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Lectura de cuentos


DESARROLLO DE LA PONENCIA

PRIMERA PARTE: TEÓRICA

A) La lectura

A.1 ¿Para qué leer?

El acto de leer es algo automático. Desde que despertamos por la mañana lo realizamos: leemos la hora que nos marca el despertador, leemos los encabezados de los diarios, leemos la correspondencia, ya en la calle leemos los carteles publicitarios, las señales de tránsito, el nombre de las calles... Es decir: permanentemente nos informamos, nos asesoramos, nos comunicamos a través del acto de leer. Y también nos recreamos mediante la lectura de una novela, o de un libro de historia, o de una bella poesía. En la vida realizamos además otras cosas en forma automática, sin plena conciencia de para qué lo hacemos: nos alimentamos, nos hidratamos, respiramos. Y aquí podemos decir que leer es para nosotros tan necesario como ese alimento que ingerimos, como el líquido que bebemos o el aire que respiramos. Es cierto: agua y oxígeno son imprescindibles; no podríamos sobrevivir, ni tener una buena calidad de vida, sin darle nutrientes a nuestro organismo.

¿Y podríamos estar, vivir, sin leer? Lamentablemente, todavía existe en este nuevo milenio del mundo gente analfabeta, que no sabe leer ni escribir, y existe, también, gente desnutrida, niños y ancianos que mueren de hambre. No leer es una forma de desnutrirnos. Las personas que no leen van empobreciéndose desde lo cognitivo, desde lo intelectual, desde lo emocional.

Los no videntes cuentan con el sistema Brayle, pero no todos pueden valerse de él. Y hay abuelos que perdieron su capacidad para reconocer las letras; niños enfermos internados; hay discapacitados mentales... Ellos accederían a la lectura con la ayuda de un amigo, de sus padres, de una enfermera. O de tantos voluntarios, que trabajan en instituciones donde “prestan sus ojos” y leen cuentos, o el diario, o poesías, a esas personas que no lo pueden hacer por sus propio medios. Leer nos alimenta, nos nutre, nuestras neuronas se estimulan, la inteligencia se desarrolla, el alma se enriquece, el corazón late con fuerza... ¡Leer nos hace más libres!

A.2 ¿Por qué incentivar la lectura? (¿Y por qué no?)

En el futuro, ¿seguirán escribiéndose libros?, ¿habrá lectores para ellos? “Un día diremos: te acuerdas de cuando había libros? Jamás, claro, eso no se dirá jamás. ...Volver a tocar la verdad misteriosa, el aliento antiguo y perenne de los libros, leerlos, hablar de ellos... Qué cosa tan hermosa esta cosa tan antigua.” (Juan Cruz, escritor español, en el Diario El País.)

Otro escritor, Alberto Manguel, en un artículo del Diario Clarín, frente a las muchas visiones apocalípticas de hoy sobre la decadencia de la palabra escrita señala: “Hemos inventado unos pocos objetos casi perfectos a lo largo de la historia. El libro, como la rueda, el cuchillo o la puerta, no van a desaparecer nunca. Los podemos cambiar cada tanto pero siempre estarán con nosotros. Es portátil, interactivo -porque podés anotarlo-, tiene solidez y perdurabilidad. Puede traer el pasado y el futuro hasta el presente. Preserva la memoria de siglos y además siempre implica el lector futuro.”

Antiguamente se utilizó la escritura con el propósito de conservar tradiciones religiosas (que luego fueron los libros sagrados); o para anotar costumbres sociales y códigos legales; también para transmitir mitos y rituales, lo cual generó la historia y la literatura. La humanidad evolucionó de la pre-historia a la historia; de la no escritura a la escritura, a la cultura, al mundo simbólico, a lo propiamente humano, a la necesidad de dejar una huella, una marca de comunicación.

“Sin lenguaje no hay pensamiento. Pensamiento y lenguaje van juntos.” (Piaget) La lectura permite retomar pensamientos propios y ajenos y re-crearlos. No existe contraindicación ni motivo alguno para no incentivarla. En esta época posmoderna no es tarea sencilla promover la lectura; época en que los mensajes son transmitidos de manera tal que el sujeto no necesita realizar ningún esfuerzo de elaboración propia para captarlos y que, por otra parte, constituyen un bombardeo de información que finalmente se transforma en de-formación .

Compartimos con Daniel Pennac que “el verbo leer no aguanta el imperativo. Aversión que comparte con algunos otros, como el verbo amar, y soñar”. Amamos, soñamos y leemos a partir del deseo, del placer... de la libertad. La lectura es siempre soporte, presencia ante la ausencia.

B) Los cuentos y los afectos

B.1 ¿Por qué leer cuentos?

Porque a través de varios años de investigación, del uso de su lectura en ámbitos educativos y clínicos, como así también en nuestros talleres “El cuento y los afectos” dictados en la U.B.A. a educadores-profesionales de la salud y la educación, a padres y abuelos, fuimos advirtiendo el indiscutible valor terapéutico de los cuentos seleccionados para su lectura en cada caso.

B.2 ¿Qué es un cuento?

