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Caracteristicas del Niño Hiperactivo

por José Luis Cózar Mata

EL NIÑO HIPERACTIVO: CARACTERÍSTICAS MÁS DESTACADAS QUE NOS PODEMOS ENCONTRAR EN SU TRATAMIENTO EDUCATIVO Y PERSONAL

Dos son los ejes principales sobre los que incide el déficit de atención en hiperactividad: 1) El déficit de atención, y 2) el de hiperactividad e impulsividad. En el mayor número de los casos se suelen presentar en estos niños de manera conjunta mezclándose las características de algunas de las anteriormente mencionadas. Esto nos lleva a una incoherencia que está fundamentada más que nada en el error de la denominación de < Déficit de Atención por Hiperactividad> incoherencia esta que se debe a que hasta hace relativamente pocos años, se consideraba que sólo existían niños que presentaban los dos síntomas.

Los niños hiperactivos poseen una conducta que está basada más que nada en tres aspectos claves: es desatento, tiene un nivel de actividad muy grande, y por último poseen éstos una falta de autocontrol excesiva.

Así, del primer aspecto podemos señalar que hay toda una serie de características, de esta forma, los alumnos desatentos se caracterizan en sus conductas como:

  • No termina las tareas que empieza.
  • Comete muchos errores.
  • No se centra en los juegos.
  • Muchas veces parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • Tiene dificultades para organizarse.
  • Evita las tareas que requieran esfuerzo.
  • Muy a menudo pierde cosas que necesita.
  • Se distrae con cualquier cosa.
  • Es muy descuidado en las actividades.

Podemos decir al respecto, que las tareas escolares requieren dos tipos de atención: la atención selectiva ( seleccionar un estímulo entre otros) o atención contínua ( mantener la atención ante un mismo estímulo durante un tiempo prolongado). Teniendo en cuenta esto, el proceso que influye en que el niño no complete sus tareas bien podría ser el siguiente: si la tarea es lo suficientemente novedosa, el rendimiento inicial podría ser bueno deteriorándose a medida que la tarea se volviera monótona. Mantener la atención en estas condiciones durante mucho tiempo requiere un esfuerzo grande que esto alumnos no son capaces de mantener o realizar, lo que les lleva a abandonar la tarea.

La atención del niño hiperactivo suele ser muy dispersa y alterarse con cualquier estímulo. Podemos decir, no obstante que el niño hiperactivo no puede establecer de forma correcta un orden de prioridades entre los estímulos que se le presenten.

De esta forma, en el ámbito escolar, la situación que se dará en el mayor de los casos será aquella en la que el profesor observará como al poco de iniciar su atención en la tarea, levanta la vista al frente, se dispersa con lo demás chicos que van y vienen y se pone de charla con el compañero.

Respecto al apartado que concierne a la hiperactividad entendida como excesiva actividad motora que sobrepasa los límites de la normalidad para su edad y su nivel madurativo, y que se manifiesta normalmente por una necesidad de moverse continuamente y a esto va añadido un bajo nivel de autocontrol emocional y corporal.

Algunos de los ejes fundamentales en los que se basaría, o clasificaría de forma general esta hiperactividad serían:

  • Movimientos constantes de pies y manos.
  • Se levanta constantemente.
  • Corretea por todos lados.
  • Le cuesta jugar a actividades tranquilas.
  • Está activado como si tuviera un motor.
  • Habla en exceso.

En muchos casos, sobre todo en niños a partir de los 9 años, la hiperactividad motriz en el aula ya no se manifiesta con carreras, subirse a las mesas o levantarse constantemente del asiento, sino que estas actitudes son sustituidas por excusas constantes para poderse poner en pie como, enseñar una y otra vez la tarea inacabada al profesor, preguntarle una cosa a un compañero, ir a buscar algo a la mochila, o sacar punta al lápiz. Así, podemos decir, que mientras duran los primeros años sobre todo en los tres primeros años de escolaridad los niños aprenden a sujetarse en sus asientos descargándose a través de una infinidad de movimientos más finos como: rascarse la cara, estirarse el labio, cambiar constantemente de mano para apoyar la cabeza, juguetear con la goma y lápiz, estirarse la ropa, rascarse el ojo, sentarse sobre uno u otro pie, o volverse a hablar con el de al lado.

