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La capacidad de aprender a pensar

por Lic. María Cristina Cicarelli

LA CAPACIDAD DE APRENDER A PENSAR

¿Cómo transformar la enseñanza para adaptar el aprendizaje a las exigencias de esta nueva Sociedad en constante transformación?

En primer lugar, se plantea el aprendizaje como proceso, frente a la consideración de producto, según los lineamientos del enfoque tradicional de la enseñanza.

En vez de fijar la mirada en los objetivos finales, es decir, en el lugar al que se tiene pensado ir, importa el recorrido que se hace en ese proceso y que conduce al lugar que se quiere llegar.

No se da un valor absoluto a la adquisición de determinados contenidos sino que se tiene en cuenta el contexto para adaptar la información.

También se supera la idea de la memorización de datos como medio para obtener resultados satisfactorios en la enseñanza, por ser una forma superficial de adquisición de la información. 

Interesa la comprensión de la información básica que facilita la construcción del conocimiento, así como el descubrimiento de los caminos que posibiliten adquirir la información que se necesita para otros  momentos de su vida.

Desde este enfoque constructivista, se potencia el pensamiento independiente y divergente, que facilita la reflexión y el sentido crítico ante las distintas fuentes de información y que ayuda a conocer la validez y exactitud de los datos que se proporcionan.

Este pensamiento divergente está en relación con el proceso creativo y con la diversidad de opciones en relación con la información que hay que adquirir y las estrategias que convienen seguir, frente a un pensamiento convergente o único.

Desde esta mirada, el docente no es el que imparte los conocimientos y el alumno los recibe tal cual son emitidos, sino que se atiende más al proceso que a la asignatura.

Tampoco se utilizan programas y métodos rígidos, estandarizados. Se respeta la capacidad y el ritmo individual.

El sujeto, entonces,  es autónomo y  gestor de sus propios aprendizajes, disponiendo de ciertos componentes, como ser:

· Sabe qué quiere. Es decir, tiene una visión clara de cuáles son los objetivos que quiere lograr.

· Tiene capacidad para actuar y avanzar hacia la consecución de los objetivos.

· Tiene flexibilidad para cambiar la acción si lo que hace no lo lleva en la dirección que desea.

· Tiene un indicador, una prueba específica y concreta que le permite saber cuándo ha alcanzado su objetivo.

En síntesis, estas características indican que el alumno dispone de un modelo mental interiorizado.

El modelo mental es el conjunto de ideas, creencias, estrategias, etc. que impulsan a la acción y le otorgan un significado personal.

Estos modelos están en la mente del alumno. Fueron construídos por la mente del sujeto a partir de sus propias experiencias.

Los modelos mentales son ideas generales, que dan forma a nuestros pensamientos y a nuestros actos y nos llevan a esperar determinados resultados.

                        Son nuestras teorías al uso. Se basan

           principalmente en la observación y en la experiencia.

        Los modelos mentales, por lo tanto:

· Guían los propios actos.

· Son referentes para nuestra actuación.

· Dan significado a los acontecimientos que se viven.

· Orientan la interpretación de la experiencia.

· Importa el significado que se le dan a los hechos, no los hechos mismos.

· Estas ideas se reflejan en las prácticas del aprendizaje en el aula.

Por ejemplo, la idea que tenga el alumno acerca del ámbito escolar, de determinada materia o contenido, es decir, el significado que le dé a esos hechos, le generará convicciones que lo pueden llevar a un comportamiento negativo.

Por ejemplo:

 Va a la escuela a encontrarse con sus amigos.

En la escuela se aburre.

Siente que no sirve o que no tiene predisposición para una  determinada asignatura.

 La escuela es un lugar para el aburrimiento.

Es decir, cada alumno le dará una interpretación o un significado personal a los hechos mencionados antes.

La creación de los modelos mentales provienen especialmente de:

· La experiencia.

· De las costumbres sociales.

· De la cultura.

· De los modelos observados en la infancia.

Para que estas creencias se mantengan o se replanteen, se suelen utilizar algunos de los procesos siguientes:

· ELIMINACIÓN

· GENERALIZACIÓN.

· DISTORSIÓN.

· CONSTRUCCIÓN.

La eliminación consiste en la filtración que se realiza en los hechos o estímulos recibidos por los sentidos, en función de los intereses, preocupaciones, etc. que impiden tener conciencia de aquellos y formar nuevas ideas.

Hay una expresión frecuente para graficar este proceso: “ No se oye lo que no interesa” , o “ No hay mayor ciego que el que no quiere ver”.

En el caso de la actuación docente, un proceso de eliminación sería:

“La clase magistral y directriz es la forma más eficaz de enseñanza”.

De esta manera, está eliminando la eficacia de otras alternativas metodológicas.

La generalización es el resultado de la repetición de experiencias representativas y que se amplían a otras parecidas.

Los términos “nunca”, “todo el mundo”, “siempre”, “una debería”, “nadie” son expresiones de la generalización. En algunos casos, se convierten en limitadores de la acción.

La distorsión es la deformación o el falsamiento de las realidades o hechos percibidos.

Se cambia el sentido de la experiencia, dándole una importancia mayor a una parte que a otra.

La experiencia  es reinterpretada de acuerdo a las ideas preconcebidas o previas del sujeto.

Por ejemplo:

“Considera que el trabajo en grupo provoca más ruido en la clase, hay más desorden, etc. se está enjuiciando el valor de esa modalidad de trabajo y se distorsiona el verdadero sentido que tiene estudiar de esa manera”.