Sintetizando lo señalado en el libro “El cuento y los afectos. Los afectos no son cuento”, la palabra cuento proviene del latín computare, y significa contar, enumerar hechos. Es decir relatar, narrar una historia. Fundamentalmente el cuento es metáfora, vida, emoción, sueño, oportunidad, libertad, memoria... ¡es afecto!

B.3 ¿Para qué sirve leerlos?

Para desenvolver emociones; para desarrollar la creatividad, la inteligencia, el lenguaje, el crecimiento; para estimular el humor; para discriminar fantasía de realidad; aprender a dar y a recibir; incursionar en el mundo artístico; para sublimar, jugar, enfrentar conflictos... En fin, para poder desarrollar una identidad armónica.

En “Por siempre el cuento”, su autora nos refiere la siguiente anécdota: “En un pueblo de África se presentó ante los habitantes de la tribu un aparato de televisión con un programa de cuentos narrados. Uno de los presentes, después de escuchar los dos primeros relatos con suma atención mirando a los ojos al narrador de la pantalla, se levantó para irse. Uno de los organizadores de la reunión se le acercó y le aseguró que el aparato conocía aún muchos otros cuentos, a lo que el hombre respondió que no le cabía duda, pero él quería ir a buscar al narrador de su aldea quien, además de conocer muchos cuentos, también lo conocía a él”.

B.4 ¿Qué son los afectos?

La palabra afecto deriva del latín affectus, y significa “poner en cierto estado”. Pero veamos otras definiciones que ampliarán nuestro concepto habitual y cotidiano -y a menudo limitado- de afecto:

“Todo estado afectivo, penoso o agradable, vago o preciso, ya se presente como una descarga masiva, ya como tonalidad general.” (Laplanche y Pontalis)

Y en Psicología, el afecto se entiende como “cualquier clase específica de sentimiento o emoción, que impregna todos los hechos psíquicos y que posee una riqueza cualitativa inagotable”. (Diccionario Enciclopédico El Ateneo)

El afecto es un ingrediente innato con que contamos los humanos. Su exceso o falta provoca dificultades, trastornos que en ocasiones pueden volverse muy serios para nuestra salud mental: los afectos afectan, nos afectan, y producen un efecto.

B.5 ¿Por qué el cuento y los afectos?

¿Y por qué la lectura de cuentos podría ejercer un efecto tal? Entre otras razones, porque:

1) Los cuentos y los afectos nos humanizan.

2) Los cuentos y los afectos nos introducen en la cultura.

3) Los cuentos y los afectos nos simbolizan.

4) Los cuentos y los afectos nos abren al mundo de los otros.

5) Los cuentos y los afectos ejercen un efecto terapéutico.

6) Los cuentos y los afectos consolidan el título de persona.

SEGUNDA PARTE: PRÁCTICA

C) Lectura de cuentos en ámbitos no convencionales

C.1 Lugares en los cuales implementar la presente ponencia

Cárceles. Hospitales. Hospitales de día. Empresas. Geriátricos. Centros de adopción y hogares y hogares de tránsito.

C.2 Objetivos generales y específicos

Fundamentalmente, el objetivo es brindar lo que la lectura de cuentos proporciona según lo expuesto hasta aquí. Entre los objetivos generales, y más comunes, citamos: elaborar situaciones conflictivas y problemáticas; elevar la autoestima; trasmitir valores, respeto por el otro y por sí mismo; solidaridad; tolerancia a la frustración; elaborar proyectos y desarrollar la creatividad.

Sin embargo, por las instituciones mencionadas (C.1) transitan personas carecientes en cuanto a lo socioemocional; suelen sentir soledad, con una carga de historias de vida que les resulta complejo elaborar, sin posibilidad de hablar de sus deseos, angustias, miedos y fantasías. Aunque cada uno de estos ámbitos nuclea individuos con objetivos similares (curar, rehabilitar, llevar a cabo un proyecto de trabajo), los grupos son heterogéneos (varían en edades, motivos, condiciones físicas, realidades socioculturales); por lo tanto, las actividades a desarrollar deberán ser planificadas según cada caso en particular. Por ejemplo, en los geriátricos hay ancianos con un buen estado de salud que pueden desplazarse por sus propios medios, pero hay otros postrados o en silla de ruedas; por lo que la actividad deberá adecuarse, respetando además los deseos de participación individual. Es cuando se plantean entonces los objetivos específicos que enumeramos en el punto D. La función que cumplirán las correspondientes actividades es poder trabajar sobre los cuentos en leídos el sentido de que cada uno pueda, si así lo desea, decir lo que siente, qué significado tiene ese cuento en especial; intercambiar ideas y puntos de vista, escuchar opiniones y aceptar las diferencias. Además de implementarse diferentes formas de expresión: pintar, modelar, escribir, dramatizar.

D) Taller de lectura de cuentos. Objetivos y actividades específicas

(Lecturas y actividades se sugieren a modo de ejemplo para que constituyan un disparador en cada elección. Opción: el texto completo de los cuentos sugeridos puede leerse en el Anexo.)

