DISLEXIA EVOLUTIVA:
José Luis Cózar Mata. Psicopedaogía.
Universidad de Granada.
DEFINICIÓN:
El término “ dislexia” se aplica a
aquellos niños que manifiestan dificultades en el aprendizaje
al acceso al léxico, reconocimiento de las palabras o
decodificación.
Es el nombre con el que se denomina actualmente al
síndrome que anteriormente recibía múltiples
nomenclaturas como ceguera verbal congénita, ceguera verbal
congénita familiar, amnesia visual verbal, analfabetismo
parcial, bradilexia, alexia congénita, dislexia
constitucional, psicolexia, tifolexia congénita,
simboloambliopía congénita, retardo primario de la
lectura, dislexia específica de la lectura y estrefosimbolia.
El término dislexia fue introducido por el profesor
Berlín, oftalmólogo de la Universidad de Sttutgart en
Alemania, para describir a un grupo de pacientes que mostraban una
gran dificultad para la lectura como consecuencia de un daño
neurológico ( dislexia adquirida). También Broadbent una
década antes había descrito un trastorno similar, que
denominó ceguera para las palabras. Fueron los médicos
Morgan y Bastian a fines del siglo pasado los primeros en informar
de dos casos de ceguera de palabras en niños, ( dislexia de
desarrollo). Ambos consideraban que esta discapacidad para la
lectura era debida a un déficit en el desarrollo de la
circunvolución angular izquierda, y ya señalaron la
similitud entre sus casos y los casos de la dislexia por daño
encefálico ( dislexia adquirida) descritos por Himselwood en
la misma época.
Entre 1925 y 1940 Samuel T. Orton estudió a unos 3000
niños con problemas de lectura escritura, y lenguaje,
sorprendiéndose de los errores lateroespaciales cometidos en
la escritura y de la alta frecuencia de dominancia mixta de ojo y
pie y mano. Entonces acuñó el término
estrefosimbolia, e indicó que el origen de este problema era
una lateralización defectuosa del lenguaje. Entre las
décadas de los los años cincuenta y sesenta, se
enfatizaron los aspectos conductuales de la lectura, situando el
origen de la dislexia en un retraso madurativo de las funciones
visoperceptivas y motoras como consecuencia de un daño y/o una
disfunción neurológica . en los 60 MC Donald Critchley
acuñó el término dislexia del desarrollo,
defendiendo también la opinión de que representaba un
síndrome neurológico. En esta época, comienza a
delimitarse la dislexia como un trastorno específico de
aprendizaje de la lectoescritura, destacando las primeras
definiciones de carácter inesperado de las dificultades con la
lectura, es decir, experimentan una dificultad que no es explicable
por sus capacidades cognitivas generales ni por otras razones
como una instrucción inadecuada, problemas sensoriales o
problemas emocionales severos. En otras palabras, estas palabras
empleaban conjuntamente criterios de discrepancia y de
exclusión de todas las posibles causas de los problemas de
aprendizaje como se denota de la definición propuesta por la
Federación Mundial de Neurología en 1968:
< La dislexia es un trastorno que se manifiesta como
una dificultad para aprender a leer a través de métodos
convencionales de instrucción, a pesar de que existe un nivel
normal de inteligencia y adecuadas oportunidades socioculturales
> ( Thomson, 1992, p, 23).
A pesar del uso general de las definiciones por
exclusión y discrepancia, existen una serie de limitaciones
asociadas a ellas. Posiblemente la principal sea que nos
proporcionan una definición basada más en lo que no es
que en sus características, dejando al psicopedagogo ante la
frustrante situación de tener que diagnosticar y tratar un
trastorno sin unos síntomas claramente especificados. En un
intento por superar estas limitaciones, surgen las definiciones por
inclusión, que han intentado delimitar las habilidades
específicas y dificultades que caracterizan a los chicos con
dislexia, llamadas variables señal. Estas definiciones por
inclusión han intentado especificar la naturaleza de las
dificultades de procesamiento del lenguaje, incorporando los
resultados de las investigaciones de los últimos años que
han convergido en encontrar que los disléxicos tienen
dificultad en la ejecución de tareas que requieran el
procesamiento fonológico y los resultados de las
investigaciones sobre las manifestaciones evolutivas de la
dislexia, como se observa en una de las definiciones por
inclusión más recientes:
< La dislexia es un trastorno del desarrollo del
lenguaje cuya característica definitoria es una dificultad en
el procesamiento fonológico de la información durante
toda la vida. Esta dificultad implica la codificación,
recuperación y uso de códigos fonológicos en la
memoria y también déficits en la conciencia
fonológica y en la producción del habla. Este trastorno
que es transmitido a menudo genéticamente, está
generalmente presente al nacimiento y persiste durante toda la
vida. Una característica importante de este trastorno son las
deficiencias en el lenguaje oral y escrito>. ( Khami, 1992.
p50).
