciones grafológicas: Klages había fundado y dirigido la Zentral Blatt Fuer Graphologie ; pero, dado su interés, fue muy lamentable que esta publicación checa tuviese muy poca vida.

En Hungría se creo, ya en 1920, un Instituto Grafológico. Entre los grafólogos húngaros han destacado Roman, Balazs, y Hajnal. La grafología se ha visto oficialmente reconocida en Hungría debido a que tanto psicólogos de la universidad como los médicos complementan sus descubrimientos, investigaciones y técnicas mediante descubrimientos, investigaciones y técnicas grafológicas. Y la grafología aplicada ha encontrado salidas en la investigación educativa húngara. Roman inventó un grafodino para medir los fenómenos grafológicos, mientras que Balazs y Hajnal estudiaron la materia desde el punto de vista del psicoanálisis.

En Estados Unidos, la grafología ha recibido atención por parte de June Downey, de la universidad de Iowa, así como Allport y Vernon, de la Clínica psicológica de Harvard. En sus investigaciones, Downey empleó el método de equiparación, comparando los juicios basados en la escritura con los descubrimientos basados en la gesticulación, forma de andar, porte, etc. Allport y Vernon, por el contrario, recurrieron más a las estadísticas y al enfoque experimental. Cabe mencionar aquí que Saudek, un grafólogo checo, quien intento abordar los problemas grafológicos en términos aceptables para los psicólogos experimentales. Trabajó en colaboración con Allport y Vernon. Una importante conclusión de los psicólogos experimentales y de los grafólogos que colaboraron con ellos fue la confirmación experimental de que, como tal, un rasgo aislado carece de significado fijo. Zubin y Lewinson son los autores de un enfoque más clínico, que recurre a escalas, y que se ha visto continuado por el trabajo de Rose Wolfson. Wolff investigaron la grafología experimental contemporánea uy Sonnemann la grafología clínica, asimismo contemporánea.

Suiza ha contado con Pulver, cuyo nombre y obra ya se ha mencionado. También con Heider, quien publicó en 1941 su Exacte Graphologie, que consistía en la argumentación que, aun sin ser conscientemente intencionada, esta presión de la mano se debe a energías psíquicas bipolares y tiene bastante que ver con lo que él denomina el peso de una escritura. Se sintió sumamente impresionado por el descubrimiento de que todo ser humano, segrega tanto hormonas masculinas como femeninas, predominando en cada caso unas u otras. Puso estas energías en correlación con el tamaño y amplitud de la escritura y con la presión de la mano que provoca el desplazamiento involuntario del papel. Como el tamaño y expansión de las letras y palabras escritas depende de la forma en que se desplace el papel durante el acto de escribir, Heider dio por sentado que la presión de la mano y del dedo meñique se debe a energías psíquicas. Las energías masculinas producen una escritura grande y espaciada, las femeninas una escritura pequeña y angosta. El sexo real de la persona no importa. Basó sus teorías en el concepto de que la escritura es el resultado de la disposición de multitud de diminutas partículas de tinta (en el caso de la pluma) o de algún tipo de grafito (en el de un lápiz).

En Inglaterra, la grafología ha tenido todavía poco impacto y ha avanzado aún menos. Esto se debe al conservadurismo de la mentalidad británica; merece la pena recordar que, para alcanzar el grado de reconocimiento y aceptación de que goza actualmente en Inglaterra, el psicoanálisis freudiano necesita casi setenta años. Pero existen en la actualidad esperanzadores signos de que, al igual que con el psicoanálisis, se da la hora del cambio de clima favorable a una mayor aceptación y desarrollo de la grafología. Saudek (grafólogo checo) vivió durante algún tiempo importantes aportaciones (aceptables para Allport y Vernon) sobre la mecánica de la escritura, siendo la editorial Brooks la responsable de la popularización de sus investigaciones entre los lectores de habla inglesa. Jacoby vivió también durante algún tiempo en Gran Bretaña, siendo dicho país donde escribió su decisivo y fundamental texto llamado Analysis of Handwriting. Se trataba de un brillante grafólogo, cuya prematura muerte significó una enorme pérdida para la ciencia.

APLICACIÓN Y UTILIDAD DE LA GRAFOLOGÍA Y DE LA GRAFOLOGÍA INFANTIL.

La Ciencia Grafológica ha ganado un amplio espacio dentro de la ciencia, y en los últimos años a podido sumarse como ciencia auxiliar en varios ámbitos.

En la Selección de personal las empresas requieren a menudo de un veraz informe emitido por algún grafólogo. Es habitual que para cubrir una vacante en alguna empresa, ésta requiere a los postulantes enviar un currículum y una carta manuscrita (que a veces piden que se realice in situ para evitar que la escriba un tercero) para determinar a través de un grafoanálisis si la persona es apta o no para ocupar el puesto ofrecido.

En educación, tanto para los padres como para los maestros, les brinda la ayuda necesaria para poder investigar en todo lo referente al medio ambiente del niño, su carácter, la disciplina, sus problemas y conflictos. La aplicación de la Grafología y su efectividad sirve tanto para niños, como para adolescentes y adultos. También se la utiliza para la orientación vocacional y profesional.

En la Justicia, los jueces y magistrados para tener una definición mental de los acusados recurren a la Grafología. Del mismo modo los banqueros y reconocidas tarjetas de crédito utilizan los servicios que brinda un certero e indiscutible peritaje ante documentos y firmas dudosas.

En lo referente a la medicina es un auxiliar para detectar muchas enfermedades y para conocer mejor la psicología íntima del paciente.

Asimismo es un eficaz medio de autoconocimiento. A partir de las actitudes negativas que pueden aparecer en el informe de un grafoanálisis de una persona, es ahí donde se puede comenzar a trabajar internamente y transmutar en positivas esas actitudes, con el conocimiento consciente de todo lo que se posee para hacer un gran crecimiento.

Ahora bien en cuanto a la Grafología Infantil o paidografología, como ya se ha mencionado el objeto de la misma es el estudio específico de la escritura del infante. Mediante ella puede conocerse el estado psicosomático y gráfico de un niño. Si se cuenta con escritos o grafías anteriores se puede conocer cuál es la base de la personalidad del niño. Analizar este material permite conocer su desarrollo mental y emocional ya que muchas veces la madurez y la edad cronológica no coinciden.

Las producciones gráficas de la primera infancia son el mejor elemento para conocer cuestiones básicas de su psiquismo, como sus deseos o defensas. Cuando se analiza el material gráfico de un niño se puede obtener información en dos niveles; el de la salud y el de la enfermedad. De este modo se analiza la información negativa generadora de conflictos, como trastornos internos del niño y la positiva, como la creatividad o el grado de inteligencia.


Así en sus primeras grafías que van desde los 18 meses hasta los 3 años podemos extraer importante información para posteriores conductas o capacidades del niño. En esta etapa existen tres formas básicas, las curvas, las rectas y los ángulos.


En los dibujos donde predominan las formas curvas estamos ante niños con buen ajuste al medio, sensibles y emotivos. En los movimientos rectos se plasma como es la mente la que dirige y restringe las emociones. El ángulo, que es una combinación de dos rectas, acentúa lo anterior con lo que podemos hablar de rigidez e incluso dificultad de adaptación.







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Autor: RODRÍGUEZ NAZAR, IMELDA CAROLINA
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