En las niñas, que podemos decir que poseen una hiperactividad motriz que aunque parezca exagerada respecto a su sexo y edad, siempre es más ligera que la de los niños, es más frecuente este movimiento más fino y constante. En muchas ocasiones si hiperactividad motriz pasa desapercibida a la sombra de los chicos varones de apariencia mucho más descontrolados.

¿ Qué podemos hacer ante esto?:

  • Proporcionarles modelos adecuados de conducta tranquila y reposada.
  • Hacerle tomar conciencia de sus dificultades para estar sentado.
  • Ayudarle a evitar las situaciones que le causan descontrol mientras no pueda controlarlas.
  • Exigirle autocontrol en la medida de sus posibilidades reales.
  • Entrenarle en autocontrol utilizando autorregistros o videos que le permitan valorar sus progresos.

Cuando hablamos de la conducta impulsiva, podemos decir, que la impulsividad comportamental, más ligada a la falta de control motriz y emocional que lleva al niño hiperactivo a actuar sin evaluar las consecuencias de sus acciones llevado por un deseo de gratificación inmediata. Existen niños hiperactivos comportamentalmente muy impulsivos mientras que enfrentados a una tarea que les recuerda a las escolares, se muestran más que como niños impulsivos, como desatentos.

Los niños cuyas conductas son impulsivas parecen funcionar con un lema: > DESEO Y ACTUO>.

Cuando hablamos de la impulsividad tenemos tres directrices:

  • Se precipita en responder antes de que se hayan completado las preguntas.
  • Tiene dificultades para guardar turno.
  • Suele interrumpir o se inmiscuye en las actividades de otros.

En cierta forma podemos llegar incluso a decir, que la impulsividad conductual está de este modo muy relacionada con el grado de control a la tolerancia, de otra manera, con el umbral a partir del que un niño es capaz de valorar una experiencia como frustrante.

Otro aspecto importante en el desarrollo del autocontrol emocional de estos niños es la educación en la autonomía, aspecto muy ligado a la impulsividad cognitiva de la siguiente manera: la conducta impulsiva junto con la falta de conciencia del riesgo les hace más propensos a los accidentes.

El niño hiperactivo carece de reflexividad y madurez suficientes para analizar eficazmente una situación real y mucho menos hipotética, por tanto su conducta resulta normalmente inmadura. Aquí debemos tener en cuenta dentro del ámbito educativo, que manteniendo un buen equilibrio entre las necesidades de un mayor control de los padres sobre el hijo hiperactivo en comparación con sus hermanos y la necesidad de educarle en la autonomía, evitando caer en una sobreprotección excesiva que limitará su desarrollo y agravaría su problema.

Cuando nos referimos al niño hiperactivo, resulta muy complejo definirlo, pues principalmente, debido a la exhaustiva relación de conductas que se podrían encuadrar bajo la denominación del término hiperactividad. Safer y Allen la definen como una pauta infantil persistente que se caracteriza por la inquieud y falta de atención excesiva. Con mucha frecuencia se suelen utilizar términos sinónimos, para referirse a ella: hipercinesia, conducta hiperkinética, disfunción cerebral mínima, impulsividad. Las pautas pues, que los caracterizan son: inestabilidad, turbulencia, impulsividad, falta de atención, excitabilidad, rendimiento escolar deficiente.

Los comportamientos fundamentales que destacan en el ámbito educativo según Vallet ( 1980) son:

àMOVIMIENTO CORPORAL EXCESIVO: Retorcerse, moverse, tirarse al suelo, deambular, saltos, tropezar, inclinar el cuerpo estando sentado, correr ...

àIMPULSIVIDAD: Rapidez en la realización de tareas, no evalúa estímulos, no planea resultados, no planea estrategias ...

àATENCIÓN DISPERSA: No atiende instrucciones o atiende durante escasos momentos; no se concentra más de unos escasos momentos; no termina las tareas escolares; abandona inmediatamente la tarea.

àVARIABILIDAD: Inconsistencia en la calidad de sus tareas; conducta impredecible.