Otros autores como Padget, Knight y Sawyer han ofrecido
una definición de dislexia que engloba yanto las dificultades
centrales de la dislexia como los otros problemas que a menudo
coocurren en ella:
< Dislexia es un trastorno lingüístico del
aprendizaje, que es biológico en origen y que interfiere ante
todo la adquisición de la alfabetización escrita
( lectura, escritura, deletreo) la dislexia está
caracterizada tanto por la pobre habilidad de decodificación y
deletreo, como por un déficit en la conciencia o
manipulación fonológica. Esas características
principales pueden coocurrir con dificultades del lenguaje hablado
y con déficits en la memoria a corto plazo. Las
características secundarias pueden incluir una pobre
comprensión lectora y una expresión escrita pobre, tanto
como dificultades en organizar la información para el estudio
y el recuerdo>
Sin embargo, es conveniente matizar que estas definiciones solo
hacen referencia a las dificultades del lenguaje, olvidando que
existen evidencias empíricas de que algunos disléxicos
pueden presentar dificultades en los procesos visuales, en la
velocidad de procesamiento de estímulos no alfabéticos y
en el procesamiento no temporal.
En un análisis diacrónico, encontramos en la
literatura especializada, referencias a un amplio espectro de
factores causales de la dislexia, tanto biológicos como
psicológicos, socioculturales y pedagógicos. Sin embargo,
a pesar de que a lo largo de la historia se han realizado
centenares de estudios intentado identificar las causas de las
dificultades específicas de la lectura, los resultados no son
definitivos, posiblemente la ausencia del consenso en su
definición y la complejidad que entraña la lectura y sus
dificultades.
Así, podemos definir la dislexia evolutiva desde diferentes
perspectivas:
PERSPECTIVA BIOLÓGICA:
A comienzos de siglo, dominaba en la Psicología, la
visión ambientalista de las diferencias en habilidades
cognitivas. Pero, hace ya tiempo que los psicólogos optan por
una visión más equilibrada de factores ambientalistas y
biológicos en el desarrollo de las funciones cognitivas,
otorgando a la herencia un papel sustancial en la
configuración de la inteligencia.
FACTORES GENÉTICOS:
Desde hace ya un siglo, se cita en la literatura
especializada una alta incidencia de dislexias entre hermanos,
padres y otros familiares de los niños disléxicos, aunque
muchos de estos estudios carecían de grupos de control.
Algunos estudios se han propuesto medir concretamente la magnitud
del riesgo familiar de dislexia.
Otras investigaciones, se han propuesto esclarecer se esta
familiaridad indica la transmisión genética o no (
heredabilidad), esto es, en qué proporción las
diferencias individuales en lectura pueden adscribirse a los genes.
Concretamente LaBuda y DeFries ( 1988) evaluaron la
importancia de los factores genéticos en el desarrollo de las
dificultades lectoras, realizando un análisis de
regresión múltiple de los datos de 150 pares de gemelos,
de los que al menos uno manifestaba dificultades lectoras. Los
resultados indicaron que aproximadamente el 40 % del déficit
observado en estos sujetos era debido a factores genéticos, el
35% a factores ambientales y el 25% era debido a la varianza
individual o de error. Otros investigadores, posteriormente, han
analizado la heredabilidad de algunas subhabilidades de la lectura
en gemelos, encontrando una heredabilidad significativa para la
competencia fonológica ( lectura de no palabras), pero no para
la habilidad ortográfica.
Por otra parte, diversos estudios de genética
molecular se han dirigido a la identificación diferencial de
marcadores de ADN. Las versiones de un marcador, al igual que las
de un gen se llaman alelos. De forma que, dado que presentamos dos
alelos de cada cromosoma, la investigación con hermanos
gemelos idénticos ( comparten ambos alelos de un marcador) y
no idénticos ( comparten la mitad de los alelos de un
marcador) resulta fundamental para delimitar la localización
de un gen o genes implicado en la dislexia.
También se suele señalar en la literatura que la
dislexia es más frecuente en varones que en mujeres, oscilando
las ratios entre 3, 1-4 varones por niña. También se
reconoce que del 60 al 80 % de los individuos diagnosticados de
dislexia son varones, si bien en recientes estudios no se encuentra
esta representación desproporcionada de varones en las
muestras de disléxicos. El hecho de que se suelan identificar
en población en edad escolar más disléxicos varones
que mujeres podría deberse a varias razones: una mayor
propensión de los profesores a remitir a aulas de apoyo a los
varones que suelen presentar más problemas de comportamiento
disruptivo y agresivo, mientras que las mujeres solo serían
remitidas cuando presentan una capacidad intelectual más baja
y problemas académicos más pronunciados.
FACTORES NEUROLÓGICOS:
Dentro de esta aproximación, se sigue
manteniendo una controversia sobre si las diferencias en
ejecución entre niños con dislexia y lectores normales se
deben a un déficit ( neurológico o cognitivo) o a un
retraso madurativo. Los defensores del retraso
madurativo
REFERENCIAS
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Eds): Educación Cognitiva 1. Huesca: Mira.
Rueda, M., Sánchez, E y González, L ( 1990). El
análisis de la palabra como instrumento de rehabilitación
de la dislexia. Infancia y Aprendizaje, 49, 39-52.
Sánchez M, E. Rueda, M y Orrantía, j ( 1989).
Estrategias de intervención para la reeducación de
niños con dificultades de aprendizaje de la lectura.
Comunicación, lenguaje y educación, 3-4,
101-111.
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