La construcción es lo contrario de la eliminación. Es ver algo que no existe.

Ante los resultados observados de algunos hechos (por ejemplo, los aprobados) se busca una explicación o causa. Pero estas causas o explicaciones, aunque puedan ser razonables, no son verdaderas.

En el caso, atribuir un “suspenso” cuando se expresa  “no estudian en casa” o  “no atienden en clase” , por ejemplo, tal vez sea una explicación razonable y cierta, pero puede deberse prioritariamente (“está construyendo”) a la idea personal de “no sentirse capaz para el estudio” .

Cuando se buscan causas posibles, se está en la ambigüedad, lo cuál es un indicio del proceso de construcción.

Entre los componentes que influyen en el aprendizaje, están las ideas que el sujeto elabora sobre la capacidad de aprender.

Estas ideas muy arraigadas, se llaman creencias.

Las creencias son ideas o pensamientos que cada uno acepta como verdaderos y ciertos, aunque para otros sean meras opiniones o simples orientaciones de la acción.

Las creencias se refieren a todos los ámbitos de la vida, desde la interpretación del mundo a la actitud sobre el comportamiento de una persona cualquiera o de uno mismo.

REFLEXIÓN SOBRE LA PRÁCTICA DOCENTE

DESDE LA MIRADA DEL PENSAMIENTO ESTRATÉGICO

Cada  niño  tiene  su  propia  búsqueda  y  educar  sólo  es  despertar esas  búsquedas.

APRENDER  ES:

Comunicar,  explorar,  crecer,  pensar,  sentir...

ENSEÑAR ES:

Amar, gozar, compartir,  dar, aceptar las limitaciones...

Ante una misma situación o problema, lo alumnos operan con distintas estrategias de aprendizaje.

Implica por tanto, que se está ante diferentes teorías infantiles y procedimientos singulares propios de cada uno.

El proceso de resolución de una tarea no es lineal sino complejo y contradictorio y lleva a los alumnos a operar con distintas secuencias de acción, orientadas por una idea o teoría infantil acerca de la meta que persiguen y de los medios para alcanzarla.

Los docentes deberán:

· Partir del conocimiento de los niveles de estructuración de los alumnos.

· Indagar sus  conocimientos previos.

· Evaluar las exigencias de los contenidos curriculares.

· Posibilitar aprendizajes significativos.

· Diferenciar entre las estructuras cognoscitivas comunes a todos los niños.

· Distinguir los procedimientos y teorías de acción que cada uno utilice para la resolución de un problema específico.

Para lograr lo anterior, los docentes renunciarán a:

  • Controlar los resultados de los procesos del conocimiento, anticipando lo que va a ocurrir.
  • La creencia que todos los alumnos que tengan el mismo nivel de estructuración podrán alcanzar la misma producción.
  • La posibilidad que un mismo mensaje pueda ser percibido o significado del mismo modo y en el mismo tiempo por diferentes alumnos.

En todo proceso de enseñanza  en el aula se deberán generar conflictos cognoscitivos y sociocognoscitivos en los alumnos.

El docente tendrá un rol fundamental en este aprendizaje estratégico:

· Intervendrá sin controlar los efectos de las situaciones de aprendizaje.

· Será un mediador entre las estructuras cognoscitivas de sus alumnos y los conocimientos previamente adquiridos.

· No centrará la planificación y las acciones didácticas en los contenidos curriculares.

· Tendrán en cuenta la distancia cognoscitiva entre la complejidad del contenido y los modos de enseñar con respecto a la estructuración cognoscitiva de los alumnos.

La estructuración operatoria de los alumnos se produce de la siguiente manera:

  • A partir  de los desequilibrios cognoscitivos que producen las diversas situaciones al no coincidir  las propias concepciones con lo que ocurre en lo real.
  • La puesta en marcha del proceso de estructuración se da a partir de esos desequilibrios que los alumnos los conciben como conflictos cognitivos o contradicciones.
  • Los alumnos tratarán de resolverlos a través de procesos singulares, sobre la base de  ideas referenciales o teorías propias (generalmente ingenuas o erróneas) y procedimientos específicos.
  • Para que se produzca un desequilibrio y la situación sea de interés pedagógico debe existir una proporcionalidad lógica entre aquello que se presenta como disparador  y las posibilidades de aprender de los alumnos ( en términos de conocimientos previos y estructuración cognoscitiva).
  • Para que se genere un conflicto cognoscitivo deberá entrar en el campo de significación del sujeto.
  • Se deberá trabajar a partir de la conceptualización en que se encuentra cada alumno.

Los niveles de conceptualización de la lengua escrita, del concepto de número, de la noción de equilibrio, etc.... expresan el proceso de construcción de cada conocimiento en base a los niveles de estructuración del sujeto.

En todo proceso de enseñanza y aprendizaje debe considerarse al:

· Sujeto de aprendizaje.

· Las dimensiones del objeto de conocimiento.

La problemática se abordará considerando:

  • La dimensión del desarrollo.
  • La dimensión del aprendizaje.
  • Las posibles derivaciones didácticas.

Para concluir, sería importante que todo docente profesional e investigador en su propia práctica,  plantee:

  • Desequilibrios en la estructuración cognoscitiva de los alumnos.
  • Situaciones problemáticas para generar conflictos cognoscitivos.
  • Conflictos sociocognoscitivos para acelerar el aprendizaje.





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Autor: Lic. María Cristina Cicarelli
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