àEMOTIVIDAD: Rabietas temperamentales; lloros incontrolados; otros estallidos emocionales.

àCOORDINACIÓN VISOMOTRIZ POBRE: Dificultades en escritura recortado, modelado, copia, etc ( sin equilibrio y con notoria torpeza).

àDIFICULTADES ARITMÉTICAS: Errores en el cálculo ( inexactitud).

àLECTURA DEFICIENTE: Comisión de errores típicos lectoescritura; otros...

àMEMORIA ESCASA: Olvido de instrucciones, temas, datos; dificultades para retener información; memoria inmediata pobre; memoria mediata pobre...

àTENDENCIA AL FRACASO: Abandono de la tarea; remiso en la reiniciación de actividades; pensamientos autodevaluativos...

ALGUNAS TÁCTICAS DE INTERVENCIÓN CON ELLOS:

  • PARA LOS EJERCICIOS DE ATENCIÓN-CONCENTRACIÓN:

Realizar fichas de trabajo atractivas y sugerentes para el alumno en las que la tarea consista en discriminar visualmente estímulos gráficos. El contenido de ese material de trabajo debe ser sustancialmente al propio contenido de la asignaturas escolares de forma que el alumno se sienta motivado a la tarea por su novedad y por su grado de dificultad asequible a sus capacidades.

De igual manera, es muy importante que dichos ejercicios no se conviertan en una mera tarea rutinaria y mecánica sino que deben introducirse verbalizaciones en la realización de actividades atencionales señalando ( expresión oral) la secuencialidad de las operaciones involucradas en los ejercicios realizados con el objeto de poder establecer más sólidamente el entrenamiento en atención-concentración.

Algunos tipos de actividades validos pueden ser:

  • Ejercicios de discriminación visual.
  • Razonamiento verbal.
  • Razonamiento lógico.
  • Completar frases.
  • Sinónimos-antónimos.
  • Ordenación de conceptos.
  • Seguir series.
  • Problemas-acertijos.
  • Localizar las características.
  • Otros.
  • JUEGOS EDUCATIVOS:

Todos aquellos juegos considerados como tranquilos, deben utilizarse como actividad terapéutica para administrárselos a los alumnos hiperactivos. Deben diseñarse aquellas situaciones que propicien, fomenten y estimulen la necesidad y autosatisfacción del propio juego tranquilo ( en el patio, en la clase ordinaria, en horario flexible, en la clase de apoyo...).

Algunos juegos calificados como inductores de tranquilidad son los siguientes:

  • Tres en raya.
  • Juego de la teja.
  • Palabras que empiecen por ...
  • Rompecabezas y puzzles.
  • Seguir laberintos ( en el suelo y en la pizarra).
  • El parchís.
  • Juego de cartas.
  • Audiciones musicales.
  • Ejercicios de respiración.
  • Mirarse en el espejo.
  • Concentrarse ante un determinado estímulo ( mirar durante algunos minutos a un mural, a un objeto).
  • Experimentar sensaciones.
  • Juego de construcciones.
  • Escribir a máquina.
  • Observar detalles.
  • Cerrar los ojos y concentrarse.

Todas estas actividades deben constituir el contenido de las sesiones de trabajo escolar destinadas específicamente a entrenar al alumno, a permanecer tranquilo realizando una determinada actividad las cuales en este caso resultarán muy atractivas para ellos.

En el aula de apoyo con su profesor especialista que desarrolla su labor docente dedicada a la reeducación de alumnos de Educación Especial y/o con trastornos de aprendizaje podría hacer extensiva realizando programas de tratamiento de alumnos hiperactivos, contando con el asesoramiento de gabinetes psicopedagógicos, departamentos de orientación, equipos multiprofesionales, equipos de apoyo, servicio psicopedagógico escolar ... la dinámica a establecer en la realización de estas sesiones serán idénticas a las establecidas generalmente para el aula de apoyo, es decir, con criterios de asistencia a tiempo parcial y extrapolación de actividades anti-hiperkinéticas al aula de clase en colaboración con el profesor tutor.

José Luis Cózar Mata. Psicopedagogía. Facultad de Ciencias de la Educación de Granada.






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Autor: José Luis Cózar Mata
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