D.1 Cárceles

Objetivos: elaborar situaciones de conflicto; buscar proyectos de reinserción; respeto por sí mismo y por el otro; solidaridad; autoestima.

Actividades:

a) Qué cuento sugerimos: “Perros de nadie” (de Esteban Valentino, en “El desafío”, Editorial Sudamericana, Colección Pan Flauta, Buenos Aires, 2000).

b) Para qué este cuento: Para trabajar sobre la temática de la transgresión y los límites.

c) Cómo: En general, en estas personas las posibilidades de simbolización se encuentran obturadas por los cuadros psicológicos de base; todo es acción. Por lo tanto, las actividades dependerán puntualmente de la conformación de los grupos.

D.2 Hospitales. Hospitales de día

Objetivos: psicoprofilaxis; aceptación de la enfermedad o discapacidad; autoestima; trasplante y donación de órganos; elaboración de pérdidas; recreación.

Actividades:

a) Qué cuento sugerimos: “Eduardo, el elefante” (de Penélope Hann y Dominique Leclaire, Editorial Crea S.A., Buenos Aires, 1981).

b) Para qué este cuento: Para trabajar sobre la temática de la resolución de conflictos, la vida y la muerte, con personas que suelen sentirse muy desvalorizadas.

c) Cómo: Con técnicas expresivas diversas: modelado, collage, títeres, etc.

D.3 Empresas

Objetivos: aceptación de los cambios (lugar de trabajo, roles, culturas); tolerancia ante la frustración; adaptación a la globalización.

Actividades:

a) Qué cuento sugerimos: “Quién se ha llevado mi queso?” (de M. D. Spenser Johnson, Ediciones Urano, Colección Empresa XXI, Barcelona, 1999).

b) Para qué este cuento: Para trabajar sobre la temática del cambio y la adaptación.

c) Cómo: Debates. Identificación con los personajes del cuento. Juegos de roles y estrategias.

D.4 Geriátricos

Objetivos: autoestima; revalorización de la sabiduría y la experiencia; planificar proyectos placenteros; elaborar dificultades familiares; desarrollo de la memoria; fantasía-realidad.

Actividades:

a) Qué cuento sugerimos: “La carta” (de Arnold Lobel, en “Sapo y Sepo son amigos”, Ediciones Alfaguara S.A., Madrid 1983).

b) Para qué este cuento: Para trabajar sobre la temática de la amistad, los vínculos, etc.

c) Cómo: Armado de libros, con fotos, con historias personales, de inmigrantes, de barrios.

D.5 Centros de adopción y hogares de tránsito

Objetivos: afianzar la identidad; fortalecer vínculos; integrar la familia adoptiva; aceptación de las diferencias; desarrollo de la inteligencia.

Actividades:

a) Qué cuento sugerimos: “Historia de Sapo” (de Javier Villafañe, Ed. Edicial, Bs. As., 1995).

b) Para qué este cuento: Para trabajar sobre la temática de la identidad.

c) Cómo: Escritura de cartas entre los grupos o sus integrantes; enviarlas, leerlas.

CONCLUSIÓN

A través del trabajo de taller sobre “El cuento y los afectos” adaptado a cada ámbito, el uso de la lectura de cuentos se transformará en un instrumento valioso desde el punto de vista terapéutico, muy adecuado sobre todo para el caso particular de estos espacios no convencionales.

Cómo síntesis, nos remitimos a cierto proverbio:

“A los ignorantes los aventajan los que leen libros.

A éstos los aventajan los que retienen lo leído.

A éstos los aventajan los que comprenden lo leído.

Y a éstos los aventajan los que ponen manos a la obra.”

BIBLIOGRAFÍA

Baquero Goyanes, Mariano; ¿Qué es el cuento?, Editorial Columba,

Colección Esquemas. Buenos Aires, 1967.

Bettelheim, Bruno; Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Editorial Crítica,

Grupo Editorial Grijalbo, Barcelona, 1986.

Bruder, Mónica; El cuento y los afectos. Los afectos no son cuento.

Editorial Galerna, Buenos Aires, 2000.

Corominas, Joan; Breve diccionario etimológico de la lengua castellana,

Editorial Gredos, España, 1973.

Diario Clarín; “Leer es una forma de saber que no estamos muertos”,

Entrevista al escritor Alberto Manguel, Buenos Aires, 01/08/99.

Diccionario Enciclopédico El Ateneo, Tomo I, Buenos Aires, 1974.

Javkin, Mirta Guelman de; “Una escuela para creer y saber crecer”, Homo Sapiens

Ediciones, Rosario, 1998.

Laplanche y Pontalis; Diccionario de Psicoanálisis, Ed. Labor, España, 1974.

Piaget, Jean; La formación del símbolo en el niño, Editorial Fondo de

Cultura Económica, Méjico, 1982.

Propp, Vladimir; Morfología del cuento. Ed. Fundamentos, España, 1981.

Spencer Johnson, M. D.; ¿Quién se ha llevado mi queso?, Ediciones Urano,

Barcelona, 1999.

Weinschelbaum, Lila; Por siempre el cuento. Editorial Aique, 1997.







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